Imagino un partidazo, con goles. Los dos llegan fuertes en lo futbolístico y lo anímico. Quizás algunas cuestiones vinculadas a lo físico y al desgaste emocional que hizo Argentina puedan afectarlo un poquito, pero al mismo tiempo son las mismas que le dan un impulso. Veo un duelo similar al de Qatar: dos equipos que van al frente y no se guardan. Es la "finalísima" que la FIFA se planteó en algún momento, que habilitó con los brackets separados si ambos ganaban sus grupos. Argentina superó su gran prueba ante Inglaterra; España eliminó a Francia casi sin despeinarse. Es una final irreprochable.
¿Y tenés algún pálpito sobre el resultado?
Me imagino un partido abierto y con goles. Dar favoritismos en una final es difícil. Además, fallé en todos los pronósticos, sobre todo en el último tramo. Pensé que Francia estaba más fuerte que España. Pensé que las cuestiones físicas lo iban a complicar mucho a Argentina. Y, sin embargo, ahí tenés a España y a Argentina en la final.
Técnica europea vs garra latina: ¿sigue vigente ese clivaje?
Creo que futbolísticamente se ha ido mezclado, por ejemplo, la mayoría de los jugadores de la selección argentina juega en Europa. Sin duda hay una cuestión vinculada a la forma de competir que tenemos los latinos, y en particular los sudamericanos, que parece no cambiar y fue clave en el partido del otro día. Inglaterra en algún momento creyó que con defenderse bien le alcanzaba y subestimó a la capacidad de competir que tiene Argentina. Tiene entrega, un coraje, que va más allá de lo que está pasando en la cancha. El otro día con el partido 2 a 1 arriba, la última pelota la defiende en campo inglés como si fuera el comienzo del partido. España recibió solo un gol, tiene juego colectivo y movilidad superiores. Es un gran duelo. Estamos ante las dos mejores selecciones por lo que fueron haciendo a lo largo del campeonato, pero sobre todo por cómo se plantaron en las semifinales.
Messi celebra tras el pase a la final del Mundial 2026
AFP
¿A nivel técnico del juego, viste alguna novedad que te haya llamado la atención en este Mundial?
Vi partidos más abiertos de lo que imaginábamos. Fue atractivo de principio a fin. Es un mundial que futbolísticamente me parece que incluso está por encima de lo que vimos en Qatar. Esto de que selecciones que eran absolutamente inesperadas terminaron dando batalla me parece que también es saludable. Y aquellos que imaginaban un Mundial muy chato por el hecho de ser 48 equipos se terminaron equivocando. Creo que en ese sentido la FIFA sale fortalecida, aunque no tanto en otros aspectos.
¿En qué aspectos creés que la FIFA no salió fortalecida?
Creo que lo de la pausa de hidratación es una batalla perdida. No imagino que sea algo que lo vaya a sostener en el tiempo, está claro que no era necesario. Incluso desde el punto de vista del clima hubo muchos más partidos donde no hubiera sido necesario por los estadios techados o porque no se jugaron con las temperaturas extremas imaginadas. Además también recibió la crítica de muchos entrenadores. Volvería al viejo régimen de pausas en determinadas condiciones climáticas y no más de dos minutos. Habrá que ver qué pasa en el próximo Mundial, pero está claro que la única utilidad fue meramente comercial.
Creo que lo que pasó con Uruguay fue lamentable desde todo punto de vista, a mí me pegó mucho por el hecho de vivir acá, de tener un montón de expectativas. Creo que lo que pasó con Uruguay fue lamentable desde todo punto de vista, a mí me pegó mucho por el hecho de vivir acá, de tener un montón de expectativas.
¿Cuál es tu balance del VAR, que algunos incluso cuestionan porque corta el clima de festejo de gol? ¿Qué te pasa como relator?
Está claro que el VAR llegó para quedarse. Fui defensor del VAR original, pero con tantos ajustes reglamentarios y de protocolos a veces cuesta adaptarse, le pasa a uno como comunicador, pero ni hablar al aficionado, o también a los protagonistas y a los propios árbitros. El VSR (Video Support Review), al que le digo 'VAR económico', me parece que es el ideal, porque le permite a los entrenadores recurrir en determinadas instancias y no hay tanta vuelta alrededor de las decisiones. Igual creo que la FIFA va a seguir en general con este VAR hiper profesionalizado, cada vez con más gente involucrada alrededor, que me parece termina desvirtuando incluso el espíritu original.
Sobre Uruguay, ahora más en frío, ¿qué balance hacés sobre su paso por el Mundial?
Creo que lo que pasó con Uruguay fue lamentable desde todo punto de vista, a mí me pegó mucho por el hecho de vivir acá, de tener un montón de expectativas. Era un torneo en el que no podías quedar eliminado en primera ronda. Y nos tocó por errores propios, porque no hicimos los goles y porque no estuvimos a la altura de la competencia. El balance es negativo, aun cuando futbolísticamente Uruguay terminó mostrando una cara superior a la que venía mostrando en buena parte del último tramo de la eliminatoria. O sea, creo que Uruguay mereció avanzar, merecimos ganarle a Arabia Saudita, a Cabo Verde, y creo que el partido con España era para un empate clavado. Lamentablemente pasaron las cosas que pasaron y fue un papelón. Un campeón del mundo, en un torneo donde clasificaban los tres mejores de algunos grupos, y no lo pudimos hacer, fue realmente un bochorno.
¿Y señalás algún responsable principal o mayor en el reparto?
Creo que hay una mezcla de responsabilidades. Es muy difícil apuntar solo a una persona o solo a un hecho. Hay que separar lo que es el proceso en sí de las cosas que pasaron en la cancha. Está claro que hubo errores muy grandes de Fernando Muslera, que él mismo lo reconoció, o de Olivera en el gol de Cabo Verde. Es decir, los partidos se perdieron por errores propios, pero también es cierto que el proceso vino salpicado de un montón de situaciones que debieron evitarse, y en ese sentido hay que responsabilizar a los dirigentes, al cuerpo técnico, también a los futbolistas. Quizás el que menos responsabilidad tenga sea Bielsa, porque la planificación de los partidos creo que no fue mala y se fue corrigiendo durante los partidos, hizo lo que pudo hacer.
Hacia adelante, con la designación de Diego Forlán en lugar de Marcelo Bielsa, ¿cómo ves el proceso?
Soy muy hincha de los procesos a largo plazo. Creo que Uruguay tiene, en un pasado reciente, el claro ejemplo de que las cosas se pueden hacer bien si hay una cabeza capaz de diseñar un proyecto, de llevarlo adelante y obviamente de que quede respaldado con resultados. Uruguay tiene que apostar a un proyecto a largo plazo. Y evidentemente no es lo que pasa con Forlán, que es apostar a un jugador que hoy es entrenador, que tuvo un pasaje brillante con la selección como futbolista, pero que como técnico no ha despegado todavía.
Yendo a tu trabajo como relator en Telemundo, ¿cómo lo manejaste durante los partidos de Uruguay, a nivel personal y profesional?
Ese era un desafío especial. Transmití un montón de mundiales para la audiencia uruguaya, pero cuando es mayoritariamente latina, no solo uruguaya, hay que tomar ciertas precauciones. En el debut contra Arabia Saudita recibí incluso algunas críticas por la diferencia del grito del gol entre ambos. Pero es lo que nos toca a los periodistas. Somos hinchas de equipos también. Muchas veces me ha tocado relatar a mi equipo y no se tiene que notar, uno está acostumbrado.
Telemundo tiene una audiencia principalmente latina, pero esta vez se dio que muchos estadounidenses preferían el relato en español por ser más pasional, con el famoso gol con la o sostenida ¿qué opinás al respecto?
Es algo que también lo vivo los fines fin de semana con la MLS. Hay una cultura diferente de mirar el fútbol y también de transmitirlo. En la lengua inglesa, sobre todo aquí en los Estados Unidos, el relator de fútbol no grita el gol. Incluso por estilo, y por pedido de las producciones, el relator en el momento del gol se calla para que se escuche el ambiente. A mucha gente le gusta ese formato, a otra gente le gusta mucho más la pasión que le pone el narrador latino. Para nosotros en Telemundo fue una grata sorpresa que mucha gente de habla inglesa se haya inclinado por escuchar el Mundial en español y la final será 100 % en español.
Trabajás con la MLS, ¿creés que este Mundial puede ser una bisagra para que termine de pegar un salto de popularidad y de calidad el fútbol en los Estados Unidos?
El fútbol en los Estados Unidos viene creciendo año a año. Ya hay un montón de señales que lo ponen por encima incluso de otros deportes. Por ejemplo, en audiencias jóvenes, ya ha desplazado al béisbol. Cada año se suman más equipos a la competencia y las figuras que llegan son cada vez más importantes, ni hablar a partir de la llegada de Messi. El Mundial ha sido una gran plataforma para visibilizar el fútbol en EEUU, muchos estadios donde se ha jugado se utilizan para la MLS, entonces también es una plataforma interesante de relanzamiento.
Ya llevás casi una década acá en Estados Unidos, ¿qué balance hacés, qué dificultades has tenido y que aprendizajes te llevás?
Fue una apuesta no solo personal, sino familiar, por un montón de aspectos. Nos tocó atravesar momentos complicados, como la pandemia. Y el balance es muy positivo, realmente. Pero puedo confesar con el paso del tiempo que fue un salto muy arriesgado. Era dejar atrás un trabajo absolutamente estable, consolidado, quizás oportunidades de crecimiento, pero me gustaba el desafío. Quería también probarme a mí mismo en un nuevo terreno. Para mí fue una montaña rusa porque la industria también ha atravesado muchos inconvenientes, se ha ido achicando, pero tuve la suerte de ir reenganchándome. Estoy desde que comenzó el proyecto de Apple TV con la MLS, ya en mi cuarta temporada con ellos. Y la propuesta de Telemundo de hacer el mundial fue una oportunidad espectacular, que me abrió la puerta también de esa cadena.
¿Cuál fue el momento más complicado?
Lo más complicado para mi fue tener que vivir la muerte de mi madre a la distancia. Eso fue muy duro. Además, murió el día de mi cumpleaños, entonces fue una mezcla de sensaciones muy fuertes. Vos manejaste una palabra que resume todo, que es aprendizaje.
¿Y tu proyección es quedarte o pensás en volver en algún momento?
Esa es una pregunta que me la hacen muy seguido y siempre doy la misma respuesta, que es que me gusta ser respetuoso del destino. Por ahora estamos con la cabeza en los Estados Unidos, pero nunca cierro las puertas absolutamente a ninguna posibilidad.
¿Cómo llevás tu condición de migrante en EEUU, sos nostálgico o sos de los que pasan página?
Soy binacional, trato de estar tan informado de lo que pasa acá como de lo que pasa allá. Por redes sigo a los medios, a mis colegas, a mis amigos. Sigo viendo el fútbol uruguayo, trato de ver todos los partidos de Peñarol y de Nacional, y de la selección ni hablar. Sigo empapado, pero no es por esa nostalgia dura, es simplemente porque me gusta, porque soy uruguayo, porque me sigo sintiendo uruguayo, y después, al mismo tiempo, tengo mis pies acá, o sea, con un pie en cada lado. Además hago una columna para Radio Universal todas las semanas sobre cosas que pasan en Estados Unidos y, de alguna forma, sigo vinculado al Canal 12 en este Mundial, con participaciones desde acá. Y además tengo un montón de amigos, tengo mis hermanos, tengo mis sobrinos, tengo mis suegros, mucha gente que quiero mucho y con la que estoy permanentemente en contacto.
Vista de los grandes edificios sobre el río Miami en Brickell.
EFE
¿Cómo te llevás con la categoría de latino en EEUU, que engloba a países con particularidades diferentes?
Me identifico con lo latino porque es lo que somos. Y me pasa que en Miami somos mayoría latinos, entonces no sentís que estás en otro lado, este es el lugar menos Estados Unidos de Estados Unidos. Entiendo que ser latino en otros lugares es un desafío distinto al que representa estar acá.
Se viene el 2030, el centenario del Mundial de Uruguay. ¿Te gustaría relatar ahí, qué expectativa tenés?
Falta mucho, no me quiero generar mucha expectativa porque insisto con esto de respetar un poquito las vueltas del destino, pero obviamente que me gustaría. Ya me di un gran gusto que fue relatar a Uruguay en un Mundial en la ciudad en la que vivo, que es algo que nunca hubiera imaginado. Tener la oportunidad de relatar a Uruguay en el Centenario es algo evidentemente diferente. Lo que sueño más todavía es que pueda haber un Mundial con más participantes, como se maneja, y que en vez de un partido podamos tener una serie completa en Uruguay.