Las operaciones de AmBev en Uruguay atraviesan una fase compleja. La producción de Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) está frenada por diversos problemas operativos y una de las dos malterías no procesa materia prima. Los negocios de la compañía, rentables durante décadas, ahora se encuentran en un proceso de revisión, en un contexto regional poco conveniente.
El grupo brasileño opera en dos líneas de negocios que tienen dos unidades productivas cada una.
La cerveza se produce y envasa en las plantas de FNC en Montevideo (botellas de vidrio) y Minas (latas) y tiene como destino el mercado local. La producción de malta se realiza en Cervecería y Maltería Paysandú (Cympay) y en Maltería Uruguay (MUSA) en Nueva Palmira con un enfoque netamente exportador.
De esa manera, AmBev tuvo un horizonte amplio: por un lado apuntó a satisfacer la demanda de cerveza uruguaya y por otro generó materia prima para la región. Pero desde hace un tiempo esa realidad cambió y ahora la compañía asiste a una especie de tormenta perfecta, con afectación en sus dos líneas de negocio.
Actualmente las dos están paralizadas. En Minas se envió a todos los trabajadores al seguro de paro hasta el 31 de julio y en Montevideo se efectúa la parada anual de mantenimiento (con los trabajadores de licencia), en principio hasta la misma fecha. La cerveza que llega a las góndolas de los comercios surge del stock existente en ambas fábricas.
En el caso de la malta el problema está en Cympay. La empresa tiene una plantilla de 100 trabajadores de los cuales 55 están en un régimen seguro de paro especial con vencimiento al 31 de julio. Este viernes, AmBev-Cympay comunicó al sindicato que solicitó al Ministerio de Trabajo la extensión del subsidio hasta el 31 de diciembre.
Con esta medida, la empresa pretende atenuar el impacto de la falta de actividad y generar tiempo para tomar decisiones.
El cuarto caso es el único que no le provoca dolores de cabeza a AmBev: Maltería Uruguay (MUSA) tiene una producción estable que se exporta a Brasil. Pero las otras tres unidades productivas se encuentran dentro de una revisión general de las operaciones en Uruguay.
El negocio y los problemas de la malta
La realidad de Cympay está afectada por un aspecto regional y otro local. Hasta hace un año y medio, la demanda de Brasil por malta era cubierta con las empresas que estaban en el mercado regional. Pero esa situación cambió cuando la brasileña Cooperativa Agraria comenzó a producir en una fábrica con el doble de capacidad que la sanducera.
Hasta ese momento el contexto favorecía a Cympay: tenía la malta más cara de la región, pero la demanda pesaba más. En el escenario actual de mayor oferta que demanda, la empresa dejó de ser competitiva. Y eso no es lo único. La materia prima que se produce en Paysandú debe trasladarse 300 kilómetros hasta Nueva Palmira para ser exportada a Brasil. ¿La razón? El puerto sanducero no está operativo.
A principios de este año, cuando los problemas en Cympay eran notorios, AmBev hizo un planteo con el objetivo de mejorar los números. El pedido fue recibir un mayor porcentaje de devolución de tributos por las exportaciones realizadas.
El principal producto que vende es la cebada entera o partida sin tostar y por ese concepto recibe un 3% de reintegro por exportaciones. La solicitud fue elevarlo a 6%.
Según datos aduaneros, el año pasado exportó 63,8 millones de cebada a Brasil, con una devolución aproximada de US$ 1,9 millones. Duplicando el porcentaje (de 3% a 6%), la empresa recibiría un ingreso adicional por esa cifra. Sin embargo, el planteo no prosperó.
La situación negativa de la malta no solamente afecta a Cympay. Maltería Oriental (MOSA, propiedad del consorcio brasileño Grupo Petrópolis), ubicada a pocos kilómetros de Montevideo, envió este viernes a todo el personal al seguro de paro.
En ese escenario, AmBev intenta mantener algunas operaciones en la maltería sanducera, sabiendo que una decisión más drástica generaría un impacto negativo en el departamento.
El negocio de Fábricas Nacionales de Cerveza
La industria cervecera enfrenta una pérdida de competitividad por el creciente ingreso de latas brasileñas. Los problemas en la fábrica de Minas comenzaron en junio de 2024 con el anuncio de cierre definitivo. Luego de meses de negociación con el gobierno se acordó el retorno de la actividad, aunque con el cese de 39 trabajadores.
Dos años después la situación empeoró y no fue solamente en Lavalleja. El 25 de junio, la compañía anunció el envío de todo el personal minuano al seguro de paro, el comienzo de la parada de mantenimiento en Montevideo y la revisión general del negocio en Uruguay. Los argumentos fueron la fuerte presencia de cerveza brasileña que ingresa al país con condiciones más favorables que la producción nacional; los altos costos energéticos y salariales y una fuerte carga tributaria que termina trasladándose a los consumidores en el precio de la cerveza local.
Los directivos de FNC realizaron una primera instancia de negociación laboral en el Ministerio de Trabajo y luego avanzaron en la posibilidad de generar un espacio de diálogo con otras autoridades. Pero dejaron en claro que la revisión incluía todos los escenarios posibles.
Las negociaciones y el futuro incierto
El jueves pasado se efectuó una reunión entre el gobierno y directivos de FNC. La intención fue que el encuentro involucrara a actores gubernamentales relevantes.
Los ministerios fueron Economía, Trabajo e Industria. Por el primero estuvieron el ministro Gabriel Oddone y el subsecretario Martín Vallcorba. Por el segundo, el titular Juan Castillo; la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios y el director de Seguridad Social, Leonardo Di Doménico.
Pero lo que llamó la atención fue la ausencia de la ministra de Industria, Fernanda Cardona, y del subsecretario Daniel Olesker. Según supo El Observador, en su lugar estuvieron dos directores de la cartera que no habían participado en reuniones previas o diálogos con FNC.
La previsión es que a partir de esa instancia se generen reuniones para tratar temas puntuales. En el Ministerio de Economía se analizarán aspectos vinculados a la carga tributaria, en Industria los costos energéticos y en Trabajo los laudos salariales.
Un punto relevante para la empresa son las remuneraciones que paga a los trabajadores del sector de la distribución. Los empleados cobran los sueldos establecidos en el grupo 13 (bebida) de los Consejos de Salarios. Sin embargo, los mayoristas que distribuyen cerveza importada tienen a los empleados incluidos en el grupo 10 que corresponde a comercio general. Eso genera que los repartidores de FNC reciban un salario muy superior a los otros por hacer las mismas tareas.
Es por eso que la compañía entiende que no compite contra otras industrias, sino que lo hace contra importadoras que luego distribuyen cerveza.
Además sigue de cerca el tema tributario y los costos energéticos y en ese escenario plantea que se deben generar cambios profundos que le permitan continuar con sus operaciones en Uruguay.