3 de julio de 2026 5:00 hs

Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) realiza una evaluación sobre la viabilidad de sus operaciones en Uruguay. La empresa argumenta que la llegada de cerveza importada a menor precio afecta su competitividad y eso ya la llevó a tomar decisiones. Primero decidió enviar a todo el personal de la planta de Minas al seguro de paro y después frenó la actividad productiva en Montevideo por sobrestock. En paralelo mantiene reuniones con el sindicato en las que se negocian posibles escenarios laborales e industriales.

Esta semana se realizó el primer intercambio de representantes de la compañía y el sindicato de Pilsen en el Ministerio de Trabajo (MTSS) tras el envío al seguro de paro a todo el personal de la fábrica minuana y el anunció sobre la revisión del negocio en Uruguay.

Un aspecto que llamó la atención fue la presencia de directivos regionales de la compañía en el encuentro, algo no habitual para este tipo de instancias y que fue interpretada como una señal por el sindicato.

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Uno de los planteos que efectuaron fue la posibilidad que FNC deje de producir localmente y pase a ser importadora de cerveza desde otras plantas regionales, según contó a El Observador el presidente del sindicato de Pilsen, Bruno Pastorino. Y en ese escenario también pretende tener las “mismas reglas de juego”. “La empresa entiende que su competidor es el importador”, señaló.

La compañía manejó días atrás que el ingreso de la cerveza importada en lata a precios más accesibles le quitaba posibilidad de competir en el mercado interno.

La alternativa que trasladó en la reunión fue que los empleados de distribución cambien de grupo en los Consejos de Salarios y formen parte de comercio general.

Los trabajadores de ese sector están comprendidos en el subgrupo de transporte de bebidas del grupo 13 y el jornal nominal mínimo de un chofer repartidor de camión es de $ 3.851 y de $3.055 para un ayudante de chofer repartidor.

Fábricas Nacionales de Cerveza

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Sin embargo, FNC plantea que pasen al subgrupo de importadores y mayoristas de almacén del grupo 10 (comercio general). En este caso, un chofer tiene un salario nominal mínimo de $ 40.049. Con esa modificación, los trabajadores del reparto de cerveza recibirían una remuneración sensiblemente menor. “Es una rebaja salarial”, señaló Pastorino.

Pero el sindicato también expone otra inquietud: si la compañía asume únicamente un rol importador necesitaría menos personal. “Con un depósito solo se hace toda la distribución y se terminan todos los que la empresa tiene en el país. Eso puede generar una reducción de puestos de trabajo”, expresó Pastorino.

Los representantes de la empresa también transmitieron la preocupación por los costos para producir y la productividad de las dos plantas de Uruguay y la justificaron comparando el funcionamiento de Montevideo y Minas con el de otras fábricas que FNC tiene en la región.

Argentina tiene plantas paradas por menor demanda y eso es un problema porque en un mes pueden abastecer todo un semestre de Uruguay. Las máquinas producen más del doble de lo que saca la línea de producción acá”, explicó el dirigente.

Desde la visión sindical, el escenario que comentó la compañía es mucho más preocupante al que planteó hace dos años cuando anunció el cierre de la planta de Minas, algo que al final no sucedió luego de negociaciones con el gobierno y el despido de 40 trabajadores.

Ahora, la revisión general del negocio que realiza FNC no solamente refiere a la fábrica minuana; incluye la planta de Montevideo y la producción y envasado de cerveza en lata y botella.

Es por eso que el sindicato de Pilsen pretende que se involucren otros representantes del gobierno además del MTSS. En ese sentido, Pastorino comentó que se buscará establecer contactos con el Ministerio de Economía, el de Industria y la vicepresidenta Carolina Cosse.

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