14 de enero 2025 - 9:13hs

A días de la asunción de Donald Trump en la Casa Blanca, se encendió una luz de esperanza para los inversores que tienen bonos de Venezuela impagos hace años. La apuesta, con la llegada del republicano y a pesar de que Nicolás Maduro se perpetuó en el poder luego del fraude electoral, es que haya un cambio de régimen en Caracas. O al menos que Trump negocie algo que beneficie a un grupo de grandes fondos estadounidenses que tienen títulos impagos de Venezuela.

"Seguimos aumentando nuestra probabilidad de un escenario de acuerdo entre EEUU y Venezuela, que claramente ocupa un lugar destacado en la agenda de Trump, dada la configuración de un equipo cercano con (Marco) Rubio y (Ric) Grenell. Sin embargo, aceptamos que esto no será una línea recta y existe la posibilidad de una mayor retórica/presión, particularmente en torno a las (re) investiduras de Maduro y Trump a principios de este año", señala el gigante JP Morgan en un reciente informe.

La entidad es muy optimista con una resolución que levante el default de los bonos. Tanto es así, que JP Morgan tiene a Venezuela en el podio de los "top performers" del 2025.

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La apuesta de JP Morgan para Donald Trump

"Los movimientos recientes muestran la intención de lograr algún tipo de transición en la que Caracas actúe de manera flexible con las políticas de Trump, junto con movimientos tanto dentro del chavismo como de la oposición", afirma la entidad.

A pesar de que JP Morgan ve que una reestructuración sigue siendo el escenario base, reconoce que cualquier reestructuración será "extremadamente larga y compleja y, por lo tanto, limitará las ganancias".

Los grandes fondos estadounidenses que esperan algún cambio en Venezuela están agrupados en un comité para influir en las decisiones de Washington. Las firmas que más están presionando son Fidelity y T Rowe Price. Tienen bonos de PDVSA que, luego de la prohibición que lanzó Trump en 2019, cuando bloqueó el trading, quedaron en cartera sin poderse vender. Se estima en Wall Street que entre el 25%-30% de la deuda actualmente pertenece a instituciones estadounidenses, frente al 50% previo a la prohibición.

Los fondos quieren una solución para poder operar (comprar y vender) los bonos soberanos que están bajo ley Nueva York de Venezuela, PDVSA y Elecar (Electricidad de Caracas). Todos estos títulos tienen el mismo problema: las limitaciones para hacer transacciones por parte de toda persona estadounidense (sea residente o ciudadano). Así, los fondos de inversión tienen en cartera propia y de clientes títulos que actualmente valen cero, ya que el país caribeño dejó de pagarlos hace más de cinco años.

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El default de Venezuela y Wall Street

La mayoría de los títulos llevan más de 5 años de incumplimiento y se han dejado de pagar 11 cupones de interés, lo que suma la friolera de 28.000 millones de dólares en intereses vencidos sobre los 58.800 millones de dólares del capital también adeudado. Las pérdidas son enormes.

La apuesta de los fondos de inversión no es nueva. Incluso le venían pidiendo a Joe Biden una salida "a lo Chevron", en el sentido del salvoconducto que el gobierno demócrata tuvo con la petrolera para poder seguir extrayendo crudo de Venezuela. Ellos reclamaron que, ya que Chevron pudo sacar petróleo de Venezuela utilizando la licencia que dio Biden, haya alguna licencia también para los bonistas y puedan salir de esos bonos en default.

Los financistas de Wall Street le llevarán otro incentivo a la mesa de los funcionarios de Trump: las privatizaciones que pudieran darse en Venezuela con un gobierno "libre". "Los bonos, más en esta clase de situaciones donde no valen nada, han sido usados como moneda de pago para transacciones en distintas privatizaciones en el pasado", dice un ejecutivo con línea directa a los fondos que reclaman un trato igualitario a Chevron.

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Privatizaciones para el día después

Y puso un ejemplo: en la Argentina de los '90, Entel (otrora empresa estatal de telecomunicaciones) fue comprada en un 20% por el Citibank utilizando 900 millones de valor facial de bonos soberanos, que valían algo así como 160 millones de dólares. Y en el '92, esa compañía argentina fue adquirida por Telefónica, que lanzó una IPO (oferta pública de acciones) y la tenencia del Citi de la empresa privatizada pasó a valer 560 millones.

Los financistas se imaginan un escenario donde las oportunidades de negocios podrían abundar en Venezuela si Trump logra presionar lo suficiente.

JP Morgan dice que las valuaciones de los bonos de Venezuela y PDVSA "continúan cotizando a niveles interesantes a pesar de un movimiento antes de la toma de posesión de Maduro". "Seguimos creyendo que habrá una reestructuración, aunque aceptamos que el cronograma para ello se ha retrasado debido al estancamiento que encontramos en este momento. Seguimos esperando volatilidad en la administración Trump, sin embargo, estamos aumentando lentamente nuestra probabilidad de ver un escenario de acuerdo, mientras que las sanciones salientes de Biden parecen más leves de lo que era posible y se abstiene de revocar la licencia de Chevron, que era la principal preocupación", afirma la entidad más grande de Estados Unidos.

Pero sigue la incógnita con la postura del republicano. Algunos creen que presionará al inicio de su gestión, pero si no hay cambio de régimen, como algunos prevén, deberá negociar algo que le deje bien parado a él y a las empresas estadounidenses que están en Venezuela.

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