19 de julio de 2026 12:33 hs

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció la implementación de un nuevo y polémico programa de examen clínico destinado a detectar la "deficiencia de testosterona" entre los integrantes de las fuerzas armadas, una iniciativa que justificó bajo la necesidad de mantener a las tropas operando en su "mejor estado absoluto".

La medida establece que los análisis se realizarán de forma anual y obligatoria como parte de los exámenes médicos requeridos para los miembros del servicio mayores de 30 años, dejando la opción abierta para los menores de esa edad de forma voluntaria.

Si bien la posterior terapia de reemplazo hormonal (TRT) será opcional para los uniformados, la decisión encendió las alarmas tanto en el ámbito militar, donde el uso de estas sustancias ya estuvo bajo la lupa por casos de dopaje, como en la comunidad médica, que cuestiona la viabilidad y la base científica de un testeo masivo de estas características.

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A través de un video difundido en su cuenta de X, Hegseth defendió la propuesta argumentando que las exigencias del campo de batalla moderno demandan de los soldados "la máxima preparación psicológica y mental", y que con esta medida busca mantener a las tropas "fuertes, resistentes y capaces".

El secretario de Defensa dijo que esta medida era necesaria para permitir a los uniformados operar en su “mejor estado absoluto”, pero aclaró que la terapia de reemplazo de testosterona sería voluntaria.

Este movimiento del Pentágono no es un hecho aislado, sino que se produce en un momento en que algunos funcionarios de la administración Trump aboga activamente por flexibilizar el acceso de los hombres a las terapias hormonales.

El mes pasado, bajo la influencia del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y el movimiento "Make America Healthy Again", la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) propuso relajar los límites de prescripción para geles, pastillas e inyecciones de testosterona, medicamentos que reservados para pacientes con hipogonadismo clínico, una afección médica que causa niveles de testosterona drásticamente bajos.

Muchos influencers y defensores del movimiento MAHA promocionan la testosterona como una forma de parecer más joven, desarrollar músculo y mantenerse mentalmente ágil.

La demanda de estas terapias experimentó un crecimiento exponencial en EEUU en los últimos años: pasó de menos de un millón de recetas en el 2000 a casi 12 millones en 2025, un fenómeno impulsado en parte por la popularidad de figuras como Joe Rogan y el neurocientífico Andrew Huberman, según informó The New York Times.

El antecedente de los Navy SEALs

La introducción de controles hormonales obligatorios toca una fibra sensible dentro del estamento militar estadounidense. En los últimos años, las fuerzas de operaciones especiales, y en particular los Navy SEALs, estuvieron bajo estricto escrutinio debido al uso ilegal de testosterona y otras sustancias para mejorar el rendimiento.

El punto de inflexión ocurrió en 2022, tras la muerte de un recluta de los SEAL durante un entrenamiento de alta exigencia. La investigación posterior reveló el hallazgo de sustancias prohibidas en su poder y destapó un consumo de drogas mucho más generalizado dentro del programa de élite de lo que la Marina había admitido.

Altos mandos militares escuchan los discursos de Pete Hegseth y Donald Trump en la base del Cuerpo de Marines en Quantico.

Altos mandos militares escuchan los discursos de Pete Hegseth y Donald Trump en la base del Cuerpo de Marines en Quantico.

Esto obligó a la institución a implementar, un año después, un estricto programa de control antidopaje para detectar cualquier hormona o fármaco relacionado con el crecimiento muscular, un antecedente que contrasta con la actual política de promoción de la TRT desde la cúpula del Pentágono.

Qué dice la ciencia: entre los beneficios y los riesgos clínicos

Los niveles de testosterona disminuyen de manera natural a partir de los 30 o 40 años; cuando caen por debajo de cierto umbral, este descenso puede asociarse con fatiga, pérdida de masa muscular, baja libido y menor densidad ósea, un problema que afecta a unos 13 millones de hombres en Estados Unidos, según datos citados por la BBC.

Algunos estudios recientes respaldaron la eficacia de la terapia para ciertas afecciones y disiparon algunas preocupaciones sobre su seguridad, en particular las relativas a la seguridad cardiovascular. De hecho, el año pasado la FDA eliminó de los prospectos una advertencia destacada sobre los posibles riesgos de infarto y accidente cerebrovascular que figuraban en el prospecto de estos medicamentos.

Por otra parte, según información recolectada por AP, una serie de estudios realizados por los Institutos Nacionales de la Salud en hombres mayores revelaron que la administración de testosterona mejoraba la disfunción eréctil, la libido y otros parámetros sexuales, además de tener un ligero efecto en el estado de ánimo. Sin embargo, se observó poca o ninguna mejoría en otros aspectos como la fatiga, la memoria o el bienestar general.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, expusó en una reunión con altos mandos militares en la base del Cuerpo de Marines en Quantico.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, expusó en una reunión con altos mandos militares en la base del Cuerpo de Marines en Quantico.

Sin embargo, las guías médicas actuales desaconsejan los testeos masivos. En su lugar, los protocolos recomiendan limitar la terapia con testosterona a pacientes que manifiesten síntomas evidentes y cuyos niveles bajos hayan quedado documentados en dos análisis de sangre distintos. El diagnóstico, además, tiene cierta complejidad debido a que los niveles hormonales fluctúan constantemente a lo largo del día. Las mediciones precisas de testosterona suelen realizarse por la mañana, en ayunas.

En ese sentido, los expertos, no obstante, advierten que más testosterona no equivale a mejor salud. “Que alguien tenga 700 nanogramos por decilitro no lo hace mejor, más fuerte ni más inteligente que alguien con 300”, dijo Adrian Dobs, médica estadounidense de la Universidad Johns Hopkins, al Washington Post.

Por su parte, Adriane Fugh-Berman, profesora de Farmacología y Fisiología de la Universidad de Georgetown, advirtió que la medida "no se basa en evidencia científica y podría causar daño". La especialista señaló además que los niveles hormonales varían hora a hora, lo que compromete seriamente la consistencia y fiabilidad de cualquier programa de detección a escala militar.

Entre los efectos aversos documentados de la TRT se encuentran la supresión de la producción de esperma e infertilidad, acné, mayor riesgo de coágulos sanguíneos, retención de líquidos, reducción del tamaño testicular, elevación del recuento de glóbulos rojos y caída del cabello.

Declaraciones anteriores de Hegseth

Hegseth acumula una serie de declaraciones polémicas que lo pusieron en el centro de la escena pública en los últimos años. El funcionario expresó abiertamente que no cree que las mujeres deban ocupar puestos de combate, argumentando que dichos cargos deben regirse por el "estándar masculino más exigente". Desde que asumió el liderazgo del Pentágono, el secretario bloqueó algunos ascensos militares para mujeres y destituyó a líderes mujeres, según informó AP.

Introdujo también otros cambios relacionados con el tratamiento médico de las tropas. Bajo la bandera de la "autonomía médica", el secretario derogó en abril el histórico mandato de vacunación obligatoria contra la influenza en las fuerzas armadas. Aquella decisión sanitaria tuvo consecuencias inmediatas en junio, cuando un brote de gripe en un campo de entrenamiento de la Fuerza Aérea afectó a casi 300 uniformados.

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