Trump aplaza su encuentro con Xi Jinping en China: cómo la guerra con Irán desvió la atención sobre la disputa comercial
El presidente Donald Trump tenía previsto visitar China a fines de marzo para verse con Xi Jinping, pero postergó el viaje para supervisar el conflicto con Irán. Cuáles son las expectativas de la primera visita de un presidente de EEUU al país asiático desde 2017.
La aplicación de aranceles a sus principales socios comerciales fue la marca distintiva del primer año de mandato de Donald Trump.Tras el duro revés que representó el fallo de la Corte Suprema del mes pasado, el presidente estadounidense tenía previsto viajar a fines de marzo a China para un esperado encuentro con su par Xi Jinping que le permitiera consolidar la frágil tregua comercial entre ambos países. Pero la guerra con Irán trastocó sus planes e hizo que aplazara la visita.
"Pedimos postergarla un mes más o menos", dijo el lunes a la prensa en la Casa Blanca y aseguró que era importante que estuviera disponible para supervisar el conflicto desatado tras el ataque de EEUU e Israel contra Irán del 28 de febrero, en el que murió el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei.
El martes habló de "reprogramar" su visita a Xi para dentro de cinco o seis semanas. "Estamos trabajando con China, a ellos les pareció bien", comentó Trump durante una reunión con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, en el Despacho Oval. "Tengo muchas ganas de ver al presidente Xi. Creo que él también tiene ganas de verme", aseguró.
El viaje a China había sido confirmado antes de la decisión de la Corte Suprema, que determinó el 20 de febrero que el mandatario excedió su autoridad al imponer una serie de aranceles que trastocaron el comercio mundial. De acuerdo con el dictamen, la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977, utilizada por el gobierno como herramienta para implementar la política, "no autoriza al presidente a imponer aranceles". Tras el fallo, Trump anunció un gravamen global a las importaciones del 15%.
Las expectativas sobre la visita a China
La expectativa es que ambos mandatarios puedan negociar cara a cara cómo mantener la tregua de un año acordada en octubre pasado, que evitó que siguieran aumentándose mutuamente las tarifas. Tras el último cara a cara celebrado al margen de una cumbre en Busan, Corea del Sur, el primero en seis años, Trump dijo que había tenido una "reunión excelente" con Xi y que había sido un "gran éxito". Ahí ya anunció su intención de viajar a Pekín en 2026 y anticipó una visita de su par chino a su residencia de Mar-a-Lago.
El último viaje de Trump a China fue en 2017. Y fue, a la vez, la última vez que un presidente estadounidense pisó el país asiático.
Trump Xi Jinping
Donald Trump y Xi Jinping, en su último encuentro de Busan, Corea del Sur, el 30 de octubre de 2025.
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El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, sostuvo la semana pasada que el país esperaba con interés un "año histórico" en su relación con Estados Unidos. La actitud de China "siempre ha sido positiva y abierta, y la clave es que la parte estadounidense se encuentre con nosotros a mitad de camino", dijo.
A la vez, Wang dio a entender que esperaba que la administración Trump no tomara ninguna medida para enemistarse con China que pudiera poner en peligro el encuentro y que ambas partes deberían "gestionar los riesgos existentes y eliminar cualquier obstáculo innecesario". Trump, de hecho, aplazó el anuncio sobre la venta de un paquete de armas a Taiwán, la isla autónoma reclamada por Pekín, para no chocar con Xi antes de la cumbre, reveló The New York Times.
"Creo que el entorno político es complicado como para que Estados Unidos tenga a su comandante en jefe viajando al extranjero mientras gestiona operaciones militares", dijo Brett Fetterly, socio director sobre China para The Asia Group, una consultora con sede en Washington, a la agencia AP. "Por el lado chino, no les viene mal ganar más tiempo, para poder entender mejor qué es exactamente lo que el presidente Trump podría querer", aseguró.
De acuerdo con el especialista, la reciente conversación que mantuvieron representantes de ambas partes en París no parece haber arrojado grandes acuerdos y dejó entrever que persisten las dificultades para abordar diferencias estructurales en materia de comercio, tecnología y seguridad económica. "Al final del día, ambas partes realmente necesitaban algo de tiempo para definir cuál es el rango de resultados concretos", indicó.
La guerra con Irán, el foco de Trump
Una de las principales preocupaciones de Trump en el conflicto con Irán es el estrecho de Ormuz. La respuesta iraní a los ataques prácticamente paralizó el tráfico marítimo en ese estrecho, por donde pasa alrededor del 20% del crudo y gas natural licuado del mundo, y afectó la infraestructura petrolera de otros países del Golfo Pérsico. Esto, a su vez, hizo que el precio del petróleo alcanzara valores récord e impactara directamente en el precio de la gasolina en EEUU.
Irán - petróleo - AP
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En ese marco, el presidente estadounidense presionó a varias potencias mundiales, entre ellas China, para que usen su poderío militar para proteger el estrecho de Ormuz, pero no tuvo una respuesta satisfactoria.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de China no respondió directamente a la pregunta de si ayudaría a reabrir el estrecho, pero reiteró su llamado a que "las partes detengan de inmediato las operaciones militares, eviten una mayor escalada de la tensa situación y eviten que la agitación regional siga afectando a la economía global".
En una entrevista el domingo con el Financial Times, Trump declaró que quería saber si Pekín ayudaría a proteger el estrecho antes de partir para la cumbre de finales de marzo, aunque unos días después afirmó que Estados Unidos no necesitaba ayuda de los aliados que rechazaron su solicitud.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que la postergación de la visita a China no tenía que ver con el pedido a Pekín ni con desacuerdos comerciales. "El presidente quiere quedarse en Washington para coordinar los esfuerzos bélicos. Viajar al extranjero en un momento como este quizá no sea lo más adecuado", señaló.
Para Ali Wyne, asesor principal de investigación y promoción para las relaciones entre Estados Unidos y China en el International Crisis Group, "la solicitud del presidente Trump de retrasar su anticipada cumbre con el presidente Xi Jinping subraya lo mucho que subestimó las consecuencias de la Operación Furia Épica", en referencia a los ataques lanzados por EEUU e Israel contra Irán.
"Una demostración de fuerza de Estados Unidos que tenía como objetivo intimidar a Pekín ha servido, en cambio, para desinflar la ilusión de la omnipotencia estadounidense: incapaz de reabrir el estrecho de Ormuz por su cuenta, Washington ahora necesita de su principal competidor estratégico para ayudarle a gestionar una crisis provocada por sus propias decisiones", señaló, según recogió AP.