ver más

El segundo semestre del año llegó con buenas noticias para Metabix, la startup de deep tech uruguaya cuyo foco está en detectar antes de tiempo enfermedades que puedan afectar a plantas, animales y humanos.

En setiembre, la firma anunció el cierre de una ronda de levantamiento de capital pre-seed por US$ 1 millón que contó con el apoyo de inversores ángeles, The Board Perú, Angel Hub y fondos de inversión como AIR Capital y Danta Fund. Su fundadora, Laura Macció, asegura que en esta oportunidad se propusieron captar inversión de América Latina, pero espera que la próxima ronda sea en el mercado norteamericano.

En entrevista con Café y Negocios, Macció habló sobre su participación en Startup World Cup, la competencia de startup más importante a nivel global organizada por Pegasus Tech Ventures e IT Builders. Además, se refirió a su apuesta por grandes mercados como India y Brasil y a los desafíos de ser una empresa uruguaya con ADN global.

¿Cómo fue la experiencia de Metabix en la Startup World Cup?

Fue una experiencia de lujo. Es la competición más grande a nivel global, participaron 66 países presenciales en la competición y se presentaron 98 startups. Eso nos permitió ver en qué está el mundo. De Latinoamérica había solo tres empresas y lo primero que nos dio fue la posibilidad de entender cada ecosistema a nivel continental. Después se dio un intercambio súper rico, hicimos más de 60 contactos de calidad y tuvimos la oportunidad de escuchar a referentes como el jefe de investigación de Google o la directora de Corp Venture Capital e Innovación de Amazon. Agradezco enormemente a IT Builders-organizador del evento-, trajeron una oportunidad de oro para el país y me cambió muchísimo la cabeza en tres días.

Metabix levantó una ronda de US$ 1 millón. ¿A qué van a destinar ese capital?

Principalmente a hacer product market fit (ajuste de producto en el mercado) en los mercados de gran tamaño y altamente desafiantes como India, Brasil y Estados Unidos, con objetivos muy claros de nicho y clientes específicos.

¿Por qué pusieron foco en la fase de producción dentro de la industria alimentaria?

Nuestra tecnología es muy versátil. Pusimos el foco inicialmente en producción animal porque las barreras de entrada son menores. De hecho, nosotros ya tenemos un mínimo producto viable para industria alimentaria. Pero la industria alimentaria, por ejemplo, en países como Estados Unidos o Europa, conlleva requerimientos normativos y la barrera de entrada es mayor. Lo mismo sucede con salud humana. Entonces, sin duda que estos sectores están dentro de nuestro mapa de ruta a futuro, pero entrar por industria de producción animal es estratégico por esas barreras bajas y por la alta necesidad.

¿Qué indicador da cuenta de esa alta necesidad?

Hoy en día un 20% de la producción se pierde por enfermedades y contaminaciones. No hay herramientas para anticipar. Es todo retroactivo. Entonces, nuestra tecnología nos permite, además, obtener más rápido datos para desarrollar modelos y mañana, cuando entremos a la industria alimentaria o a salud humana, ya tenemos tecnología avanzada, experiencia y otra espalda para manejar los aspectos regulatorios.

¿La era de la inteligencia artificial abre más oportunidades para Metabix?

Nosotros hacemos esto no porque sea un momentum correcto o no, sino porque es lo que nos permite sacar la solución que el mercado necesita. Lo que se necesita es convertir el diagnóstico en anticipación, y eso es lo que nos permite hacer hoy la tecnología de inteligencia artificial y ciencia de datos. Por primera vez, como humanidad, podemos tener un pronóstico de cuáles son los patógenos que pueden convertirse en pandemia. Es una oportunidad gigantesca, pero estar en ciencia de datos no nos abre una oportunidad, sino que es lo que se necesita para resolver el problema.

¿Internacionalizarse desde Latinoamérica es un desafío? ¿Te preocupa la competencia que pueda haber?

Siempre hay muchas ventajas de venir de Latinoamérica. Primero es el acceso al mercado, sobre todo para early adopters y para validación. Lo segundo es la cultura, somos muy creativos a la hora de trabajar y eso nos hace eficientes y reduce costos, sin duda. En cuanto a competencia, no veo un riesgo por venir de Latinoamérica. De hecho, creo que tenemos una startup de clase mundial. Si comparamos lo que estamos haciendo con cualquier startup del mundo, estamos en la cota alta.

La desventaja que yo veo es la de las relaciones con inversores. El hecho de no estar viviendo en San Francisco y no poder en cualquier momento ir a tomar un café con un inversor de Deep Tech, claramente es una desventaja.

Para un inversor en Deep Tech es más sencillo apostar a Silicon Valley que a Uruguay. ¿Les costó levantar capital?

Definimos levantar la primera ronda, pre-seed, en Latinoamérica y nuestro objetivo para la ronda que sigue es levantar en Estados Unidos.

Costó, pero no por un tema de desde dónde estábamos levantando la ronda, sino por el momento, por lo complejo que ha estado el levantamiento de capital. De hecho, estamos trabajando en estrategias claras que nos aseguren el levantamiento de capital en el mercado americano para la ronda que viene.

¿Qué estrategias se pueden implementar para facilitar eso?

Por ejemplo tener un CFO-director de Finanzas, por sus siglas en inglés- local que venga de universidades prestigiosas y que ya tenga una cartera de inversores en su networking, por ejemplo.

¿Cómo analizas el momento actual del ecosistema emprendedor en biotecnología en Uruguay?

Uruguay es representativo de lo que está sucediendo en el mundo. Yo creo que soy de las primeras emprendedoras bio en Uruguay, hace 10 años ibas a cualquier evento y todo era software y tenías que explicar lo que era hacer biotecnología. Uruguay tiene un ecosistema que avanzó mucho en ese sentido. Tiene startups y biotecnología de clase mundial, excelentes compañías con una tecnología disruptiva. Sí creo que hay algunas señales que faltan por dar en el ámbito local para potenciar eso.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, aspectos regulatorios de los ministerios. Por ejemplo, inversión. Nosotros tuvimos una estrategia de no sacrificar cap table (participación en la empresa) para levantar capital tempranamente. Se demoro un poco más la ronda, pero terminamos con un cap table muy saludable. Y creo que las opciones que hay early stage (en etapa temprana) en Uruguay para biotecnología implican demasiado sacrificio de cap table y eso, a la larga, perjudica a las compañías. Hay muy poca oportunidad de otro tipo de inversión. Ese es un punto preocupante.

¿Qué fue para ustedes lo más difícil de dar ese salto a empresa global?

Dos cosas. Nosotros estamos operando en India y en Brasil. Tomar la decisión de India fue un riesgo que tomamos, sin duda. Yo imaginé esto siempre global y no estar en Asia es un pecado mortal hoy día. Pero quizás no lo había imaginado tan tempranamente, fue un desafío porque es una oportunidad que apareció antes y la tomamos. Estamos operando también en Brasil y entender la normativa y la contabilidad fue desafiante, todo es diferente en Brasil. Básicamente eso y no perder foco porque nosotros estamos en varias geografías pero con mucho foco en lo que hacemos en cada una de ellas. Nosotros no estamos yendo a Brasil o a Paraná, sino a una lista de clientes con la que nos interesa avanzar, no hay que olvidarse en el día a día de eso.

Al que apuntan es un mercado muy concentrado...

Sí, totalmente. Por eso la estrategia es hacer cosas con clientes en particular. El 80% de toda la proteína animal es producida por solo 200 compañías. Es un mercado altísimamente concentrado.

¿Con cuántos de esos clientes están trabajando ahora?

Hoy en día, por arriba de los 20.

Temas:

biotecnológica inversión Startup Metabix

Seguí leyendo