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Lejos de los focos del Estadio Centenario y no tan lejos de Montevideo, la selección uruguaya eligió a Canelones para despedirse en dos eventos de su gente antes del Mundial 2026, en el marco de un convenio con la Intendencia de ese departamento. Este viernes por la mañana fue el turno de Pando, que llenó su Estadio Municipal con 3.600 personas en las tribunas y 600 niños en cancha que pudieron jugar un rato con sus ídolos.

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Una calle con una mitad pavimentada y la otra en obras daba acceso al Estadio Municipal, también conocido como el Emilio “Tito” López. Ya a las cuadras se sentían algunas vuvuzelas, la herencia más presente de Sudáfrica, y se veía a decenas de familias llegar al lugar.

Tras un acceso sencillo, uno veía a su izquierda y frente a los accesos al palco principal una marea de niños y niñas de decenas de cuadros de las ligas infantiles de Canelones, que esperaban para entrar a la cancha a compartir un rato con los futbolistas de la selección.

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Los cientos de niños que esperaban ingresar a la cancha para estar cerca de los jugadores

Como se ordenan a los niños en las mañanas de las escuelas, cada equipo estaba en fila, uno al costado del otro. Los entrenadores trataban de calmar las ansias de los gurises, que aguantaban quietos todo lo que podían. Otros saltaban, charlaban, gritaban o jugaban a dominar algún globo que encontraban en la vuelta.

Los chiquilines de la categoría 2016 del Córcega estaban emocionados. Muchos de ellos querían ver a Manuel Ugarte y a Federico Valverde, al punto que uno llevó su figurita para que la firmara. Los del Carrasco Lawn Tennis, que a pesar de ser de Montevideo juegan en la Liga Interbalnearia, solo deseaban saludar a Valverde.

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Los chiquilines de Wanderers de Pando bromearon con que preferían ver a Neymar, aunque luego el nombre del volante del Real Madrid volvió a aparecer junto al de Sergio Rochet.

Entre todos los niños estaba el exfutbolista Diego Martiñones, acompañando a su hijo, jugador del Relámpago. El “Rata” destacó la “ilusión bárbara” que tenían los niños de conocer a los jugadores, una oportunidad “que no pasa todos los días”. Su chiquilín juega principalmente de volante, a diferencia de Martiñones que era delantero, pero el exfutbolista aclaró que el nene juega “en toda la cancha” y, lo más importante, “disfruta”.

Todos los chicos estaban felices y expectantes de encontrarse con los jugadores celestes, aunque la confianza en la selección tenía varios matices. Pocos gritaron que Uruguay iba a salir campeón, aunque muchos se animaron a meter al país entre los cuatro primeros. Algunos más mesurados dijeron que la historia terminaba en cuartos, y uno dijo que España nos eliminaba en fase de grupos.

El pedido de Francisco Legnani y la sorpresa del plantel de la selección uruguaya casi completo

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Parte de la tribuna principal del Estadio Municipal de Pando

Mientras los niños esperaban para entrar al campo de juego, en la tribuna del Emilio “Tito” López también se vivía una verdadera fiesta. Escuelas, varios clubes de baby fútbol que no formaron parte de la actividad y familias que esperaban ver a sus hijos en la cancha, o simplemente llevaron a sus niños como espectadores para ver de cerca a sus ídolos.

Accedieron al evento 3.600 personas, más los 600 niños que estuvieron en cancha. El evento fue gratuito, pero el canje de las entradas en la página de la AUF se agotó rápidamente.

Entre ese público estaba el intendente de Canelones, Francisco Legnani, que el día anterior también participó en el evento de este jueves en el que el presidente Yamandú Orsi le entregó el pabellón patrio a la selección. Hincha de Fluminense, el jerarca contó a Referí que le pidió "una pavadita" a Agustín Canobbio, jugador de ese club: "Que ganen la Copa Libertadores". Cuando el futbolista llegó a la cancha le regaló una camiseta del equipo brasileño.

Rafa Cotelo fue el anfitrión de la jornada. Remarcó en varias oportunidades que la selección no se iba a despedir jugando un amistoso contra países como “Bosnia y Herzegovina”, sino que iba a despedirse jugando “con los niños”. También dijo luego que los niños pedían tantos autógrafos que hasta firmó él, pero “dos cheques”.

El momento de más euforia general fue cuando llegaron los jugadores. Fuentes de la AUF indicaron días atrás que Marcelo Bielsa iba a llevar dos grupos distintos a los dos eventos, pero finalmente llegaron a Pando 24 de los 26 futbolistas. Faltaron Giorgian de Arrascaeta, por su recuperación del desgarro y la fractura de clavícula, y Ronald Araujo, con gripe.

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Los juegos y la atenta mirada de Marcelo Bielsa

Los jugadores celestes se dividieron en diez sectores con cinco juegos distintos: una especie de rugby con una pelota de pilates, un piedra, papel o tijera entre dos chiquilines para luego definir en un pequeño arco, un juego en el que dos equipos trataban de robarse pelotas de una canasta, el famoso “que no caiga” y un tradicional partido siete contra siete.

Cuando Darwin Núñez llegó a su zona, cerca de la tribuna principal, una veintena de niños lo rodearon hasta casi no dejarlo caminar. Algo similar generó Ugarte cerca de uno de los arcos. Valverde también vivió ese momento, pero luego se quedó hablando varios minutos con seis chicos en el medio de un área.

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En un mar de niños bajitos, los jugadores se sumaron a los juegos aunque con cuidados, tratando de no recibir ningún golpe o nada por el estilo, bajo la mirada de un Bielsa que quedó cerca del acceso a la cancha, recostado en una valla publicitaria, charlando con algunos nenes y con autoridades como Jorge Giordano y Matías Pérez. El DT fue el único que también se llevó algún insulto de los niños en la tribuna, aunque aislado.

Cruzó algunas palabras con el DT Wilmar Cabrera, campeón de América y del mundo con Nacional que formó parte de la organización del evento, y que participó del anuncio de la convocatoria de la selección.

Uno de los momentos más entretenidos fue cuando Ugarte vio a un niño barrer a un compañero en uno de los pequeños partidos que se jugaron durante el evento. Al volante central le brillaron los ojos y le salió una sonrisa de oreja a oreja, y después en zona mixta admitió que se vio reflejado en ese pibe.

“Acá hay de todo, hay clase pero hay garra charrúa, como se dice. Se hace desde chico, desde pequeño. Si comparás con otros países, allá a veces juegan en sintético. Acá también, pero acá es otro tipo de fútbol que después los uruguayos juegan en cualquier parte del mundo y empieza así, como los nenes. Me sentí reflejado y yo creo que era amarilla”, expresó con una broma final.

Lo que dijo Manuel Ugarte en la despedida de la selección uruguaya en Pando

Lo que dijo Manuel Ugarte en la despedida de la selección uruguaya en Pando

La despedida

Tras alrededor de media hora de juegos llegó la hora de la despedida. Los jugadores y los niños lanzaron decenas de pelotas a la tribuna principal, una buena intención que de todas formas no tuvo los mejores resultados. Varios niños dijeron después que les sacaron los balones que habían agarrado, y algunos incluso lamentaron que recibieron golpes cuando luchaban por llevarse un recuerdo.

No todos los pibes que quedaron afuera de la cancha se fueron conformes, aunque muchos estaban felices por ver a sus ídolos de cerca y en su departamento.

Los gurises que jugaron con los mundialistas se fueron con una sonrisa de oreja a oreja. Muchos se fueron con sus camisetas repletas de autógrafos. Cada nene que estuvo cerca de Valverde lo destacaba a gritos.

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Marcelo Bielsa le firma la camiseta a dos niños en la despedida de la selección uruguaya en Pando

A la mayoría de los niños de Lagomar les gustó mucho el que no caiga. Los niños y niñas de Las Palmas lamentaron que solo jugaron un juego, el del rugby, pero valoraron que se llevaron las firmas de Darwin, Valverde, Nicolás De la Cruz, y “unas botellas” de agua.

Los de San José de Carrasco destacaron más “las firmas” que los juegos, pero “pelotear con Ugarte” también les gustó mucho. Muchos se quedaron con “el recuerdo” de haber compartido un rato con sus ídolos.

Un partido inesperado

La selección se fue, los gurises también, y el estadio comenzó a vaciarse del todo. Sin embargo, mientras los últimos funcionarios se retiraban de la cancha aparecieron dos equipos, de gente mayor de edad, todos vestidos para un partido. Hasta jueces había.

Los funcionarios de la Intendencia de Canelones no sabían muy bien de qué trataba el partido, que comenzó mientras los periodistas y funcionarios de la AUF terminaban de recoger sus cosas.

Al borde de la cancha estaba Héctor “Indio” Morán, otro campeón de América y del mundo con Nacional que estaba acompañando a un equipo de la ONG de rehabilitación Vida Nueva, que estaba jugando un partido contra el Club Social y Deportivo La Chispa, el equipo conformado por adolescentes detenidos en el Inisa.

En Vida Nueva jugaron como invitados Raúl “Tito” Ferro y Christian “Pichón” Núñez, este último con championes de particular y sin medias ni canilleras.

Morán, que comanda otra clínica de rehabilitación de la zona y fue a acompañar a la ONG, lamentó junto a algunos acompañantes que la AUF los invitó a jugar el partido luego del evento, pero no se anunció en redes.

“Hubiese sido lindo que avisaran así quedaba gente en las tribunas”, expresaron. Mientras charlaban, Tito Ferro le metió un pase de cuarenta metros con comba a un extremo, a la espalda de un lateral. Se puede decir que se vio de todo en Pando.

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Mundial 2026 selección uruguaya Pando Federico Valverde Manuel Ugarte Marcelo Bielsa

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