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El fútbol siempre encuentra la manera de pasar factura, y en este Mundial 2026 la respuesta de la selección de Bélgica fue tan contundente como irónica. Tras consumarse la goleada de los Diablos Rojos por 4-1 frente al anfitrión, Estados Unidos, la fiesta europea se trasladó al vestuario con una dedicatoria muy particular.

En la intimidad del vestuario, los futbolistas belgas festejaron su pase a cuartos de final recreando el popular "Trump dance", el viralizado paso de baile del mandatario estadounidense. Más que una simple celebración, el gesto representó un mensaje directo de protesta y desahogo político.

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Bélgica aprovechó una tarde atroz de la defensa de Estados Unidos y goleó claramente 4-1 al equipo de Mauricio Pochettino.

El festejo de Bélgica que se hizo viral

La previa de este cruce de octavos de final estuvo marcada por lo que ya se califica como el mayor escándalo extrafutbolístico del torneo.

En el partido anterior ante Bosnia y Herzegovina, el delantero estrella de Estados Unidos, Folarin Balogun, fue expulsado con una tarjeta roja directa tras una dura entrada. Siguiendo el reglamento de la FIFA, correspondía una suspensión automática que lo marginaba del crucial choque contra Bélgica. Sin embargo, el propio Donald Trump decidió intervenir.

Haciendo gala de su estrecha relación con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, Trump realizó una llamada telefónica para interceder por su futbolista, tildando la expulsión de "sospechosa" ante la prensa.

En una decisión inédita y polémica, el Comité Disciplinario de la FIFA aplicó de forma excepcional el Artículo 27 de su código para suspender la sanción de Balogun, permitiéndole saltar a la cancha en Seattle. La Real Federación Belga de Fútbol intentó apelar la controvertida medida, pero sus reclamos fueron desestimados de inmediato por el organismo rector.

La indignación belga terminó canalizándose en el césped. A pesar del polémico indulto presidencial y de la presencia de Balogun los 90 minutos (salió en el tiempo añadido), la superioridad europea fue aplastante.

El intento de la Casa Blanca por torcer las normas deportivas no bastó para frenar el poderío de los Diablos Rojos.

Con la eliminación sellada, el vestuario de Bélgica se apropió de los gestos del presidente estadounidense para recordarle al mundo que, en la cancha, las influencias políticas no meten goles.

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