¿Por qué fracasó el proyecto de unificar a todos los seregnistas y progresistas en una misma expresión electoral?
No lo sé, nosotros intentamos todo. Quedará para los politólogos analizarlo, por qué en esta etapa no pudimos llegar más lejos. Creo que de cualquier manera se avanzó muchísimo. El Frente Amplio está procesando una renovación de los liderazgos, particularmente en esta zona, con las muertes de Tabaré y de Danilo. Se llegó hasta donde se pudo, esa es la realidad. De cualquier manera, tenemos un diálogo muy fecundo y amplio, tanto con quienes acompañamos la precandidatura de Orsi en las internas como los que estuvieron con Carolina. Es un camino permanente, lo seguiremos intentando. Lo intentamos a través de la generación de listas únicas y no pudimos en esta oportunidad. Ahora estamos pensando en una coordinación progresista, independientemente de lo electoral.
Desde un inicio hubo un montón de socios posibles, como el Nuevo Espacio, la Vertiente Artiguista, que no quisieron integrarse. Ahora ustedes buscan ir con una lista propia. ¿Hay aspiraciones personales que están frustrando el proyecto inicial de aglomerarse todos en una misma expresión?
No, cada uno tiene sus intereses legítimos. Con el tiempo y más desapasionadamente vamos a poder tener un análisis más claro. Siempre vamos a estar para sumar. Y hay otro elemento: está la propia postura de Yamandú Orsi, que ha tenido un discurso muy amplio que nos convoca. Esa es una nueva realidad que tenemos que atender y fortalecer.
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Álvaro García fue uno de los más estrechos asesores económicos de los gobiernos de Tabaré Vázquez
Foto: Inés Guimaraens
¿Hay una falta de legitimidad de Mario Bergara para instituirse como un líder de esa ala progresista?
No estoy capacitado para responder eso.
¿Él es el líder de ese espacio?
No lo miraría de esa manera. No tengo nada que opinar en ese sentido. Lo que sí sé es que en otra de las patas importantes del FA, un histórico como Pepe Mujica ha dejado su herencia en vida, marcando claramente el camino con Yamandú como candidato a la presidencia y otros compañeros encabezando lo político, como ‘Pacha’ Sánchez. En esa parte del FA la renovación se procesa con mucha fluidez.
Cuestionó en una nota con Montevideo Portal que la alianza de los seregnistas con el MPP "diluye" la "visión progresista". ¿Ustedes tienen otro margen para no ir bajo ese paraguas del MPP?
Esa respuesta estaba más destinada a explicar el pasado que el futuro, más bien para decir que no logramos el objetivo de las listas únicas departamentales con Convocatoria. En absoluto iba destinada a cómo se están dando las cosas ahora. Conocemos la posibilidad de participar en un sublema importante y lo estamos considerando con muchísima seriedad y buenas posibilidades de participar.
El dirigente Pedro Apezteguía lo postuló a la Intendencia de Montevideo. ¿Cómo se dirime eso teniendo en cuenta que su principal aliado de lista, Christian Di Candia, también admitió que tiene aspiraciones?
Con total naturalidad, con Christian jugamos de taquito. Este tema de la intendencia, como cualquier otro, lo dialogamos con total apertura con los compañeros y compañeras de Magnolia. Por eso las propuestas que lanzamos de señalizar mi candidatura al Senado como una persona con más vocación nacional y la de Christian, por su antecedente en la IM, con una mirada más montevideana.
¿Qué rol lo seduce más?
A mí me gusta el rol ejecutivo. Pero es muy importante tener un respaldo parlamentario. En las elecciones anteriores de 2019 nos faltó muy poco para llegar al Senado. Veremos en esta. Ahora estamos embarcados en la conducción de un grupo político, es un poco diferente a mi etapa anterior.
¿Qué opina de la eventual incorporación de Blanca Rodríguez a la política?
No sé absolutamente nada. Tengo una gran admiración por Blanca Rodríguez, por todo lo que ha sido su trabajo, su sensibilidad, su defensa femenina de las cosas, su don de gente y su bonhomía. De su futuro no conozco absolutamente nada. He escuchado especulaciones de todo tipo y color, pero no tengo nada que opinar.
Se ha manejado a Gabriel Oddone como futuro ministro de Economía de Orsi. ¿Qué opina de eso?
A Gabriel lo conozco hace más de 40 años. Nos conocimos en la salida de la dictadura en la Facultad de Ciencias Económicas, siempre compartimos muchas visiones, militó conjuntamente con nosotros en la Juventud Socialista. Es una persona de altísimo nivel, con una mirada del país y una sensibilidad que compartimos. Me parece una gran persona para un rol de ministro de Economía. Pero tampoco sé nada.
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Expresidente de la CND, exministro de Economía y exdirector de la OPP, Álvaro García militó 37 años en el Partido Socialista antes de forjar su propio espacio
Foto: Inés Guimaraens
¿Qué le parece el hecho de que Orsi no haya podido todavía anunciar quién va a ser su ministro de Economía, como sí lo hizo Álvaro Delgado con Diego Labat?
Es una decisión de Yamandú. Además no sé si la tomó. Responderte esa pregunta sería presuponer que lo ha designado.
¿El FA no debería anunciar de antemano a su ministro de Economía?
Es una estrategia que define el candidato y la fórmula. En aquel momento el FA arrancaba por primera vez, podía haber incertidumbre. En ese momento fue una jugada muy buena de Tabaré Vázquez de nombrar a Danilo como su ministro. Pero son momentos históricos distintos.
Oddone habló en entrevista con Informativo Carve de avanzar en la desindexación de salarios. ¿Qué opinión le merece?
En una economía inflacionaria naturalmente hay indexación de salarios. Creo que uno de los objetivos principales de una política económica sería por lo menos no perder poder adquisitivo. No sucedió en este período, fue de las cosas más graves por el volumen que implicó de transferencias de asalariados y jubilaciones a otros sectores. Si pudiéramos en algún momento no razonar en términos de pensar en la inflación a la hora de ajustar los salarios, sería bueno. Pero no lo veo en ese momento. La inflación es y será un dato importante en Uruguay a la hora de negociar salarios. Por supuesto hay otros factores como la productividad. Los consejos de salarios durante los gobiernos del FA avanzaron en elementos adicionales que tienen que ver con condiciones de trabajo y miradas de género.
El programa del Frente tiene un montón de medidas que van a implicar más gasto. Dice que "el gasto público deberá responder a las crecientes necesidades sociales y recuperar lo perdido en este periodo de retrocesos"; habla de alcanzar el 6% del PBI para la educación más 1% para investigación y desarrollo; de incrementar los mínimos para la política salarial. ¿Cómo se financia todo eso?
Creo que en la ley de Presupuesto del próximo período hay que tener una calendarización clara con las prioridades a atender. Tenemos que tener una política pro crecimiento más fuerte. Hay herramientas a tener en cuenta, como la revisión de la ley de inversiones, nuevas modalidades de financiamiento de inversión público-privada. Crecimiento para que con la misma base de recaudación de hoy tengamos una recaudación mayor. También llevar el dólar a un valor más confortable y trabajar en materia de equilibrio macroeconómico de manera muy clara. No hay magia en esto.
Hay consenso de que el crecimiento ha sido muy magro en estos últimos años.
En los últimos 10 años por lo menos. En promedio hablamos de un un 1,2% en este período. En el tendencial deberíamos estar en 2.8% o 3%. Hay que aprovechar el envión del cambio de gobierno, una mirada de diálogo muy importante con los empresarios. Una de las prioridades presupuestales será la ciencia, la tecnología, la innovación, de incentivo para la generación de mayor cantidad de startups. Entendemos que hay un rol del Estado que potencia al sector privado.
El programa habla de "avanzar en la transformación tributaria reduciendo impuestos al consumo y fortaleciendo la imposición a la renta". Dentro del FA hay distintas interpretaciones sobre esto. ¿Cree que esto puede llevar a ajustar las alícuotas o a un aumento?
Lo de las alícuotas siempre está presente, las tasas se pueden mover. Esto reafirma más que nada la visión filosófica de que los impuestos indirectos son más injustos que los directos, la vieja frase de que pague más el que tiene más. Hay un detalle: puede ser que pague más el que gana más, o el que tiene más; depende de si son ingresos o riqueza, Uruguay tiene una concentración mucho más grande de la riqueza que de los ingresos. En la reforma tributaria de 2007 quedó como más nominativo el impuesto al patrimonio. Hoy en día las recomendaciones son que no debería ser así. Las herramientas tributarias tienen que ver con eso. Pero también hoy la tecnología te permite salir de esa dicotomía de impuestos directos e indirectos, como con el IVA personalizado. Esos caminos hay que recorrerlos, como lo hace el mundo con los impuestos verdes. Tenemos un viejo impuesto como el IMESI que varios estudios indican se podría reconvertir sin necesariamente recaudar más o cobrar más; castigar determinadas actividades y premiar otras. La herramienta tributaria no es solo recaudatoria sino también un tema de incentivos y para cambiar comportamientos de la economía.
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Foto: Inés Guimaraens
¿Concretamente las alícuotas del IRAE o el IRPF, como estuvo planteado en otras situaciones?
No está previsto en absoluto ningún cambio de imposición. De ninguna manera puede haber decisión de incremento de nada en este momento, ni de cambio de alícuotas, como me estás preguntando.
Cuando se discutía el programa de 2014 usted era uno de los principales colaboradores de Tabaré Vázquez y decía: "No me parece para nada adecuado el concepto de giro a la izquierda". ¿Sigue pensando lo mismo?
Era una discusión de aquel momento y parecía como que el FA no había hecho lo suficiente. Hoy te digo: a mi izquierda, el precipicio. Para mí lo más a la izquierda que hay es trabajar de manera seria y responsable en el manejo de los dineros públicos y los equilibrios macroeconómicos. Como decía Danilo Astori, no conozco ningún proceso de desarrollo serio y perdurable que se haya basado en el descontrol. Tenemos muchas experiencias de descontrol en la región de gobiernos denominados de izquierda –también los hubo en la derecha– que provocan crisis y termina pagando la gente. Un retroceso de uno en materia económica a veces son dos en materia social. Sí tenemos mucho para avanzar en materia de calidad de gasto. El FA estableció a partir de 2010 presupuestos por objetivos, quizás eso no se utiliza en el 100% de su potencial. Hay que trabajar en presupuestos por resultados: castigar a las áreas que no tienen resultados, destruir algunas, crear y fortalecer el gasto hacia donde sí los hay. Hace pocos días Ignacio Munyo hizo alguna presentación pública acerca de una gran cantidad de áreas duplicadas en el Estado uruguayo, y esa reingeniería hay que hacerla. De alguna manera la hicimos. Con la ANDE hubo una política de ordenamiento importante, tratando de que cada agencia pública no duplique tareas. Allí, con la ley de Transforma Uruguay –que lamentablemente la eliminaron en el 2020– había un nivel de decisión política colectiva. Y a las agencias, cuando las ponés todas juntas, es muy difícil que haya dos o tres haciendo lo mismo. Pasó durante décadas en este país por la atomización a nivel de ministerios, direcciones, programas. Esa mirada sistémica es fundamental, habría que llevar adelante un Transforma Uruguay 2.0.
Si el FA vuelve al gobierno, ¿va a mantener el mecanismo de ajustar mensualmente en base al PPI o va a ajustar una vez al año a comienzos de año?
Creo que es un disparate ajustar mensualmente los combustibles. Si hay un rol que tiene una empresa pública así es el de tratar de amortiguar los efectos a la suba y a la baja de un mercado internacional sobre el que no tenemos control. Hay un gran rol de fijar una regla de juego por determinada cantidad de tiempo, seis meses por lo menos, para no estar trasladándole a la población y al sector privado un cambio de costos todos los meses. Independientemente de una gran cantidad de incumplimientos que el gobierno tuvo en materia de combustible.
La oposición criticaba que el FA hacía caja al no ajustar. Según ANCAP, la gente pagó US$ 900 millones de más por combustibles en esa época.
¿Cómo lo miden? En el último período del FA se estudió en profundidad con la URSEA y Ancap. Como director de OPP participé en algunas reuniones y recuerdo hacer una simple pregunta: la comparación es del precio del combustible según Ancap y el precio del importador, ¿está estimado dentro del PPI la utilidad de un eventual importador? No estaba considerado, tampoco el precio de invertir para el acopio y la distribución. Esas cosas se corrigieron, hoy puede ser más razonable la comparación, pero ese número lo cuestiono completamente. Porque vi titulares de prensa durante nuestro gobierno haciendo el cálculo del precio de Ancap versus el PPI, que no era comparable, y envenenando a la población de que pagaba más por los combustibles de lo que correspondía.
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Foto: Inés Guimaraens
¿La gente no pagó más de lo que hubiera correspondido?
No, porque hay cosas que faltaban en el PPI. El último directorio de Ancap decía que el refinar agrega valor, y eso implica o estar parejos con el PPI o estar más baratos. Eran incomparables esos costos. Desde lo político esto dio para que durante los gobiernos del FA se hicieran grandes escándalos. Todos recordamos al actual presidente de la República en el Parque Viera gritando que no le iban a haber más incrementos de combustibles, o a la ministra de Economía y al exdirector de la OPP diciendo que las empresas públicas no iban a financiar más el despilfarro de los uruguayos. Y las transferencias de las empresas públicas siguen existiendo como siempre. Acá el tema es no hacer demagogia.