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En una cumbre marcada por las ausencias –solo asistieron a Bogotá cuatro jefes de Estado de los 33 países representados– y por los augurios pesimistas del presidente brasileño Lula Da Silva, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) logró acordar una declaración de consenso. El embajador uruguayo Martín Vidal celebró en redes que el viernes de noche los coordinadores nacionales del foro llegaron a humo blanco tras “extensas negociaciones”.

La Declaración de Bogotá de 35 puntos emitida por los países aborda distintos temas de coyuntura y generó el desprendimiento de varios gobiernos en el párrafo referido al “bloqueo” de Estados Unidos a Cuba.

Una de las novedades es que los países ratificaron que “ha llegado el momento de que una persona nacional de América Latina y el Caribe asuma la responsabilidad de ocupar el cargo de Secretario General de las Naciones Unidas, en coherencia con el principio de balance geográfico equitativo y el fortalecimiento de la diversidad en la conducción de la Organización”.

La Celac no entró en detalles sobre las candidaturas, para las que han sido postulados nombres como los de la expresidenta chilena Michelle Bachelet –bajo el impulso de la administración saliente de Gabriel Boric en Chile–, Rafael Grossi –propuesto por el gobierno de Javier Milei– y la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan. Si bien Uruguay había transmitido su beneplácito hacia Bachelet, el gobierno de Yamandú Orsi guarda cautela y orejea las condiciones políticas, dadas las responsabilidades internacionales que tendrá en el correr del año.

Los países afirmaron que una designación latinoamericana “fortalecerá la capacidad de la ONU para afrontar los desafíos globales, promover la paz, el desarrollo y la justicia, y consolidar el multilateralismo y el Derecho Internacional con una representación más equitativa de todas las regiones del mundo”.

Discrepancias sobre Cuba

La declaración hace referencia en su séptimo párrafo a que los países que apoyaron la resolución de la Asamblea General de la ONU del 29 de octubre de 2025 “reiteran la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto contra Cuba, así como su oposición a las leyes y regulaciones con efectos extraterritoriales”.

“La designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, y su mantenimiento en la lista, ha introducido obstáculos a las transacciones financieras internacionales con la isla”, consigna el texto, aunque no explicita la participación de Estados Unidos.

Los gobiernos de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago se desasociaron de este párrafo. Se trata de los países gobernados por los presidentes más cercanos a la administración de Donald Trump y que participaron en su mayoría en la iniciativa del Escudo de las Américas.

Ninguno de los mandatarios de estos Estados –como Milei, Nayib Bukele, José Antoni Kast o Santiago Peña– estuvieron presentes en la cumbre de Bogotá, y enviaron en cambio a representantes diplomáticos. En la previa a la summit, Lula había afirmado que “la Celac prácticamente está dejando de existir porque el crecimiento de la extrema derecha está ahuyentando a los países".

El mandatario brasileño sí fue categórico durante la cumbre en su rechazo al intervencionismo estadounidense. "No es posible, no podemos admitir que los demás piensen que son dueños de nosotros. Miren lo que hacen con Cuba en este momento, miren lo que hicieron con Venezuela. Eso no es democrático (...). No somos más países colonizados, conquistamos nuestra soberanía con independencia, no podemos permitir que alguien pueda entrar en los asuntos y en la integridad territorial de nuestros países", acusó Lula en la jornada del sábado.

Por otro lado, los países sí acordaron en reivindicar a la región como zona de paz.

También hubo consenso en un párrafo en que todos los miembros expresaron “el más firme respaldo regional a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes”.

Los países marcaron además “el permanente interés de los países de la región en la reanudación de negociaciones entre la República Argentina y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte a fin de encontrar, a la brevedad, una solución definitiva y pacífica a esta disputa, conforme a lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas”.

Sobre el cierre de la declaración, los países saludaron el inicio de la presidencia pro témpore de Uruguay al frente del bloque.

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