La chilena Carolina Echenique no tiene ninguna verguenza de contar “el maravilloso sueño” que la impulsó a fundar Tika, la compañía de snacks artesanales que cuenta con 8% del mercado de snacks en Chile y cuyos productos son exportados a más de 10 países como EEUU, Corea o Uruguay.
El pasado martes 4, ante unas 500 personas reunidas en el seminario anual de Más Emprendedoras, de la Organización de Mujeres Empresarias (Omeu), Echenique recordó que hace unos nueve años se sentía realmente desorientada. Atravesaba el duelo por la muerte de uno de sus hijos; además había invertido mucho tiempo en estudiar diferentes carreras como agronomía y no le bastaba con solo acompañar a su marido mientras él estudiaba y avanzaba en su carrera ejecutiva. Una noche soñó que cientos de papas de colores caían desde el cielo y ella se daba cuenta que estaban hechas de vegetales. La idea la obsesionó a tal punto que armó un laboratorio en su garage y, después de un año de pruebas, logró un producto comercializable que no llevaba colorantes, ni saborizantes; y que además tenía como ingredientes tubérculos nativos chilenos que prácticamente no se habían utilizado nunca en la industria de ese país, lo que la llevó a proveerse de agricultores.
“No dejamos que los supermercados nos impusieran el ritmo”
En un garage, la chilena Carolina Echenique inició su empresa de snacks artesanales y logró darle pelea a las multinacionales