A pesar de que los pulpos pueden hacer varias cosas asombrosas, como hacer crecer sus tentáculos cuando son amputados, hay algo que les es imposible: controlarlos. Las ventosas de estos animales marinos se pegan a todo lo que encuentran y al ver cómo esto ocurría, los investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén se preguntaron: ¿por qué no se adhieren a sí mismas?
¿Por qué los pulpos no se enredan en sí mismos?
La duda surgió en un grupo de investigadores israelíes que descubrió por qué las ventosas no convierten a estos animales en un gran nudo