Por Florencia Campos
Especial para El Observador
Desde joven se involucró en ámbitos diversos –como la literatura, el cine, la geografía y la enología- que hoy tienen mucho que ver con su forma de vivir, trabajar y emprender.
En 2018, junto a su socio Camilo Silvera, Marcos Carámbula (43) compró la librería Frida en la ciudad de Las Piedras. Pronto vieron que el local físico resultaba acotado para actividades como talleres o presentaciones. Surgió la idea de crear algo más grande y generar un concepto cultural. El proyecto se “precipitó” cuando se involucró el propietario de una gran casa cerca del centro de la ciudad. Gran ldea se inauguró a fines del año pasado. Allí conviven varios emprendimientos: Libros Frida, Chú Juguetes Creativos, Uvavino (tienda de vinos, tés, especias y productos canarios), una cafetería y una sala de juegos infantiles.
A pocos meses de la inauguración, la pandemia del coronavirus los llevó a cerrar las puertas, pero continúan trabajando con envíos a domicilio.
¿Cómo está viendo el impacto del coronavirus?
Es una catástrofe, que sin duda nos obliga a replantearnos como sociedad.
Creo que lo significativo de esta situación es que la gente se esta haciendo cargo y esta tomando medidas antes de que el Estado se las imponga, va un paso más adelante. Económicamente traerá consecuencias tremendas y vamos a tener que ser muy creativos y solidarios para repuntar.
¿Qué medidas tomaron en GranAldea?
GranAldea estaba empezando a volar y bajamos con la pandemia. Decidimos cerrar al público todas las actividades y trabajar sólo con envío de menúes a domicilio para tratar de dar cobertura a los empleados que, por falta de antigüedad, no están contemplados en el seguro de desempleo y es un servicio en el que trabajamos solo los socios. El desafio es el futuro y de alguna manera aportar a la reconstrucción del entramado social.
Más allá de la situación actual ¿Cómo visualiza el emprendedurismo en Uruguay?
Localizarse en Uruguay significa indirectamente -y lamentablemente- pensar en la economía global. Yo trato de emprender sin atarme a las condiciones estatales porque en general son limitantes al inicio de cualquier actividad.
En mi vida es fundamental que haya una sinergia entre lo que hago y lo que soy, y creo que es el sentir de muchos emprendedores.
¿Qué suma y qué resta al emprender de esta forma?
Suma muchísimo el recurso humano, rodearte y apoyarte con amigos y personas que tengan tu misma visión sobre la vida. También suma el conocimiento o el background para hacer muchas cosas: desde reciclar muebles hasta hacer un huerto o arriesgar con nuevas ideas que se van depurando con el tiempo.
No suelo pensar en los aspectos negativos: creo que si los equipos están bien comunicados y disfrutan de su labor el buen resultado y viene por añadidura.
Es importante -al menos en lo que yo genero- apoyarte en la diversidad cultural y plasmar el proyecto que uno se imaginó para compartir.
¿Qué les dice a quienes quieren emprender?
Hay dos cosas fundamentales. Por un lado está el minimizar los riesgos que implica emprender. El armado de GranAldea llevó seis meses de trabajo intenso, pero para abrir no gastamos un peso en mobiliario, todo estaba hecho o reciclado por nosotros. La clave es basar la inversión en el propio trabajo y no en endeudamiento o inversión de ahorro de capital.
El otro aspecto fundamental es rodearte de personas que estén en sintonía con el proyecto, tanto socios como trabajadores. Con esas dos grandes herramientas podes arriesgarte a emprender y lo más importante, disfrutarlo desde lo previo, no hay trazados objetivos…Es el transcurso de las cosas.
¿Cómo se organizaron los ocho socios a la interna de GranAldea?
Lo relevante en la organización es que cohabitan cinco emprendimientos bajo el mismo techo, que tendrían muy poca viabilidad en forma independiente, se comparten gastos fijos y se interrelacionan en sus actividades.
Estamos todos compartiendo y trabajando en un espacio común pero cada empresa tiene su dinámica, cuida su rubro sin perder la integración que hace al todo.
Otro aspecto a destacar son los empleados porque mas allá de su rol diario se involucran con mini proyectos o actividades que les da una motivación extra y un disfrute personal que se vuelca a GranAldea.
Su padre es el ex intendente de Canelones, Marcos Carámbula ¿Cómo vive ser “el hijo de”?
Soy consciente de lo que significa a nivel social o los comentarios que genera pero conociendo a mi padre es indiscutible su honestidad, compromiso, capacidad. La opinión pública no es un peso, siempre fueron más los apoyos que recibió en su trayectoria que las críticas mal intencionadas. Mi padre es una persona de consensos.
Familiarmente siempre estuvo por delante la confianza, el respaldo y la libertad con la que me educaron mi padre y mi madre.
Toda la vida traté de no escudarme en ser hijo de o pertenecer a una familia tradicional de la zona - los Pareja por parte de madre también son muy conocidos a nivel cultural y social- y hacerme responsable de lo que hago… y sí, el “hijo de” en nuestro caso te coloca socialmente dentro de una ideología o forma de vivir y sentir la realidad con la cual vivimos.
Cuando GranAldea pueda volver a abrir sus puertas ¿con qué se encontrarán quienes vayan a visitarla por primera vez?
Con que los recibirá un hall muy lindo que da paso al primer espacio donde está Libros Frida con una selección más literaria que la casa central -contiene literatura nacional, internacional y muchos textos infantiles- y Chú Juguetes Creativos que es una apuesta muy cuidada con juguetes de madera creativos y didácticos.
Luego viene la Sala de Juegos donde el objetivo es que los niños se diviertan a través de la creatividad: hay crayones, pizarra, arco de madera, un columpio y una mini- pared de escalada para que la integración se dé de forma natural y orgánica entre ellos y que al mismo tiempo tengan la libertad de salir a mirar un libro o mostrarle un dibujo a sus padres o abuelos.
Al lado se encontrarán UvaVinos, que es una tienda de vinos, tés, especias y productos artesanales canarios de calidad donde priorizamos los vinos de la región que es tradicionalmente vitivinícola.
Estamos en Las Piedras que concentra la mayor cantidad de viñedos y bodegas en el país: los vinos que nos acompañan son de parajes como El Colorado, Canelón Chico, Progreso, Juanicó y Sauce.
Lo lindo que se observa y se siente en la casa es que todos los espacios convergen al gran salón donde hay una estética muy cuidada tanto en la cafetería, como en el mobiliario que en su mayoría fue reciclado por el equipo de GranAldea acompañado por objetos antiguos y arte pictórico.
Convive en las paredes una suerte de galería de arte con obras de plásticos y fotógrafos de la zona. El fondo y el patio tienen plantas para huertas urbanas -aromáticas, plantas y flores- y dan a toda la casa un entorno verde muy luminoso sin perder lo urbano.
La cocina de la cafetería trabaja con materia prima de la zona -Canelones es la huerta del país- y las elaboraciones son todas caseras, priorizando una alimentación rica y saludable. l