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China apuesta a la deuda y presiona para que bancos den más préstamos

Es en respuesta al enlentecimiento de la economía y la dificultad para llegar a un acuerdo con EEUU por la guerra comercial

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31 de agosto de 2018 a las 05:04

Por Keith Bradsher/New York Times News Service

Debido a que la economía de China se ralentiza y la guerra comercial con Estados Unidos se intensifica, los líderes económicos de Pekín están entrando en acción.

Los funcionarios chinos están presionando a los bancos para que hagan más préstamos y permitan a los gobiernos locales endeudados volver a invertir en grandes proyectos. Han tenido la iniciativa de apoyar el valor de la moneda del país. También han ayudado al mercado bursátil, según analistas financieros, pues el gobierno trabaja para evitar un colapso del mercado de valores como el que sacudió al mundo hace tres años.

“Es un límite para los dirigentes” de China, comentó Hao Hong, director de investigación de operaciones internacionales de Bank of Communications, una institución financiera con sede en Shanghái.

China está tomando cartas en el asunto pues sus problemas están creciendo. El pasado jueves, Estados Unidos promulgó de manera formal los aranceles a US$ 16.000 millones en productos hechos en China que había amenazado con imponer. Pekín señaló que iba tomar represalias inmediatas con sus propios aranceles y presentaría una queja ante la Organización Mundial del Comercio. Las medidas intensifican una guerra comercial que ya ha afectado a más de US$ 100.000 millones en productos y ha ensombrecido las posibilidades de crecimiento para China y el mundo.

China es parte de un juego complicado. Debe enfrentar este debilitamiento de la economía sin empeorar sus onerosos problemas de deuda. Al mismo tiempo, debe apuntalar la situación en el país si quiere continuar con las represalias en contra de los exabruptos de la guerra comercial del presidente Donald Trump.

Hasta el momento, la guerra comercial solo ha tenido un impacto menor en la vasta economía de 12 billones de dólares de China. Sin embargo, la guerra comercial complica problemas más profundos de ese país asiático con niveles onerosos de deuda. China ha trabajado para que su economía no dependa de los préstamos, pero la ralentización del crecimiento es un resultado que ha debilitado ese esfuerzo, y esto ha provocado que de alguna manera Pekín ceda en su deseo de continuar con la iniciativa. Si la guerra comercial cobra una mayor factura, China podría ordenar a sus bancos que amplíen aún más los préstamos.

“El gobierno chino siempre oscila entre mantener la estabilidad y lograr un crecimiento de calidad”, comentó Zhigang Tao, economista de la Universidad de Hong Kong. “Cuando ves que el gobierno hace un cambio hacia el estímulo, por lo general significa que se preocupa por la estabilidad”.

La economía moderada de China ha generado que algunas personas del gobierno de Trump crean que Pekín es vulnerable, lo cual podría provocar que la Casa Blanca escale aún más la guerra comercial. Durante una reunión del gabinete que tuvo lugar la semana pasada, Larry Kudlow, el director del Consejo Económico Nacional de Trump, señaló que las estadísticas oficiales de China sobre las inversiones en negocios, las ventas minoristas y la producción industrial habían mostrado debilidad en meses recientes.

“En la actualidad, su economía luce terrible”, dijo durante la reunión, la cual estuvo abierta a los medios.

Las cifras trimestrales más recientes de China sugieren que el crecimiento continúa a un paso constante. Sin embargo, los economistas en general desestiman esas cifras oficiales, las cuales son mucho más regulares y más predecibles que las cifras económicas que publican Estados Unidos y otros grandes países.

Otros indicadores sugieren una moderación ligera. Pareciera que algunos consumidores se estuvieran conteniendo. El gasto en infraestructura, el cual abarca hasta una sexta parte de la economía china, se ralentizó de forma dramática a lo largo de los primeros siete meses de este año.

Provincia se quedó sin dinero para pagar jubilaciones

El mes pasado, la ciudad de Harbin, una capital provincial del noreste de China, se quedó sin dinero para pagar a los pensionados, y tuvo que reorganizar sus finanzas para pagarles después. Este año, el incumplimiento de pagos de bonos corporativos ha aumentado, aunque sigue siendo bajo según los estándares internacionales. El mes pasado, los bancos del país reconocieron un ligero repunte en los préstamos improductivos, aunque se debió en parte a que las normas de las auditorías se volvieron más estrictas.

Desde finales de julio, las señales de un grave debilitamiento financiero y económico han provocado que las autoridades de Pekín se apresuren a presentar una serie de disposiciones.

China está tomando medidas para garantizar que sus empresas y consumidores tengan suficiente dinero. El 10 de agosto, el banco central anunció que iba a garantizar que las empresas contaran con suficiente crédito. El 11 de agosto y de nueva cuenta el fin de semana, el regulador bancario de China anunció que quería que el sector bancario controlado por el Estado ofreciera créditos amplios a los exportadores, a las pequeñas y medianas empresas, y a los proyectos de infraestructura.

Las autoridades regulatorias están tomando otras medidas con el objetivo de dar a los bancos el espacio financiero que necesitan para incrementar los préstamos. El martes, China Securities Journal, un periódico oficial del país, informó que las regulaciones oficiales pronto podrían cambiar para que los bancos puedan contar con tenencias prácticamente ilimitadas de bonos de gobiernos locales sin incluirlos en los cálculos de su capacidad para soportar momentos difíciles. La maniobra no servirá para que China enfrente la enorme deuda que han acumulado los gobiernos locales en años recientes, pero sí libera el dinero para que los bancos realicen préstamos.

Las autoridades también están fomentando proyectos locales. El Ministerio de Finanzas está ayudando a los gobiernos locales muy endeudados a que pidan mucho más dinero este otoño con el fin de poder reiniciar proyectos de infraestructura postergados. Los proyectistas principales de China han dado su autorización para que continúe una serie de grandes proyectos de gobiernos locales que habían sido bloqueados por problemas de deuda. Entre estos se encuentra la construcción de cinco líneas del metro y de tren ligero en Changchún, una inmensa ciudad industrial ubicada al noreste de China, donde Toyota, la automotriz japonesa, tiene instalaciones inmensas.

Asimismo, los mercados financieros están recibiendo estímulos.

Durante la primavera y el verano, los precios de las acciones se desplomaron en un mercado bajista, y la moneda de China, el renminbi, cayó cerca de un diez por ciento frente al dólar. Desde entonces, China, y su fuerte control sobre el valor de la moneda, han presionado para que el renminbi gane valor frente al dólar.

Mientras tanto, el mercado bursátil ha aumentado, una medida que según los analistas ha recibido la intervención de grandes inversionistas que tienen relaciones con el gobierno, un grupo al que a veces se conoce como Equipo Nacional. El viernes, los precios de las acciones chinas cayeron a su nivel de cierre más bajo desde inicios de 2016. Sin embargo, hasta el jueves de esta semana, el mercado de valores de Shanghái había aumentado casi un dos por ciento.

Tolerar incluso más préstamos de parte de gobiernos locales con una inmensa deuda es una medida a corto plazo que podría crear problemas a largo plazo.

En enero, Liu He, vice primer ministro y asesor cercano al líder de China, Xi Jinping, prometió que en tres años Pekín tendría bajo control la deuda del país. Durante los últimos años, Pekín había restringido los préstamos de algunos bancos a empresas del Estado, según información del Banco de Pagos Internacionales. Si se permite que los gobiernos locales pidan prestado más dinero, se contradice esa información.

“El foco ya no es el desapalancamiento, sino la transferencia de apalancamiento de un sector a otro”, comentó Zhu Ning, economista de la Universidad Tsinghua.

Las inyecciones de dinero que el gobierno está integrando a la economía podrían compensar el retiro de dinero de la primavera pasada durante la campaña de desapalancamiento, pero podría no ser suficiente para estimular un auge verdadero en una economía china cargada de deudas, afirmó Rodney Jones, socio accionista de Wigram Capital Advisors, una firma de investigación económica de Pekín.

“Dudo mucho que ese estímulo vaya a provocar que el crecimiento se dispare como hemos visto en el pasado”, opinó Jones. “Creo que el estímulo elimina parte del aspecto negativo”.

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