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Corrida cambiaria en Argentina está lejos de frenarse y genera una sangría de dólares

El gobierno anunció un nuevo plan y vuelve a negociar con el FMI

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31 de agosto de 2018 a las 05:04

Argentina volvió a ser Argentina en su relación patológica con el dólar.


La crisis cambiaria desatada este miércoles luego del infructuoso intento del presidente, Mauricio Macri, de transmitir tranquilidad sobre el rumbo económico tuvo este jueves un nuevo pico de descontrol, cuando el dólar llegó a cotizar por encima de los 41 pesos argentinos, un máximo histórico.


La corrida cambiaria llevó al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, a anunciar un nuevo paquete económico que será anunciado en lunes, el mismo día que viajará a Estados Unidos para negociar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.


“No puedo adelantar medidas, quiero presentarlas el lunes todas juntas. Estamos convencidos de que la manera que vamos a reestablecer la tranquilidad de los argentinos es estar cada vez menos expuestos a la volatilidad de mercado, necesitándolo menos”, dijo el ministro y consignó La Nación.


Minutos antes, el mercado cambiario había cerrado una nueva jornada de locura con una suba diaria de 21%, que fue frenada a cinco minutos del cierre de sesión con una subasta del Banco Central de US$ 500 millones de los que adjudicó US$ 330 millones  –el total de la suma demandada– a 38,71.


Con esa movida, logró acortar a la mitad la suba de la divisa, que cerró a 39,87 pesos argentinos en la plaza mayorista, 11,24% por encima de la operativa anterior.
En dos días el peso argentino acumula una depreciación de casi 20% y de 53% en el año.


Pero la avidez del mercado refleja el nerviosismo que existe tanto de inversores institucionales como de particulares, que buscan asegurar el valor de sus ahorros aún al costo de resignar parte de ellos al comprar en el pico de la demanda.


El Banco Central reaccionó elevando a 60% la tasa de interés de referencia, que ya estaba en 45%, una de las más altas del mundo. Al mismo tiempo, aumentó los encajes de los bancos para así reducir la liquidez de moneda en la plaza.


Para la calificadora de riesgo Moody’s, esa medida “es una clara señal de que los planteamientos de política económica no han sido suficiente para contener las presiones financieras que enfrenta Argentina”. Además, la agencia cuestionó que ese nivel de tasas: “en combinación con un ajuste más severo en las cuentas fiscales, acentuará y prolongará la recesión que ya se ha iniciado”.


Afectada por el contexto internacional, Argentina lucha contra la depreciación de su moneda y la inflación.


Ya el miércoles, la moneda había caído 6,99% justo después de que Macri anunció que el Fondo Monetario Internacional (FMI) adelantará desembolsos del programa de auxilio por US$ 50.000 millones que pactó a tres años en junio.


Con esos anticipos, Buenos Aires cubriría sus compromisos de deuda hasta fines de 2019, según el gobierno. “No estamos ante un fracaso económico. Es un cambio profundo (del país), estamos bien encaminados”, dijo el jefe de Gabinete, Marcos Peña, antes de la apertura del mercado. “De esta crisis vamos a salir fortalecidos”, agregó.


En contraste con el mercado cambiario, el índice Merval de la Bolsa de Buenos Aires cerró con un alza de 5,34%.


Escenario internacional


Pero el escenario internacional no ayuda. Las monedas de las economías emergentes sufrieron por el aumento de los intereses en Estados Unidos hacia donde emigraron capitales en busca de más seguridad. Argentina y Turquía fueron los más perjudicados.


Este jueves, la lira turca perdió 5% frente al dólar,y acumula una depreciación de 45% en el año.


El real brasileño también sufrió en la jornada, obligando al Banco Central a intervenir, y terminó finalmente con una pérdida de 0,91%, a 4,157 reales por dólar. El peso mexicano siguió la tendencia al ceder 0,78% a 19,13 por dolar.


La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, dijo el miércoles que las condiciones internacionales se han tornado “más adversas” y no habían sido contempladas al momento de suscribir el acuerdo de auxilio a Argentina en junio. Por ello, expresó su disposición a fortalecer el programa de auxilio a Buenos Aires.


Macri acudió al FMI en busca de apoyo cuando en abril comenzó una corrida cambiaria que no ha cesado.


A cambio, Argentina se comprometió a reducir su déficit fiscal a 2,7% del PIB en 2018 y 1,3% en 2019. Pero para ello, tiene que acordar con la oposición, mayoritaria en el parlamento, el presupuesto de la nación para el año próximo.


Además, la deuda argentina se calcula en 45% del PIB, según la firma Capital Economics, y buena parte se encuentra en bonos y letras que tienen vencimientos cercanos. “Los inversionistas en Estados Unidos están rechazando los títulos argentinos”, dijo a la AFP el economista Héctor Rubini de la Escuela Superior de Administración.

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