Simple, efectivo, lejos de estridencias futbolísticas y todavía sin disimular que está en etapa de formación, pero con un manual que los jugadores interpretan en la forma apropiada, Nacional asumió con madurez impropia el ciclo de un entrenador que debuta en Primera división y el de un equipo que se planta en la cancha con autoridad. Así, se paseó por Buenos Aires con gran responsabilidad futbolística y de esa forma volvió a ratificar que la expresión ante Chapecoense no fue casualidad sino obra del plan de vuelo que pretende recorrer el equipo tricolor.
A Nacional le quedó a punto caramelo
Los tricolores lograron un empate y dos goles en Buenos Aires que lo acercan a la clasificación