Estilo de vida > VIAJAR EN PANDEMIA III

All inclusive en pandemia: buffet asistido, servicios restringidos y habitaciones para hacer la cuarentena

Esta crónica forma parte de una serie de notas que publicaremos esta semana para contar, en primera persona, la estadía de una periodista en Playa del Carmen; episodio tres: cómo se reconvierten los all inclusive en pandemia

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03 de diciembre de 2020 a las 14:05

Una pareja toma una cerveza fría en las reposeras de la playa, con el mar Caribe de frente. El día está nublado y húmedo, pero el color turquesa del agua sigue intacto. Están completamente solos y tienen la playa para ellos. Salvo algunas siluetas que se vislumbran a lo lejos, el resto está vacío.

En otra época del año –y en otro año– esa escena hubiese sido imposible. Pero es noviembre de 2020 y el complejo Grand Palladium de la Riviera Maya, que reabrió hace apenas dos meses, tiene alrededor de 25% de ocupación en todo el resort.

Uno puede estar diez minutos caminando sin cruzarse con nadie y tener a entera disposición muchos de los espacios comunes.

Hasta que llegó el coronavirus, la operativa normal del hotel implicaba trabajar con unos cuatro mil huéspedes y cerca de 85% de ocupación. Esto dividido en varios complejos que integran el mismo predio, aunque con distintas propuestas: White Sand, Kantenah, Colonial y TRS Yucatán (la línea más lujosa y exclusiva para adultos).

El resort estuvo cerrado por siete meses, desde el 24 de marzo hasta el 3 de octubre, y poco a poco volvió a recibir turistas.

Los all inclusive de este tipo son conocidos por tener absolutamente todo al alcance de la mano de los huéspedes, y, en su mayoría, ya incluido en la tarifa. El concepto no cambió, pero sí sufrió algunas modificaciones después del coronavirus.

Buffet asistido

Una de los aspectos más celebrados de este tipo de resorts son los kilométricos buffets, donde los huéspedes se paran las veces que quieren y desbordan sus platos de comida.

Con la pandemia los visitantes siguen pudiendo pararse y comer de forma ilimitada, pero el sector hotelero (en todo el mundo) viró hacia el concepto de buffet asistido.

¿Qué quiere decir esto? Que el contacto del huésped con la vajilla y los alimentos está totalmente restringido.

Lo normal ahora es que las personas se sienten en una mesa donde se colocan los platos, cubiertos, vasos y servilletas. A su vez, esos elementos son distribuidos por el personal (de tapabocas y lentes protectores) con pinzas, para evitar tocarlos.

En cuanto a la comida, ahora es el personal el que sirve los alimentos a pedido de los huéspedes, que pueden pedir la cantidad que quieran, las veces que quieran.

También hay productos que se colocan en porciones individuales (panes, quesos y fiambres, yogures, frutas, por nombrar algunos) para que el huésped recoja su plato y lo lleve a la mesa.

Antes de ingresar a esa zona a las personas se les controla la temperatura, se les pide que pasen por una alfombra sanitizante y también colocarse alcohol en gel.

Si bien para comer el tapabocas se puede quitar, a la hora de servirse el huésped debe llevarlo puesto.

Servicios restringidos

Los servicios de los all inclusive no están al 100% durante la pandemia. Antes era común tener un sinfín de actividades para aprovechar a lo largo del día, pero muchas de ellas (por cuestiones de demanda, aforo y medidas sanitarias) están suspendidas.

Ese es el caso, por ejemplo, de los espectáculos nocturnos que muchas veces se ofrecen en este tipo de hoteles.

También hay zonas del hotel que por falta de visitantes están cerradas, ya que los directivos de los complejos intentan concentrar a los huéspedes en una misma área para poder brindarles el servicio de la mejor manera posible.

De esta manera, de las decenas de restaurantes temáticos que tienen los resorts, algunos están cerrados y otros abren solo algunos días a la semana.

Al igual que en Uruguay, la mayoría de las actividades que siguen abiertas requieren reserva previa. Para usar los gimnasios y el spa hay que agendar previamente la visita, sujeta a disponibilidad debido al aforo permitido.

A pesar de que la operativa no está al 100%, la contracara de esta nueva normalidad es que se pueden aprovechar mejor las instalaciones como piscinas, playas y otros espacios comunes que normalmente estaban atestados de gente.

Cuarentenas

Los complejos hoteleros como los de la cadena Grand Palladium tienen todo previsto para el momento en el que se detecta un caso de covid-19.

En el resort de Riviera Maya, por ejemplo, hay dos villas enteras (como se le llaman a los edificios donde están las habitaciones) destinadas exclusivamente a la estadía de huéspedes que hayan dado positivo de coronavirus y tengan que aislarse.

Si esto sucede, el hotel aloja al huésped allí y le brinda un servicio a la habitación para todas las comidas. Si el pasajero incluyó en su seguro de viaje el aditivo por covid-19, el costo de tener que prolongar la estadía se descuenta de allí.

*Esta nota forma parte de un viaje de reconocimiento organizado por 5M, el holding integrado por varias agencias de viaje de Uruguay –como Jetmar, Tienda Viajes, Buemes e Hiperviajes–, con apoyo de Copa Airlines y Grand Palladium.

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