Por Karina Pittini
Directora de Human Capital Consulting (HCC)
Por Karina Pittini
Directora de Human Capital Consulting (HCC)
Recibí un video de una amiga, como tantos que estos días tenemos por whatsapp. Este de Bill Gates, llamó especialmente mi atención, junto con noticias y artículos relativos al miedo. En esos mismos días, Josefina, nuestra hija de 15, me pidió que la ayudará con una tarea del colegio. Se trataba del cuento de Horacio Quiroga titulado “El hombre muerto”.
Comienza su charla ingresando a la sala de conferencias con un barril que tiene los sellos del Departamento de Defensa de EEUU y comparte que cuando era niño, los tenían llenos de alimentos y víveres, para un eventual ataque nuclear. Las familias se preparaban por si llegaba.
La propuesta del co- fundador de Microsoft fue a anticiparnos. Estar preparados ante una futura amenaza de virus global, que fuera altamente contagioso y que tuviera alcance mundial. Mencionó que el ébola requería estar en cama, era sintomático e inhabilitaba a seguir la vida normal. ¿Pero qué tal si el futuro virus fuera asintomático? Aseguró que el gran problema no eran malos sistemas sino la inexistencia de estos. Manifestó que entendía que el impacto financiero de prepararse para la futura llegada de un virus con estas características, sería muchísimo menor al daño potencial de no estarlo. Su discurso tuvo más detalles, referencias y recomendaciones precisas. Lo que me interesa rescatar es que en 2015, este hombre influyente anunció la posible llegada de un virus con características similares a las del COVID-19. Imagino que por su influencia su mensaje llegó a manos de quienes podrían accionar.
Hoy mi invitación es a que te anticipes y estés preparado. Leí en El Observador, que el presidente de ASSE imagina que estaremos dos meses más en cuarentena y que el gobierno se prepara para sostener a la población. El punto es: ¿cómo nos vamos a ayudar nosotros mismos, a nuestras familias, empresas y nuestro entorno cercano? Ese es el espacio donde podemos accionar directamente. Estoy convencida que es sacando lo mejor de cada uno, que vamos a transitar este momento que no elegimos y nos tocó vivir.
Te invito a mirarte adentro, a reflexionar sobre vos. En tus sueños y prioridades, en tu forma de vivir. Te invito a que instales hábitos saludables para vos, tu familia, tu empresa. Hábitos que tengan que ver con salud, alimentación, ejercicio y también con tus valores.
Te invito a que te informes con noticias de calidad. Si es confirmado que esta situación podría durar 2 meses más, ¿cómo vas a organizar tu trabajo o qué cosa nueva y diferente estarás haciendo? ¿Cómo vas a organizar tu economía? ¿Cómo estarás ayudando a otros? Y aún más, ¿qué harás, cuando el COVID-19 pase, para impactar en un futuro mejor?
Planifiquemos nuestras economías y nuestros trabajos. Pongamos una mirada creativa, ¡innovemos! Como lo están haciendo tantos, chicos cocinando y entregando a domicilio, negocios que están procurando mejores servicios de entrega, instituciones de educación que se están organizando para mejorar las clases online,
Rediseñemos, como tantas empresas que se comprometieron al teletrabajo y hacen posible que sus colaboradores se cuiden. Es querer, ¡casi todo puede ser remoto! Si todavía tenes oportunidades, activalas ahora. Rediseñemos como lo hicieron aquellos que activaron protocolos, orientados a extremar cuidados para esas personas que siguen teniendo que estar en el campo de acción. Si todavía podes hacer más para cuidar a tus colaboradores y a vos mismo en este sentido, hacelo ya.
Todos tenemos las capacidades de planificar, crear e innovar. Usemos estas capacidades y otras como la empatía, la resiliencia y la solidaridad. Para que este tiempo nos permita potenciarnos y ser mejores. Para que no nos sorprenda lo que sigue y nos encuentre preparados. Para que no solo estemos listos para sostener sino para engrandecer. Somos un país chiquito, hagamos la diferencia. ¡Seamos modelo para nuestros hijos y para el mundo! Si queremos, ¡podemos! l