Por Blasina y Asociados, especial para El Observador
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Con la cosecha de cebada ya muy avanzada en Uruguay, se descuenta que la producción superará la demanda de las malterías, por lo que se prevé que haya un saldo exportable.
Este excedente encontraría una demanda en Brasil, donde las zonas productoras del cereal sufrieron los excesos de lluvias.
Es así que las posibles exportaciones serían de cebada cervecera para atender la demanda brasileña, especialmente.
En Rio Grande do Sul, al cierre de noviembre, la cosecha de cebada estaba prácticamente cerrada. El instituto Emater señaló al cierre del mes pasado que la “productividad final está por debajo de la esperada, con muchas espigas atacadas por enfermedades y granos de baja calidad, que no cumplen los padrones exigidos por la industria”.
Según los informes de Emater, una gran parte de la producción de cebada riograndense fue clasificada como forrajera, por lo que se destina a la alimentación animal.
Los precios por este producto se ubicaron alrededor de 50% por debajo de la cebada que cumplió con los estándares de calidad de las malterías.