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Con lectura y tomando notas, así vivió Cristina Fernández el segundo día de su juicio

Fernández no cruzó palabra con Lázaro Báez y dirigentes kirchneristas acompañaron a la expresidenta  

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28 de mayo de 2019 a las 05:01

Poco antes de las 9:30 horas Cristina Fernández llegó a los tribunales de Comodoro Py para asistir a la segunda audiencia del juicio oral en su contra, por la supuesta corrupción en la obra pública de Santa Cruz. La expresidenta y ahora aspirante a la Vicepresidencia, solicitó al Tribunal Oral Federal que la exceptúe de asistir a esta segunda sesión y fue autorizada pero se le pidió que acredite una justificación. Sin embargo, Fernández no presentó ninguna agenda parlamentaria que se superpusiera con la cita de este lunes.

La exmandataria permaneció durante toda la sesión sentada en la tercera fila de los imputados, detrás de los presos Carlos Kirchner, Julio De Vido y Lázaro Báez con quien nunca intercambió ningún saludo. Las postales que se pudieron ver durante el juicio y que más se repitieron fueron las charlas con su abogado y extitular de Vialidad Nacional, Nelson Periotti.

El abogado Periotti mantuvo a la vista, desde que se inició el juicio, en el libro Sinceramente, que escribió Fernández y que fue presentado hace pocas semanas.

Con un operativo de seguridad fuera del edificio mucho menor al del lunes pasado, dirigentes kirchneristas acompañaron a la exmandataria. El expresidente de Aerolíneas Argentinas Mariano Recalde, el exministro de Economía Axel Kicillof, el sindicalista Hugo Yasky, los diputados Rodolfo Tahilade y Martín Sabbatella estuvieron detrás del blindex que separa el recinto de audiencias con el sector designado al público. También se hicieron presente las artistas Luisa Kulliok, Paola Barrientos y la exministra de Cultura y artista Teresa Parodi, entre otras figuras de la cultura argentina.

Más allá de la seriedad habitual que conlleva la realización de un juicio oral, la candidata a vicepresidenta alternó miradas a su celular, con diálogos constantes con su abogado y la lectura de una revista –cuyo artículo principal se titulaba “Cambio de Ciclo"- y una serie de notas que realizaba mientras se retomó la lectura del requerimiento de elevación de los fiscales Gerardo Pollicita e Igancio Mahiques, según informó Clarín.

El momento incómodo

La audiencia, que estuvo a cargo de los jueces Jorge Gorini , Andrés Basso y Rodrigo Giménez Uriburo , comenzó poco después de las 9.40 horas. El juicio incluyó una tediosa lectura de las pruebas incorporadas durante  la instrucción de la causa, hasta el primer cuarto intermedio que se dio lugar a la lectura del plexo probatorio.

Allí la expresidenta pudo escuchar parte el corolario de la acusación: “Los numerosos e importantes lazos comerciales y personales descriptos en el presente capítulo permiten concluir, fundadamente, que la decisión de ungir a Lázaro Antonio Báez como el empresario destinatario de este colosal enriquecimiento edificado a costa de los recursos del Tesoro Nacional obedeció, pura y exclusivamente, a la íntima relación de amistad que lo unía con Néstor y Cristina Kirchner y a la necesidad de contar con una persona que, una vez asentados ellos en la cima del poder político, actuaría desde el lado privado de la contratación como beneficiario de la maniobra defraudatoria, para que una vez en sus manos les garantizara el retorno de una porción importante de ese enriquecimiento, por múltiples vías que forman parte de otras investigaciones”. Este fue el momento más incómodo durante toda la sesión.

En la primera fila, Lázaro Báez escuchó cómo se llevó adelante “la organización criminal” y durante varios minutos se detalló el crecimiento patrimonial que sufrió después de comenzar a tener contratos viales después del año 2004.

Durante el cuarto intermedio, solo se fueron de la sala los exfuncionarios y Báez, que cuentan con prisión preventiva. Mientras tanto, Fernández se mantuvo en su lugar y recibió una nota de su abogado Periotti que leyó con atención y luego agradeció.

Cuando se retomó la audiencia,  comenzaron a leer las pruebas en base a las cuales se fundaron las acusaciones. La expresidenta y Báez, quienes fueron socios comerciales, presenciaron la siguiente afirmación:  “El camino que condujo a Lázaro Báez desde su punto de partida —empleado público monotributista que forma una empresa aportando el 25% del mínimo legal posible— a su meta —empresario constructor, petrolero y hotelero, con activos multiplicados en más de 120 veces y una empresa vial con más de 1.700 millones de pesos argentinos en bienes— reconoce una sola causa eficiente, que no viene dada ni por su habilidad empresarial, ni por la suerte, como pretendieron señalar algunas de las defensas, sino que estuvo dada por su rol en la maniobra en cuestión como consecuencia de su vínculo con los expresidentes Néstor y Cristina Kirchner”. Este fue el segundo golpe para los involucrados.

A las 14.07, el presidente del Tribunal Oral Federal, Jorge Gorini anunció un nuevo cuarto intermedio hasta el próximo lunes 3 a las 9.30. En esta ocasión apenas se llegó a la lectura de la página 220 de las 600 del requerimiento de elevación a juicio.

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