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Cosmética, ropa, gastronomía: historias de extranjeros que instalaron sus emprendimientos en Uruguay

Llegaron motivados por factores políticos, sociales o buscando un cambio de vida; tiempo después desarrollaron sus emprendimientos

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04 de julio de 2018 a las 05:00


En mayo de 2015, Camila González (39) llegó a Uruguay, dejando en Valencia (Venezuela), a su madre y su hija de 9 años. "Cada vez se profundizaba más la crisis a nivel de alimentos y medicinas en Venezuela, y me di cuenta que no había ningún indicativo de que iba a mejorar. Tenía que salir del país con anticipación", cuenta González desde su local de estética integral en Pocitos, que inauguró hace un año.

Su padre era uruguayo y ya conocía el país, por lo que optó radicarse en Uruguay rápidamente. Luego de 18 meses y comenzar a trabajar haciendo uñas esculpidas en su casa, pudo traer a su madre e hija. "Fueron 18 meses de muchos esfuerzos y sacrificios. Si bien yo tenía alquilado el apartamento, no tenía nada de mobiliario y en 22 metros cuadrados debía tener mi casa y mi negocio. Había días que no tenía ni para comer", dijo.

González considera que para emigrar hay que tener una mente muy abierta: "no en todos los países tienen el mismo estilo de vida, todas las culturas son diferentes. Lo importante es aprender a ver lo positivo".

Su historia es una entre la de tantos extranjeros que, luego de un tiempo en Uruguay, logran establecer un negocio propio.


En los últimos tres años, la Dirección Nacional de Migraciones, dependiente del Ministerio del Interior, otorgó más de 30.000 residencias a inmigrantes. Venezolanos, argentinos, brasileños y colombianos son quienes más las solicitan.

Escapar de contextos sociales y políticos complejos, buscar un cambio de estilo de vida, el estudio o el amor, son algunos de los tantos motivos por los que extranjeros eligen radicarse en Uruguay y comenzar una nueva vida. Algunos llegan sin nada planeado sobre qué hacer en Uruguay y buscan abrirse camino con las oportunidades que van surgiendo, mientras otros trazan un plan de acción, en el que incluyen concretar su tan anhelada idea de tener su propio emprendimiento. Y para eso consideran que el clima uruguayo es propicio.

Entre 2014 y 2016 funcionó bajo la órbita de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), el programa Softlanding, con la idea de atraer emprendimientos innovadores para que se instalaran en el país y tomaran a Uruguay como plataforma de despegue comercial. "Íbamos a financiar 20 emprendimientos y financiamos 22. La idea era atraer emprendedores que tuvieran su emprendimiento situado en otro país, con una parte en Uruguay y desde acá expandirse a la región", explicó la directora de Operaciones de ANII, Sara Goldberg. Aunque el programa dejó de funcionar, Goldberg dijo que hay varios emprendimientos incubados en Uruguay que obtienen capital semilla de la Agencia, muchos integrados por extranjeros.

Por su parte, el mentor de la incubadora da Vinci y consultor de emprendimientos, Santiago Aramendía, comentó que la mayoría de los extranjeros que emprenden son venezolanos, que están radicados en Uruguay y buscan tener un negocio por cuenta propia más allá de que hayan tenido alguna experiencia laboral en Uruguay. "Son profesionales, ingenieros, diseñadores, que muchas veces trabajan en servicios pero están sobrecalificados para la tarea que realizan. Muchos de ellos buscan esta alternativa", añadió.

Gastronomía y servicios

Los emprendimientos vinculados a la tecnología no son los únicos que desarrollan los extranjeros en Uruguay. Según la responsable del Área Promoción del Emprendimiento de la Dirección de Artesanías, Pequeñas y Medianas Empresas (Dinapyme), Carmen Sánchez, quienes se acercan a la dirección para informarse y/o capacitarse sobre los primeros pasos para abrir una empresa en Uruguay son, fundamentalmente, vinculados a la gastronomía y al sector servicios. "Lo primero (que consultan) son los tipos de apoyo que tiene el país, o que ayuda hay para el que quiere abrir un negocio", comentó Sánchez.

La forma jurídica y tributaria de una empresa, cuáles son los pasos para abrirla, a dónde hay que ir, cuánto tienen que tributar dependiendo del tipo de empresa, son las otras consultas recurrentes. "La mayoría de quienes se acercan a Dinapyme son recién llegados y están buscando lo primero que encuentren: un trabajo o abrir un emprendimiento", agregó.

Distinta es la realidad de los extranjeros que se acercan a la ONG Idas y Vueltas, que funciona desde hace 15 años, brindado ayuda y asesoramiento a los inmigrantes ni bien arriban al país. La presidenta y fundadora de la organización, Rinche Roodenburg, dijo que si bien reciben a personas "desesperadas y que no saben por donde empezar", están pensando en ofrecer colaboración a quienes "dan otro paso". "Hay algunos que están haciendo su propio negocio y que les va muy bien", indicó.

Uruguay es utilizado como país para el desarrollo de piloto de los emprendimientos, para en forma posterior hacerlos crecer en otros mercados regionales, indicaron fuentes vinculadas al ecosistema emprendedor local

Roodenburg explicó que el emigrante "es muy inquieto", y esa actitud lo lleva a querer tener su propio emprendimiento. La ONG cuenta con una asesora laboral que en consultas grupales e individuales asesora a los recién llegados sobre las oportunidades que ofrece Uruguay.

Por otra parte, el gerente de Promoción de Inversiones de Uruguay XXI, Álvaro Brunini, explicó que en la agencia se recibe "a todos los inversores extranjeros, tanto los pequeños como las empresas grandes", y está colaborando con el Ministerio del Interior y Cancillería para agilizar la obtención de las visas.

Los protagonistas

Por amor y para salir de la zona de confort

Camila Sarasola
Camila Sarasola
Camila Sarasola

Camila Sarasola (30) nació en Ciudad de México pero sus padres son uruguayos. Vino a Uruguay por primera vez hace más de dos años para conocer a su abuela y pasar un tiempo con ella. Lo que parecían unas vacaciones se transformaron en una estadía más larga.

"Conocí a un uruguayo por Tinder y me enamoré. Volví a México y dejé todo, vendí mi apartamento y todas mis cosas", contó Sarasola desde Sinergia Design, en donde hoy se desempeña como asistente.

"Uruguay para emprender es un lugar con mucho potencial y oportunidades para desarrollar proyectos innovadores, ya que por el tamaño del mercado no hay demasiada competencia". Camila Sarasola (mexicana)

La historia de amor duró un mes: "Fue el momento más oscuro de mi vida y con todo eso pensé: o me voy para abajo o lo uso para algo positivo". Así fue que al poco tiempo de instalarse en Uruguay, empezó a trabajar en Sinergia Palermo y luego llegó su emprendimiento, que desarrolló junto a la uruguaya Bernarda Pereira: Carlota, una marca de ropa de talles grandes "con onda".

Aunque ahora el proyecto está en pausa, Sarasola está enfocada en nuevos emprendimientos y rumbos: a fin de año partirá a un nuevo destino. "Me encanta Uruguay pero no es lo mío todavía", dijo.

Estudiar y abrirse a nuevas oportunidades laborales

Diego Herrera
Diego Herrera
Diego Herrera

Luego de haber estudiado Administración de Empresas en Bogotá (Colombia), Diego Herrera (32) aprendió sobre vinos de forma amateur. En Colombia no hay escuelas de enología e investigando, encontró la Escuela Superior de Enología de UTU, ubicada en Canelones.

Así fue que armó las valijas y llegó a Uruguay en 2011, conociendo únicamente a una uruguaya -su actual socia- que lo orientó en aspectos básicos del país. Trabajó un tiempo en un supermercado, hasta que se relacionó con el sector vitivinícola y mientras estudiaba, realizó tareas vinculadas al rubro turístico en varias bodegas. "Ahí empecé a darme cuenta que había algunas falencias, poca difusión de las actividades turísticas de las bodegas. Empecé con el emprendimiento WineMeUp en 2014 y aplicamos al capital semilla de ANII a través de da Vinci", contó Herrera sobre la plataforma de reserva.

"Uruguay para emprender es un país con oportunidades, con desafíos, pero también es limitado. Si nosotros nos quedamos solo con Uruguay, probablemente no funcione el emprendimiento". Diego Herrera (colombiano)

Sobre sus primeros tiempos en Uruguay, dijo que si bien le costó adaptarse al principio, fue temporal. "Si te moves para generar redes, vas a poder conseguir un buen trabajo o abrir tu negocio", sintetizó.

Innovar en un sector competitivo

Glorimar Primera
Glorimar Primera
Glorimar Primera

"Venezolana de nacimiento y francesa por matrimonio", así se presenta Glorimar Primera (34), que vive en Uruguay junto a su marido francés desde hace tres años. Ingeniera industrial de profesión, conoció a su esposo en Venezuela y por motivos laborales emigraron a París y luego de seis años, el siguiente destino fue Uruguay.

"Fue un período de incertidumbre, porque yo no sabía qué iba a hacer. Mi esposo llegó por trabajo y mientras yo me quedé en casa. Para mí era empezar de nuevo, conocer a la gente", recordó Primera. Aunque algo tenía claro: "no quería ser empleada, quería tener libertad para crear". Así fue que pensó en la cosmética, y en representar a marcas francesas en Uruguay y la región.

"Uruguay para emprender es un trampolín al mundo. No solamente a Sudamérica, sino hacia Europa. La logística está súper bien implantada". Glorimar Primera (venezolana)

Sin embargo, le pareció que lo mejor era salir a competir con su propia marca, elaborada en Francia, y distribuida en Uruguay. A principios de este año lanzó al mercado Onérique con cuatro variedades de cremas para el rostro, que a fin de año se presentará en París y el año siguiente en otras ciudades de Sudamérica. "Uruguay me sirvió como trampolín", sostuvo.

En busca de un cambio de estilo de vida

Café Gourman
Erica y Grégoire Bouthier
Erica y Grégoire Bouthier

Un francés y una estadounidense buscaban cambiar su vida. Y para eso eligieron Uruguay. Grégoire (40) y Erica (35) Bouthier viven en el barrio Palermo en Montevideo hace ocho años. Tienen dos hijas ("uruguayitas") de cinco y tres años y medio y desde hace un año tienen su propio emprendimiento: Café Gourmand, un restaurante de estilo francés en el barrio Cordón.

Antes de mudarse a Montevideo, el matrimonio vivía en Denver (Colorado, EEUU). "Llegamos a Uruguay buscando un cambio de vida. Una amiga nos contó de este país, empezamos a buscar información y planificamos la llegada", recordó Grégoire Bouthier, ingeniero de profesión.

Con la pasión por la cocina de Grégoire y el sentido del marketing de su esposa Erica, decidieron tener su propio negocio gastronómico. "Demoramos siete años en decidirnos. Encontramos que le faltaba variedad a la propuesta de gastronomía. Queríamos transmitir la experiencia de comer bien, de disfrutar de comer, como en los restaurantes en Europa", explicó Erica Bouthier.

Un nuevo proyecto en un país conocido

Marta Barazzetti
Marta Barazzetti
Marta Barazzetti

Marta Barazzetti (52) es abogada y trabajaba en Porto Alegre. A principios de 2017, decidió que podía cambiar su vida y hacer algo diferente, en un país que conocía, en donde tenía amigos y se sentía muy cómoda. "A mediados de 2017 me desligué de mi trabajo y empecé a mirar opciones para establecer mi negocio en Uruguay", comentó Barazzetti.

"Pensé en lanzar Reverencia, trayendo productos hechos en Brasil en cuero, ya que este material es muy querido en Uruguay", dijo la emprendedora.

"Uruguay se muestra como un lugar con oportunidades". Marta Barazzetti (brasilera)

En enero de este año abrió las puertas de la boutique, que comercializa dos marcas de productos de cuero: una de ropa femenina y otra de calzados y accesorios. "No es fácil establecer un negocio, pero yo permanecí con confianza", dice Barazzetti, quien se emociona cuando recuerda las dificultades por las que atravesó en sus primeros meses como empresaria.

"Mi deseo es que Reverencia se establezca, sea reconocida y estoy confiada en que lo vamos a lograr", resumió.

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