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Cristian Castro, entre la miel y el colet

El mexicano brindó un show donde homenajeó a Sandro y ofreció a su público las baladas y el romance que fueron a buscar

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06 de enero de 2018 a las 12:39

A Cristian Castro le encanta el colet. "Estoy engordando, me comí como veinte medialunas calentitas y me tomé como cinco litros de colet. ¿A ti te gusta la colet?", inquirió el cantante mexicano a una de las integrantes de la platea. Esa fue su gran revelación uruguaya en un show donde manipuló al público a su antojo durante dos horas, y en el que comenzó interpretando el tema Rosa, de Sandro, para terminar en su propio Azul.

El espectáculo en el Enjoy Punta del Este comenzó media hora más tarde de lo previsto, algo por lo que Castro pidió disculpas (acotando "no fue culpa mía, siempre es de alguien más") y se inició con una batería de versiones del argentino Sandro, uno de los ídolos del mexicano. Las versiones, cuyas introducciones mezclaban la música clásica, el metal gótico y el pop, incluyeron Una muchacha y una guitarra, el recitado Cuanto te amo y Porque yo te amo. La voz más aguda y con preferencia por técnicas como las notas sostenidas y el vibrato le dieron un matiz diferente, a pesar de que Castro optó por imitar algunos tonos y hasta gestos de Sandro.

Tras ese primer segmento, el Cristian Castro Sandro, vestido con un sobrio smoking negro, dio paso al Cristian Castro de siempre, que apareció con un traje animal print criminal y su melena al viento, que le dio un aire al futbolista Marcelo Tejera (reconocido fan del músico que se contaba entre el público junto a su excolega Diego "Ruso" Pérez, quien aparentemente renunció a su lucha contra la dulzura y cedió a ella).

Con ese nuevo look, Castro dio rienda suelta a lo que el público, mayoritariamente femenino y de adulto para arriba, fue a buscar. Para dejar bien claro el quiebre, el primer tema de ese segmento fue Lloran las rosas. La miel fluyó libremente y el público se dejó bañar por ella. Hay que decirlo, Castro lo hace muy bien y tiene un gran peso sobre el escenario, algo que no se puede negar guste o no el estilo musical que representa.

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Es mejor así y Amor fueron algunas de las baladas que sonaron, salpicadas por comentarios humorísticos de Castro, como el de su apreciación por la bebida chocolatada, un saludo a todos "los varones que no querían ver a Cristian Castro y tuvieron que venir para acompañar a sus parejas" y una dedicatoria de la canción Ángel a los niños presentes –había algunos- a quienes también deseó un feliz día de reyes por anticipado.

El mexicano cumplió además con todos los requisitos que pide el manual de galán baladista. Bailó sobre el escenario, hizo subir a una mujer a bailar con él (la escena terminó con ella dándole un beso en la frente y él mirándola extrañado), le dio la mano y se sacó fotos al lloroso público de las primeras filas, se lució con varias notas agudas y extensas, y gritó "¡Que viva el amor!".

Incluso en un momento se detuvo a saludar a las modelos argentinas Nicole Neumann y "Pampita" Ardohain, presentes en la platea. Cada una se ganó el aplauso del público, y en el caso de la segunda incluso un cántico de "Pampita, Pampita", demostrando quien tiene mayor apoyo popular en esa supuesta rivalidad. Entre los famosos argentinos también estaba en empresario Guillermo Cóppola.

El final del show de Castro, que se extendió por dos horas, marcó otro cambio de vestuario. Apareció de pantalón y camisa negra y con un pañuelo atado al cuello. Con esa vestimenta dejó algunos de sus hits como Lloviendo estrellas y Por amarte así, con los que el público, que ya venía subiendo su intensidad, terminó de pie, saltando y bailando, con grupos de amigos abrazados y parejas bailando pegadas entre las butacas.

El cierre fue con Azul, el tema que le habían pedido a Castro durante toda la noche y sobre el que comentó a El Observador: "Lo he cantado tantas veces que ya me estoy poniendo yo azul". Pero son de esos himnos que no pueden faltar en el repertorio, y el mexicano cumplió, marcando así su triunfal despedida de un auditorio al que embelesó y cargó de romance.

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