Las manos nobles del photoshopero se posan sobre el ratón. Como un ilusionista de lo binario, puede hacer desaparecer aquello que ahí estaba o materializar lo que nunca fue. Con sus dedos crea lo que debe ser, un oficio que requiere de cierta responsabilidad y ética, aunque la publicidad muchas veces intente desplazar un poco más los límites de la imagen “real”.
Cuando el Photoshop se va de las manos
En la era de lo digital y de la belleza purista, los artistas del retoque fotográfico a veces abusan del retoque de las imágenes