Los dedos arrugados son uno de los efectos secundarios más entrañables de las vacaciones, ya que son sinónimo de pasar horas disfrutando del agua en una playa o piscina. Según un nuevo estudio, este cambio en la piel tiene una finalidad práctica vinculada con la evolución humana: ayuda a agarrar mejor los objetos resbaladizos, sobre todo los que se encuentran sumergidos.
Cuando los dedos se arrugan con el agua
Un grupo de científicos estudió la función de los pliegues en la piel que surgen tras tener las manos sumergidas en agua