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Diez movimientos musicales que definen la década de 1990

Grunge, britpop, marcha, plena, hip-hop y rock alternativo: una década marcada por la variedad y la emergencia de nuevos géneros

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24 de agosto de 2019 a las 05:03

La década de 1990 tuvo de todo a nivel musical. Consolidó tendencias que venían de fines de los ochenta, instauró nuevos géneros y revitalizó otros. En la previa a la Noche de la Nostalgia, bien vale un repaso por 10 de las corrientes musicales que marcaron esa época, desde el grunge hasta la explosión de Karibe con K.

La segunda invasión británica

Como 30 años antes, el rock volvió a mirar a las islas británicas para contemplar como una nueva camada de muchachos (y algunas muchachas) con pelos alborotados tomaban por asalto el mundo. Hijos de la escena Madchester y del shoegazing, dos movimientos musicales previos, a lo largo de la década aparecieron bandas como The Verve, Elastica y Suede, pero quienes disputaban el trono del britpop fueron las dos bandas que protagonizaron una de las rivalidades musicales más aguerridas y duraderas de la historia: Blur y Oasis. Se puede decir que la guerra la ganó la banda de los hermanos Gallagher, que alcanzó más popularidad internacional y que con el disco (What's the Story) Morning Glory?  acuñó uno de los mayores hits de la historia de la música británica. Pero el costo del triunfo fue una mayor intensidad en las peleas entre los hermanos, que acabo en la disolución de la banda en 2009, cuando Liam le revoleó una guitarra por la cabeza a Noel. Los Blur también se separaron, pero se reunieron periódicamente, han publicado nueva música y tienen una relación más sana que los hermanos mancunianos.

La plena se hace pop

Un día la Sonora Caribe llegó a un baile en el Cerro y descubrieron que en el pizarrón los habían anotado como Karibe. Así nació el nombre de uno de los proyectos más populares de la música tropical uruguaya, que se fundó en 1989 y tuvo su era dorada a comienzos de la década de 1990. Agregándole elementos del parodismo carnavalero a la plena, como bailes, vestuarios llamativos y peinados –una estética que también tenía puntos de contacto con las boybands–, la banda que tuvo entre sus integrantes a Gerardo Nieto, Yesty Prieto, Miguel Cufós, Ariel “Pinocho” Sosa y Fabián “Fata” Delgado generó una histeria pocas veces vista con artistas criollos, generó imitadores y dejó una herencia de hits bailables. A mediados de esa década, un ex Karibe, Delgado, inició su propia banda, Los Fatales, que fusionaría los ritmos tropicales con el candombe, la samba y la murga, agregándole un toque festivo y humorístico que popularizaría aún más el género, que anticipó además el surgimiento y la expansión del pop latino sobre el final de la década.

El boom del solista latino

Después de su etapa como niño actor y cantante pop, y antes de convertirse en una serie de Netflix y ser conocido por sus escándalos, Luis Miguel se transformó en un cantante romántico. A caballo de sus interpretaciones de boleros, el mexicano instauró la década de 1990 como la de los solistas latinos, que llegaron a sonar en buena parte del planeta, anticipando lo que en el presente sucede con reguetoneros y traperos caribeños. Además de ser la década de Sueña y Por debajo de la mesa, fue también la época de mayor popularidad de artistas como Chayanne, Enrique Iglesias, Elvis Crespo y Thalía, así como la que vio emerger a Paulina Rubio y Shakira, todavía morocha y más preocupada por dónde estaban los corazones y los ladrones, que por evadir millones del fisco en España. Fue también la década de la consagración de Ricky Martin, que dejó de ser un ex Menudo para ser la voz de temas como Livin’ la vida loca, La copa de la vida, Vuelve y Fuego de noche, nieve de día.

La generación Juntacadáveres

Después de un boom posdictadura, de la mano de un movimiento punk y new wave tardío, el rock uruguayo redujo su popularidad en los inicios de la década, más allá de la permanencia de algunas bandas, como El Cuarteto de Nos (que explotó en los años 1990, gracias a discos como Otra Navidad en las trincheras y que también atravesó sus grandes polémicas, como la de El día que Artigas se emborrachó), La Tabaré y Buitres, el nuevo rostro de los difuntos Estómagos. Ese nuevo contexto propició una era dorada del under, en la que apareció una nueva generación de bandas más cercanas al rock alternativo, o más cercanas a corrientes que hasta ese momento habían sido poco exploradas en la música local. Fue la era del boliche Juntacadáveres, epicentro de una movida de la que surgieron Buenos Muchachos, La Hermana Menor, Chicos Eléctricos, Cadáveres Ilustres, Neanderthal y The Supersónicos, así como Trotsky Vengarán. Buena parte de esos grupos estaban reunidos en el compilado Criaturas del pantano, el equivalente al disco Graffiti de la generación posdictadura. Criaturas del pantano era un casete, el formato predilecto por la música uruguaya por entonces, que corría la conversión al cedé de atrás con respecto al resto del mundo, pero que se instauraría como formato básico a mediados de la década de 1990.

Lo alternativo es lo normal

No solo en Uruguay el rock se había puesto alternativo. Porque los años 1990 son los de Smashing Pumpkins, los de la consolidación de REM y Nine Inch Nails. Después de años de solos agudísimos y extensos, pelos con volumen y pantalones de cuero ajustados, el rock se vistió con remeras negras, jeans sueltos y camisas de franela a cuadros, con el estallido del grunge, que llegó desde Seattle para cantarle a la depresión juvenil, con sus cambios de clima y su furia desatada. Soundgarden, Pearl Jam y, sobre todo, Nirvana, fueron algunos de los íconos de la década, y parte de la herencia sonora de esa década. La escena alternativa también albergó el movimiento Riot Grrrl, representado por bandas como Hole y artistas como PJ Harvey, y vinculado al feminismo. Bandas que ya venían desde la década anterior, como Guns n’ Roses y Metallica, se terminan de consolidar con obras como el disco doble Use your illusion, en el caso del grupo de Axl Rose, y el ReLoad y el “álbum negro” para los liderados por James Hetfield.

En nuestro idioma, mejor

La música en inglés siempre tuvo su espacio. En algunas épocas, quizá hasta más que la música nacional. Pero en los años de 1990 se produjo un nuevo impulso para el rock en español y en portugués: Uruguay recibió y escuchó tanto a artistas brasileños como argentinos, algunos que ya tenían sus carreras formadas desde años anteriores. La avanzada brasileña fue con grupos como Ratos de Porão, Mamonas Assassinas, Barão Vermelho, Paralamas, Legião Urbana y Titãs. Del otro lado del Río de la Plata llegaban las canciones de la etapa más masiva de Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs. Incluso el rock en español venía de otras procedencias, como Chile (La Ley) o México (Maná). Desde España llegaban la furia festiva de Ska-P y la agresividad de Extremoduro. Sobre el final de la década, estos ingredientes compondrían la fórmula de un nuevo grupo de bandas uruguayas.

La era dorada de las boy/girl bands

Cuando los primeros millennials llegaban a la adolescencia, en los últimos años de la década, la industria musical encontró en los grupos de muchachos o muchachas carilindos que cantaban y bailaban tonadas pop pegadizas la mejor forma de llegar al éxito. Después de una década donde mandaron los solistas, las Spice Girls y Take That llegaron desde Inglaterra para imponer nuevamente los grupos. El quinteto, al influjo de canciones como Wannabe, instauró la tendencia, que luego replicaron los Backstreet Boys, Nsync y los Hanson, entre otros. En los últimos compases de la década, una nueva camada de solistas, como Britney Spears y Christina Aguilera, emergieron y empezaron a conquistar los rankings musicales. Es también la época en la que comienzan a trabajar los compositores que hoy son los autores de los hits de los artistas pop más populares, lo que instauró el sistema que se ha convertido en estándar: producir en serie y por separado las distintas partes de la canción, y que luego el artista simplemente las interprete.

De la marcha a la electrónica

A lo largo de la década se fueron masificando y popularizando las computadoras y los dispositivos electrónicos que facilitaron la tarea de los DJ al momento de componer música electrónica, por lo que la década vio un incremento en su popularidad. En Europa se consolida el techno y el house en la escena de las raves y los clubes de música electrónica, ese mundo rodeado de éxtasis y ácido que Irvine Welsh retrató en sus novelas –como Trainspotting–, con artistas como Fatboy Slim, The Prodigy y Chemical Brothers como sus rostros más populares. Es también la época del Eurodance y del primer pop electrónico, con ofertas tan dispares como Locomía y Dr. Alban. Uruguay no estuvo ajena a esta tendencia, con una Punta del Este que cada verano tenía sus noches de marcha. ¿Acaso hay algo más noventoso que Emil Montgomery?

Hip hop de acá y de afuera

Los años 1990 marcaron la instauración definitiva del hip hop como un género popular, con artistas como Dr. Dre, Wu-Tang Clan, Lauryn Hill, Snoop Dogg, Cypress Hill y 2Pac en su primera línea, además de versiones más pop o comerciales como MC Hammer, o, trayéndolo a la región, Jazzy Mel. Durante la década comenzaron a emerger en Uruguay varias bandas de rap, como Fun You Stupid!, Sudacas en guerra y, más adelante, La Teja Pride. También surgen Plátano Macho y Peyote Asesino, que navegaron entre el rap, el rock y el funk, lograron trascender fronteras y pusieron en el mapa a una camada de artistas y productores que aún hoy continúan en actividad.

Nombres nuevos

Aunque el estallido de masividad llegaría en la década siguiente, fue en la de 1990 cuando se conformaron algunas de las bandas uruguayas que más adelante serían fenómenos, así como empezaron las carreras de algunos artistas fundamentales de la actualidad. En 1992 vino a Montevideo la banda francesa Mano Negra, liderada por Manu Chao, que influenció a artistas locales y fue antecedente directo de la creación de La Abuela Coca. Esa banda a su vez fue la predecesora de La Vela Puerca, formada en 1995, y que empezó a llamar la atención con su disco debut Deskarado, de 1998 (producido por Claudio Taddei, otro artista que inició su recorrido solista en esos años). En 1994, en tanto, se formó No Te Va Gustar, que tendría su debut discográfico antes del final de la década. La Trampa, Jorge Drexler y Once Tiros son otros de los que empezaron su recorrido en esos años.  

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