22 de febrero de 2022 5:04 hs

Cualquiera que haga números llega a la misma conclusión: Montevideo es fundamental para ganar una elección. En la capital se concentra más de la mitad de la población y ese departamento donde el Frente Amplio juega fuerte y de memoria representa un desafío, sin embargo, para el oficialismo cuyo vigor elemental está en el interior.

Los partidos de la coalición encaran las últimas semanas de la campaña por el referéndum de la Ley de Urgente Consideración (LUC) con el reto de fortalecerse en la zona urbana y para ello utilizan una estrategia que emula a la que utilizó la izquierda en el tramo final hacia el balotaje de 2019: el “cuerpo a cuerpo” por el “voto a voto”.

Mientras se delineaba el camino hacia el 27 de marzo, y se esbozaban los primeros detalles de las actividades de campaña en defensa de los 135 artículos, tanto en el Partido Nacional como en el Partido Colorado tomaron nota de lo ocurrido hace poco más de dos años, cuando el Frente Amplio promovió un “mano a mano” para convencer votantes en la previa de una segunda vuelta donde Luis Lacalle Pou partía como el claro favorito.

Los socios que habían firmado el Compromiso por el país confiaban en ganar con comodidad aquel 24 de noviembre, pero el escrutinio mostró una diferencia escueta con Daniel Martínez e incluso llevó a que la proclamación del nuevo presidente –no reconocida esa noche por Martínez– demorara varios días.

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Esos dos sucesos son, ahora, un “antecedente” del que el oficialismo lee una oportunidad en esta campaña. “Todas las encuestadoras marcaban una diferencia sensiblemente más grande de lo que finalmente se dio y eso se dio en el cuerpo a cuerpo que imprimió en Montevideo”, opinó el diputado y coordinador de la defensa de la LUC del Partido Colorado, Conrado Rodríguez. A su vez, la presidenta de la Departamental nacionalista, Laura Raffo, agregó que lo ocurrido en el balotaje “marcó un aprendizaje” que ayudó a pensar en nuevas estrategias.

Si bien se prevén actividades masivas para la recta final en Montevideo, tanto colorados como blancos hacen énfasis en esta ocasión en la importancia de fortalecer sus campañas con el diálogo “puerta a puerta” e incentivar una participación activa en los barrios, más en sintonía con la estrategia tradicional del Frente Amplio que tuvo como último ejemplo la elección de 2019.

Con el referéndum de la LUC en la mira, el Partido Nacional promueve una “agenda intensiva” donde la idea es que las agrupaciones y los referentes barriales “se reúnan con vecinos para charlar”, algo que está sucediendo “permanentemente”, según aseguró Raffo a El Observador.

La excandidata a la Intendencia de Montevideo admitió que ese hincapié en la campaña se dio a partir de la “retroalimentación” de dirigentes zonales que subrayaron la importancia de “no dejar de lado el contacto directo con las personas”. En ese sentido, además de los diálogos en las puertas de las casas los blancos promueven movilizaciones estratégicas los fines de semana donde se cubren los puntos neurálgicos de la ciudad como las ferias, los shoppings y la rambla. “Esas movidas generan un efecto multiplicador” y “uno a uno”, indicó Raffo.

Lo que buscan los blancos es tener presencia en los lugares donde hay una alta circulación de gente para poder intercambiar y argumentar. Y con esa idea en mente también vienen realizando asambleas vecinales donde, además de un momento de oratoria con referentes políticos, hay al menos una hora para el diálogo mano a mano con los vecinos.

Para el presidente del directorio del Partido Nacional, Pablo Iturralde, rumbo a este referéndum hay "una estrategia en la zona metropolitana muy decidida", en comparación con otras instancias donde los hilos de la campaña blancas se tomaban más sobre el final. "Estamos con mucha musculatura, la militancia está decidida y con muchas ganas", dijo Iturralde que reconoció la importancia del trabajo concertado de la coalición en Montevideo como un punto fuerte de esta campaña.

Los colorados, por su parte, proponen lo que han denominado como “caminatas” por la ciudad. Allí los militantes se dividen en algunos grupos barrio a barrio, y con un dirigente político a la cabeza, tocan los timbres de las casas para dialogar sobre los aspectos fundamentales de la LUC y lo que, entienden, son las claves para defenderla. “Es una forma de estar en contacto directo con la gente”, dijo al respecto el diputado Felipe Schipani, que es otro de los coordinadores de la campaña colorada.

Otra de las puntas es el "desembarco" en un territorio donde las críticas a la LUC y los guiños al Sí rosado se multiplican: el Carnaval. El legislador dijo que el concepto de la estrategia montevideana es “no dar ni un voto por perdido”, una idea similar a la que había esbozado la izquierda durante la campaña por la Presidencia de la República, y que el objetivo de la colectividad es “jugar en toda la cancha” para materializar el triunfo del No, incluso en aquellas donde el presagio es más adverso. Al igual que los blancos, los colorados también admiten la importancia de las recorridas y las conversaciones en ferias y lugares de gran circulación.

“Los actos son importantes, pero van los convencidos, los militantes y algún vecino, pero si nosotros queremos llegar a los indecisos tenemos que buscar la forma de entrar en contacto con ella”, explicó Schipani, que reconoció cierta similitud con la estrategia frentista y recordó que le trajo “buenos resultados” a la izquierda.

Énfasis y diálogos

En el oficialismo entienden que las recorridas son fundamentales para cumplir con uno de los objetivos que la coalición gobernante se propone desde el inicio de la campaña por la LUC: la explicación lo más detallada posible del articulado que se pretende derogar.

Los dirigentes consultados por El Observador explicaron que el mano a mano da otra cintura en comparación con otras actividades para repartir volantes ilustrativos, habilitar preguntas, intercambiar diálogos y responder dudas, en una campaña donde advierten “mucha desinformación”. De todos modos, desde ambos partidos reconocieron que implica un esfuerzo de militancia mayor.

La energía, sin embargo, vale la pena para el oficialismo. No solo para dar batalla en un bastión electoral frentista y disipar interrogantes, sino también para mostrar en esas charlas informales lo que en la coalición conciben como “beneficios” de la ley fundamental del gobierno de Lacalle Pou.

“Es muy importante conocer los artículos y el mano a mano facilita el conocimiento de los efectos que ha tenido”, fundamentó el diputado Rodríguez, al tiempo que Raffo aseguró que los resultados ya pueden medirse. “Más allá de las mentiras que se quieren trasladar, los perjuicios no sucedieron y los beneficios sí”, agregó la dirigente nacionalista.

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