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19 de julio 2023 - 5:02hs

La ONU acaba de advertir que el mundo debe prepararse para olas de calor cada vez más intensas y frecuentes.

La previsión de la Organización Meteorológica Mundial se da en medio de una sucesión de marca térmicas que sofocan al hemisferio Norte. En el mes de junio se batieron los registros históricos que parece provisorios en estos días.

Si este fenómeno no se modifica y, por el contario se incrementa como pronostican los científicos, las condiciones de habitabilidad humana en el planeta Tierra variarán por completo. Por no decir, ser tornarán invivibles

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Un estudio publicado en la revista Nature Sustainability concluye que, sin una protección drástica del clima, unos 2.000 millones de personas se verán afectadas por el calor extremo en poco tiempo.

Según el informe, en menos de 80 años, un 23% de la población prevista para fin de siglo ya no podrá vivir en sus actuales de residencia.

“Países como Qatar, Mali o Burkina Faso podrían ser inhabitables para el año 2100 si se mantienen las políticas climáticas actuales” afirma el autor principal del estudio, Tim Lenton, de la Universidad británica de Exeter.

Un calor mortal

La expresión “un calor mortal” dejará de ser un giro expresivo para convertirse en la realidad.

“Un aumento de la temperatura de 2,7 grados centígrados cambiaría radicalmente la habitabilidad de la Tierra y podría provocar una "reordenación a gran escala de los lugares donde vive la gente", afirma el especialista.

En la actualidad, con un calentamiento global de 1,1 grados centígrados en comparación con la época preindustrial, las olas de calor son más habituales, más graves y, por tanto, más mortales para millones de personas.

Recientes estudios revelaron que, a partir de los 40°C, el metabolismo humano comienza a resentirse, y con 50°C la amenaza es para la vida misma.

"Este tipo de situaciones continuará creciendo en intensidad, y el mundo necesita prepararse para olas de calor más intensas", señaló a la prensa en Ginebra este martes un experto en calor extremo de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), John Nairn.

"El fenómeno El Niño, recientemente declarado, no hará más que amplificar la incidencia y la intensidad de las olas de calor extremo", indicó.

Los incendios forestales en Grecia y Canadá son parte del mismo proceso que bate temperaturas en las islas italianas de Cerdeña y Sicilia y llevó la temperatura a 40°C en Roma, repleta de turistas.

Las autoridades sanitarias han emitido alertas por calor en Estados Unidos, Europa y Asia, y recuerdan que es necesario hidratarse y protegerse del sol, en una nueva ilustración de los efectos directos del calentamiento global.

"Uno de los fenómenos notables que hemos observado es que el número de olas de calor simultáneas en el hemisferio norte se ha multiplicado por seis de los años 1980. Esta tendencia no muestra ninguna señal de disminuir", indicó el experto de la OMM.

Qué hacer

El año pasado unas 60 mil personas fallecieron en Europa por las olas de calor mientras que en Estados Unidos esa cifra ascendió a 12.000.

Mientras las medidas fondo como la baja ordenada de las emanaciones de carbono para reducir el efecto invernadero se demoran, en los países más afectados comienzan a idearse medidas paliativas.

La ciudad californiana de Los Ángeles, considerada de las más vulnerable a las catástrofes naturales, incluidas las olas de calor, ha lanzado recientemente una campaña para construir más "centros de resiliencia", zonas de sombra y refrigeración mediante energías renovables. También trabaja en un sistema de alerta temprana de olas de calor.

Phoenix, ciudad situada en pleno desierto de Sonora, ha emprendido también medidas de emergencia, como la construcción de “pavimentos frescos” ideados por la Universidad Estatal de Arizona para reducir el efecto de calor de las zonas urbanas cubiertas de asfalto y hormigón.

Consiste en recubrirlas con un impermeabilizante que consigue que las calles no se calienten tanto como con el clásico asfalto, además de permitir que el aire fresco de las noches permanezca más tiempo.

La ciudad de Miami, en Florida, acaba de lanzar su primera alerta de calor de la historia. Pero antes aun de este llamado a cuidarse planea la plantación de árboles urbanos y ofrece ayudas económicas para cubrir las facturas de energía de los hogares con bajos ingresos. También ha gastado millones de dólares en instalar aire acondicionado en viviendas sociales

Pero para Cristina Huidobro, encargada de liderar la agenda del Gobierno Regional Metropolitano de Santiago (Chile) en la acción climática contra el calor extremo, el aire acondicionado sólo debería ser un último recurso debido a la energía que requiere.

La capital chilena, enclavada en plena cordillera de los Andes, ha sufrido el pasado verano temperaturas habituales de 37 grados. Contra este azote, se planea plantar 33 "minibosques" que sirvan de refugios térmicos, especialmente cerca de escuelas y centros de salud.

"Durante una ola de calor, la gente puede acudir a estos centros de refrigeración en la naturaleza para encontrar sombra, descansar y beber agua", explica Huidobro.

El programa se anuncia como una alternativa a los centros de refrigeración con aire acondicionado que ya se están desarrollando en Estados Unidos y Europa.

(Con información de agencias)

 

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