1 de julio de 2014 11:19 hs

La magia de Kevin De Bruyne y las atajadas de Tim Howard. Linda manera de resumir el atractivo encuentro que ofrecieron este martes Bélgica y Estados Unidos por los octavos de final de Brasil 2014.

Lo ganó Bélgica 2-1 y en alargue. Un premio justo a su insistencia ofensiva. Pero sobre todo a sus convicciones futbolísticas basadas en una propuesta que mezcla el vértigo que ponen los Mertens y Hazard por las bandas con las pausas de Fellaini y la elegancia de De Bruyne.

El 7 que juega en Wolfsburgo fue la figura del encuentro. No se piense que es de esos talentos sudamericanos que tienen cadencia en la cadera y que son capaces de desparramar a sus rivales en una baldoza. No. Más bien es de esos talentos europeos que manejan la pelota con alta precisión a velocidad, que son capaces de esquivar defensores como si fueran conitos de entrenamiento, asistir con precisión milimétrica y llegar con aire para definir contra el arco rival.

Más noticias

Bueno. Todas esas bondades futbolísticas, a las que se sumó el impulso juvenil de Divock Origi, se estrellaron una y otra vez contra las manos y las piernas de Tim Howard.

Si es cierto que este es el mundial de los arqueros, el ex Manchester United que ahora anda en Everton mucho tiene que ver con eso.

A los belgas les atajó todo. Uno y otro intento de sus atildadas formas de juego traducidos en 38 tiros al arco contra 15 de su rival y 27 donde Howard debió intervenir para que la pelota no entrara.

Origi lo tuvo una, dos y tres veces, pero no pudo. Uno de sus intentos, de cabeza, se estrelló en el travesaño. Hazard definió desviado. Mertens también. Kompany, que cuando pisa el área en las pelotas quietas, mete miedo, también lo tuvo. Pero Howard tuvo signos de imponencia.

El dominio belga se acentuó en el segundo tiempo mientras Estados Unidos se guardaba una bala, la que le podía permitir que de tanto errar su rival, una bola se metiera con la porfía de las frases hechas futboleras como esa que dice que goles errados son goles en contra.

Y la tuvo Chris Wondolowski que sin el tacto de los goleadores, la tiró por encima del travesaño.

Así fueron al alargue y De Bruyne no aguantó más. Tras un desborde de Romelu Lukaku giró en el área y la clavó cruzada contra el palo más lejano de Howard. Imposible hasta para él.

El ingreso de Lukaku fue clave. El hombre que cautivó a Chelsea, aunque luego lo cedió a Everton, desestabilizó a la defensa estadounidense con sus zancadas, con la potencia de su arranque. Y también con su capacidad para llegar al gol. Todo lo que no había demostrado en sus primeros partidos cuando fue titular y luego terminó cediendo el puesto. De Bruyne, inteligencia pura para leer el juego, lo puso entre líneas de cara al gol y el 9 no falló.

Parecía liquidado pero Julian Green puso a Estados Unidos en partido en una jugada aislada, como todos los intentos de ataque de los norteamericanos que dirige Jurgen Klinsmann. Enseguida lo tuvo Jones y Courtois debió revolcarse un par de veces en el área para evitar los penales. En los contragolpes, Howard, siguió siendo el sostén del equipo. Pero el partido se quedó así: 2-1 para Bélgica que vuelve a estar en cuartos de final por primera vez desde México 1986. Y que ahora le pondrá a Argentina el examen más duro de este campeonato.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos