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El dinamismo económico detiene el aumento de la pobreza en América Latina

Entre el año 2000 y 2014 la clase media latinoamericana prácticamente se duplicó hasta alcanzar los 186 millones de personas

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28 de diciembre de 2017 a las 05:00

* Por Jeronimo Giorgi

Luego de más de diez años de reducción, los índices de pobreza y pobreza extrema volvieron a aumentar en gran parte de América Latina en 2015 y 2016. Pero este año, gracias al mayor dinamismo económico, las tazas se mantuvieron estables, según el informe Panorama Social 2017, publicado la semana pasada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Entre el año 2000 y 2014 la clase media latinoamericana prácticamente se duplicó hasta alcanzar los 186 millones de personas. El tamaño de la clase media aumentó en un 35% y"la pobreza logró disminuirse a un ritmo del 11%", según Héctor Salazar, Gerente del Sector Social del BID. Hacia el final del ciclo, la pobreza se había reducido al 28,5% de la población de América Latina.Sin embargo, la recesión económica que afectó a varios países llevó a que la pobreza en la región aumentara al 29,8% en 2015 y al 30,7% en 2016, unas 186 millones de personas. De igual manera se vio afectada la pobreza extrema, con un aumento del 8,2% en 2014 a la décima parte de la población regional en 2016.

A pesar de los malos datos de los últimos años, el balance en el mediano plazo sigue siendo positivo, ya que entre el 2002 y 2016 la reducción de la pobreza fue de 15 puntos,según afirmó Alicia Bárcena, la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL. A lo largo del período también hubo una mejora en la redistribución por lo que la desigualdad de ingresos también se redujo. Y si bien la reducción de la desigualdad se enlenteció en los últimos años, entre el 2002 y 2016 el Gini (donde 0 representa ausencia de desigualdad y 1 desigualdad máxima)se redujo del 0,538 al 0,467.

"La experiencia reciente nos indica que el aumento de los ingresos en los hogares de menores recursos ha sido imprescindible para la reducción tanto de la pobreza como de la desigualdad de ingresos", afirma Bárcena. Esto se debe en parte a las políticas distributivas y redistributivas que han llevado adelante muchos países de la región, como las reformas tributarias, el aumento de los salarios mínimos y la expansión de la seguridad social.

En el contexto de una región con un acelerado proceso de envejecimiento, las reformas de los sistemas de pensiones fueron fundamentales para ampliar el acceso a la seguridad social. Entre el año 2000 y 2014, según el mismo informe,la población económicamente activa que cotizaba en algún sistema de pensiones de la región aumentó del 36,9% a 47,8%. Esta mejora está asociado a la mejora de los mercados laborales especialmente con respecto"a la disminución del desempleo y el aumento de los niveles de ocupación, formalización e ingresos laborales". También la proporción de personas que reciben algún tipo de pensión aumentó del 53,6% al 70,8%, afectando sobre todo a las personas de menores ingresos y de las áreas rurales debido a la expansión de las pensiones no contributivas.

A pesar de las mejoras a lo largo del período,en 2015 todavía el 29% de la población en edad de jubilarse no recibía ningún tipo de pensión y gran parte de los trabajadores no tenía acceso a la seguridad social, sobre todo entre aquellos con menor acceso a la educación y sobre todo en las zonas rurales. Además, según el informe Panorama Social 2017, la pobreza y la pobreza extrema en América Latina afectan más a jóvenes y mujeres, pero sobre todo a los niños quienes tienen una probabilidad tres veces mayor de sufrir la pobreza extrema que los adultos mayores.

*Jeronimo Giorgi, periodista uruguayo dedicado a temas internacionales, cursa una maestría en Estudios Latinoamericanos, ha colaborado con varios medios de América Latina y Europa, y ha recibido distinciones como el Premio Rey de España de periodismo.

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