La mañana de octubre de 2010 en la que murió el ex mandatario argentino Néstor Kirchner, el presidente uruguayo José Mujica estaba participando de un acto conmemorativo del Día de los Bomberos y se enteró de la noticia porque Diego Cánepa se la susurró al oído. La imagen de ese momento, repetida en los canales de televisión de ambas márgenes del Río de la Plata, mostró al prosecretario de la Presidencia bien cerca del oído de su jefe; tan cerca como lo sigue estando hoy cuando su nombre suena en boca de buena parte de los dirigentes del Frente Amplio que lo acusan de ser una mala compañía para Mujica y un hacedor de “operaciones políticas”.
El soldado de Mujica
El MPP y el astorismo atacan al prosecretario pero el presidente lo blinda