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24 de julio 2020 - 5:03hs

Los inversores donde el pánico pudo más en una de las caídas más agudas (por su intensidad y corta duración) tras el covid-19 en los mercados bursátiles, perdieron. Aquellos que toleraron ese terremoto, ganaron. Si bien con el diario el lunes es fácil sacar conclusiones, a la hora de invertir (y no especular) hay que ser conscientes de que habrá tormentas y salir en medio de una ellas es uno de los errores más habituales que se paga caro para los retornos de los inversores minoristas. Así podría resumirse esquemáticamente la presentación que realizaron este jueves dos ejecutivos de la firma Nobilis en un webinar coorganizado con El Observador denominado ¿Cómo invertir ante tanta incertidumbre?

Los expositores fueron Jerónimo Nin, gerente de inversiones y Mauricio Tchilingirbachian, analista de productos y mercados de Nobilis.

Nin resumió el desplome de los mercados desde fines de marzo por tres grandes factores. El primero fue que los activos están en la cresta de la ola y un “techo en lo previo del covid-19. A esto se sumó un apagón sincronizado de la actividad en varios países. Y como tercer elemento mencionó el efecto de la finanzas comportamentales porque entraron en juego “efectos psicológicos” potentes porque estuvo en riesgo la salud y ello generó “muchas incertidumbres y temores”. 

“Todo eso generó una ola de venta masiva. Los flujos de ventas superaron a la crisis de 2008”, destacó.  

Lecciones que se repiten

Tchilingirbachian recordó que caídas de los mercados no son eternas, con un promedio de 13 meses para el caso de EEUU y un piso que suele tocarse tres meses antes. El S&P (se lo considera el índice más representativo de la situación real del mercado con la cotización de 500 grandes empresas) cayó 34% después del 23 de marzo y luego tuvo un rebote, aunque no tan rápido respecto al plazo de su desplome.  

“Vender en plena crisis, si no cambió nada de nuestros objetivos, es algo que no tenemos que hacer”, acotó Nin.

Según Tchilingirbachian, la evidencia histórica demuestra que salir (antes de las crisis) y entrar (con precios bajos) no mejora los retornos. “En el largo plazo, el que salió terminó perdiendo más de la mitad”, aseguró.

Explicó que más importante que ver el timing para entrar, lo relevante es darle tiempo a la inversión para que madure en el largo plazo. 

“Las caídas ofrecen un buen punto de entrada, pero la historia demuestra que la mayoría no lo va hacer. Nadie sabe cuál va ser el piso, pero si queremos invertir no debemos ver eso”, planteó.

Qué hay que tener en cuenta y ventanas 

Como toda crisis hubo perdedores y ganadores. Dentro de los primeros están las aerolíneas y en la vereda opuesta casos como el de la plataforma Zoom, que pasó de tener 10 millones a 300 millones de usuarios pos pandemia. 

Asimismo, Nin comentó que el coronavirus también está dejando algunas lecciones e interpeló a los consumidores y los gobiernos sobre el cuidado del medioambiente y sus efectos. La firma Tesla, por ejemplo, ha sido otro de los grandes ganadores porque pese a tener ventas sensiblemente inferiores a otros gigantes como Toyota, la tendencia a la movilidad eléctrica parece inevitable a futuro. 

“Entender estos cambios es parte de nuestro trabajo porque hacen las diferencias de las rentabilidad. Hay que ser precavidos porque las tecnologías cambian muy rápido”, dijo el gerente de inversiones de Nobilis. 

El experto indicó que para las etapas pos turbulencias es necesario sentarse a revisar con los asesores de inversión cuál debería ser la hoja de ruta o el barco que se escoge para navegar. “Si se produce un shock también es momento para revisar”, sugirió Nin, que planteó realizar este proceso semestral o anualmente como mínimo porque la coyuntura para los próximos cinco años puede ser muy distinta. 

Precisamente, para protegerse de futuras turbulencias los expertos de Nobilis mencionaron dos clases de activos para siempre tener en el abanico de la diversificación (necesaria) que debería contener cualquier portafolio de inversión independientemente de su tamaño.

El primero fue el oro ya que tiene una buena perspectiva. Nin indicó que es un buen activo de refugio, especialmente si se puede disparar la inflación dentro de 1 o 2 años por la elevada deuda que han tomado los gobiernos para salir de la crisis actual. “En algún momento podría existir cierta desconfianza por el valor de las monedas y ello se traduce en inflación", y que eso era aconsejable para cubrirse y anticiparse en la toma de decisiones. 

En tanto, Tchilingirbachian llamó a no descuidar el papel de los bonos del Tesoro de EEUU pese a su bajo rendimiento actual por tasas de interés que están por el piso porque son “activos de calidad”. “Si el mercado se pone volátil como en marzo, es clave para la diversificación”, explicó. 

 

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