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El Remanso de Neptunia, lugar del que partió Andrea Panini

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"Ella sabrá por qué lo hizo": cómo vivieron sus amigos la búsqueda de Panini, que se había ido a Argentina

Se investiga cómo salió de Uruguay porque no hizo Migración

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19 de junio de 2021 a las 05:01

Por Paula Ojeda

A pocos metros del peaje de Pando, los carteles fluorescentes con indicaciones de tránsito sostienen las hojas en blanco y negro que piden saber dónde está Andrea Panini. El miércoles por la tarde, vecinos y amigos de la ciudadana argentina desaparecida en Canelones leyeron una proclama pidiendo que la Justicia agilizara la investigación e incorporara perspectiva de género –cuestionaban que se insinuara que se había ido por sus propios medios, ya que todo apuntaba hacía ahí–. También llenaron la zona de carteles con su cara y de otras mujeres desaparecidas. “¿Dónde está Ana Paula? ¿Dónde está Micaela? ¿Dónde está Andrea?”.

Una calle de tierra de pocas cuadras lleva al corazón de El Remanso de Neptunia, balneario del que Panini salió el jueves 10 de junio y no regresó. A pesar de ser un balneario chico, muchos dicen no conocerla o conocerla únicamente “de cara”. Pero todos saben qué le pasó. Su cara está en todos lados. Los vecinos más próximos la describen como una buena vecina, muy tranquila, amable y cálida. También reservada.

Panini, que apareció este viernes sana y salva en Córdoba, Argentina, andaba siempre junto con su hijo de 11 años, afirman los vecinos. La gran mayoría del tiempo lo cuidaba ella. Por eso nadie podía imaginar que fuera a irse y dejarlo.

Una vecina de su misma cuadra recuerda que se la cruzó el martes, dos días antes de su desaparición. Panini le contó que estaba sin trabajo y que estaba dispuesta a “agarrar lo que fuera”. La vecina le preguntó cómo estaba con su exmarido y no le respondió nada en concreto. 
 

El Remanso de Neptunia, lugar del que partió Andrea Panini

Panini es instructora de yoga y, según dijo su hermana días atrás a El Observador, daba algunas clases por Zoom, debido a la pandemia, y estaba buscando profesionalizar su cuenta de Instagram.

Durante los años que llevaba en Uruguay había vivido en La Pedrera, La Paloma y El Remanso. En Rocha vivió con su exmarido al que había denunciado por violencia de género. La fiscal del caso, Mirna Busich, afirmó en conferencia de prensa que había “denuncias cruzadas” entre ambos. El círculo íntimo de la desaparecida indicó que el hostigamiento del padre de su hijo era constante.

Los vecinos recuerdan haberlo visto alguna vez con ella. Cuenta que a veces andaban en moto o llevaban a su hijo a la escuela.

A pesar de que muchos dicen no conocerla, desde que faltó de su casa todos los comercios de Neptunia, empapelaron las vidrieras y las cajas registradoras con afiches con los datos de Panini. 

El viaje a Argentina

Panini apareció este viernes pasado el mediodía en la ciudad de Córdoba, Argentina. Interpol la ubicó en esa ciudad a través de un contacto con un familiar que reveló que estaba allí. Por intermedio de esa persona, ella comunicó que se presentaría en la tarde en un juzgado de violencia doméstica de la ciudad junto a un abogado. 

No se sabe cómo viajó hasta allí, según dijo el ministro del Interior Luis Alberto Heber en conferencia de prensa este viernes. No hizo migración con sus documentos. 

Su familia publicó un comunicado en que informó que “está bien” y “pronta para reencontrarse con sus seres queridos”.

En este momento no podemos dar detalles ya que nuestra prioridad es preservar a nuestra amiga, hermana, madre”, afirmaron y agradecieron a todos los que se solidarizaron con la búsqueda.

Heber dijo también que la Policía recibió mucha pistas falsas. En estos día de búsqueda surgieron testigos que decían haberla visto en distintos balnearios, a los que se dirigían los investigadores para interrogar a esos testigos y buscar pistas. Entre los distintos lugares en los que la buscaron en Paysandú.

También se realizó un allanamiento en su casa de Neptunia, donde se incautó la Ceibalita de su hijo y varios chips de celulares que ella tenía, en busca de elementos para rastrear su paradero.

El viernes 11 oficiales de Canelones estuvieron en Rocha, otro lugar en el que testigos decían haberla visto. Realizaron una ronda de consultas. Parte del cuestionario incluía si sabían dónde podría refugiarse Panini si se encontrara en el departamento. “Fueron ocho días, un gran despliegue policial por alguien que se fue por sus propios medios”, dijo Heber. "Lamentablemente en el país siguen habiendo personas ausentes que requieren de la policía. Lamentamos que todo este esfuerzo que hizo la policía lo hizo en un caso donde no estaba más que ausente por sus propios medios", agregó.

El Remanso de Neptunia, lugar del que partió Andrea Panini

“Es un día para festejar”

Sus amigas celebraron que haya aparecido. “¡Qué me importa qué fue lo que pasó! Ella sabrá por qué lo hizo, si en defensa de su vida o la de su hijo, ¡para mí es un día para festejar!”, dijo Janet, una amiga suya de La Paloma. 

“Lo único que quiero es saber dónde está e ir a abrazarla”, escribió otra amiga Silvina, que desde Buenos Aires fue uno de los pilares fundamentales de la búsqueda. 

Panini vivió en Rocha cinco años. Allí dio clases de yoga, trabajó en una escuela, iba a clases de coro, cocinó en ferias gastronómicas saludables y vendía artesanías que ella misma hacía. “La buscaba”, recuerda su amiga Sara. Inicialmente residió en La Pedrera, pero luego se mudó a La Paloma porque su hijo iba a la escuela ahí y no tenía vehículo para trasladarse.

Su amiga Marcela, compartió con ella durante sus años en La Pedrera. La recuerda como una mujer “esforzada, trabajadora, siempre positiva”. “Vivía rompiéndose el lomo para sacar al gurí adelante”, relató. Marcela mencionó los conflictos de Panini con su exmarido, aunque prefiere no entrar en detalles. 

En 2018 participó de un taller piloto que promovía el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) para dar herramientas a mujeres en contextos de violencia. Por eso, se las formaba en el rubro de la organización de eventos y era de concurrencia diaria. Allí contaban con asistencia psicológica. 

Sara vive en La Paloma y asistió con Panini al taller. “Ella estaba decidida a dejarlo atrás (a su exmarido), le había hecho un montón de denuncias”, dijo y resaltó que andaba “siempre con el niño”. Incluso a veces cuidaba a los hijos de otras participantes del taller. Por eso le sorprendió mucho saber que Panini había dejado a su hijo.

Según el relato de la fiscal del caso, Mirna Busich, ella se había reunido unos días antes de desaparecer con un abogado particular y le contó que estaba tomando antidepresivos. También contó de sus intenciones de regresar a Argentina y llevarse a su hijo.

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