Economía y Empresas > PIB PRIMER TRIMESTRE 2020

En recesión, la economía uruguaya tuvo su peor trimestre en 17 años

Los privados esperan una recuperación desde el segundo semestre por indicios positivos en materia de inversión y reactivación de los países tras el paso del coronavirus 

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18 de junio de 2020 a las 05:00

Por Federico Comesaña y Andrés Oyhenard

La economía uruguaya se contrajo en el primer trimestre del año y lo hizo a su mayor tasa de los últimos 17 años, previo a los efectos de la crisis del covid-19. 

El deterioro de las exportaciones de bienes y servicios explican en buena medida el agravamiento de los grandes números de la economía, junto con una mayor propensión al consumo de importados.

El Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 1,6% en el primer trimestre del año cuando se compara con el último cuarto del año pasado y se depuran todos los factores estacionales. De esta manera, acumuló una segunda caída consecutiva, luego de retroceder 0,7% en el trimestre previo, lo que configura un escenario de recesión técnica.

Si se compara el primer trimestre del año con igual período de 2019 también hay una caída (-1,4%) y es la más importante desde el tercer trimestre de 2003. 

Si bien se trata del último dato previo al estallido de la crisis sanitaria, el indicador ya recoge una quincena luego de detectado el primer caso en Uruguay (13 de marzo) y el efecto de las medidas de confinamiento impulsadas desde los primeros días.

UPM amortiguó la caída

La caída de la actividad podría haber sido mayor de no ser por un repunte de 4,3% de la inversión privada, asociada a la importación de maquinaria agrícola, pero sobre todo al movimiento de obras previas a la construcción de la segunda planta de UPM.

Por su parte, el consumo de los uruguayos aceleró su crecimiento de 1% interanual en el último cuarto del año pasado a 1,7% en el primer trimestre del año. Sin embargo, ese crecimiento estuvo asociado a un mayor turismo emisivo y el consumo de datos en servicios de internet.

El mayor deterioro de la actividad estuvo asociado al comportamiento del sector externo, donde las exportaciones de bienes y servicios cayeron 5,8% y las compras al exterior aumentaron 9,2% en relación al primer trimestre de 2019.

Entre los sectores de actividad, la única excepción a la caída fue el rubro transporte, almacenamiento y comunicaciones, que mantuvo un crecimiento de 4,4%. Ese crecimiento se concentró prácticamente en los servicios de internet, que cobraron particular empuje en la segunda quincena de marzo por las medidas de confinamiento voluntario.

La mayor caída tuvo lugar en suministro de electricidad, gas y agua (-18,3%) por una menor generación de energía renovable con destino a la exportación regional. De no ser por esto, la economía uruguaya se habría contraído medio punto menos, -0,9%.

Por su parte, el agro retrocedió 7,7% debido a una peor zafra agrícola (en particular por una menor cosecha de soja), los efectos de la sequía y un deterioro en la producción ganadera por una menor faena de ganado.

La industria, en tanto, moderó su caída respecto al cierre de 2019, aunque no zafó del rojo, con un deterioro de apenas 0,1% interanual.

La construcción cayó 5,3% y el comercio, afectado por un menor gasto de turistas en la economía local, pero también por un menor nivel de consumo doméstico. Este último componente pegó con más fuerza a los bienes producidos en la economía local que en los importados, evidenciando los problemas de competitividad en precios de la economía uruguaya.

Los privados esperan rápida recuperación 

La economista y socia de Exante, Florencia Carriquiry, dijo que los datos del primer estuvieron en línea con lo que algunos inidicadores parciales ya venían anticipando. 

“La economía ingresó en recesión y con impactos muy parciales de la crisis del covid-19”, recordó. 

Exante mantiene una previsión de una contracción de la economía uruguaya para este este año del eje del 2,5% a 3%, en línea con el número que manejó hasta ahora la ministra de Economía Azucena Arbeleche. 

Sin embargo, Carriquiry realizó algunas puntualizaciones sobre esa previsión, ya que si se excluye al sector transporte y comunicaciones -que está sobrerrepresentado en la base del BCU a su juicio- la caída de la actividad del primer trimestre fue del 3%. Agregó que ese sector seguramente tendrá un pico de actividad en el trimestre en curso (abril-junio) por el gran consumo de datos que provocó la pandemia en los hogares por el teletrabajo, por ejemplo. Además, dijo que también hay que contar el efecto UPM. Así que sacando “la distorsión” de comunicaciones y transporte y el impacto de UPM, la caída del PIB podría estar cercana al 6%, dijo la socia de Exante. 

La economista espera que la economía inicia una fase de recuperación rápida desde el segundo semestre. De todas forma, dijo que para volver a la era previa al covid-19 seguramente habrá que esperar un poco más (como ocurrirá en muchos países) porque para algunos sectores como los servicios la recuperación será más gradual. 

En tanto, el gerente senior de CPA Ferrer Alfonso Capurro consideró que el dato trimestral es claro que no recoge el impacto inicial de la pandemia ni en los números ni los comentarios que hizo el informe del BCU. La consultora esperaba una caída para el período enero-marzo de 3% y terminó siendo la mitad. "En ese sentido, el dato fue mejor del esperado", admitió.

Capurro recordó que los efectos "más duros" del covid-19 se verán en el segundo trimestre, ya que algunos indicadores adelantados como la recaudación de la DGI en abril fueron "peores" de lo que podía preverse. Lo mismo ocurrió con la venta de 0 km y las exportaciones de bienes que mostraron bajas significativas en abril y mayo, al igual que la industria manufacturera que durante el primer trimestre se mantuvo estable. 

De todas formas, el economista dijo que la recuperación "también parece más cercana" de lo que podía esperarse el 15 o el 30 de marzo en pleno pico de distanciamiento social. "El manejo sanitario de la crisis permiten pensar una recuperación más rápida e incluso superior que los vecinos de la región u otros países del mundo", consideró Capurro.  

Por su parte, el socio de Cibils Soto Consultores y director de la Escuela de Negocios de la Universidad Católica, Marcos Soto, dijo hay “señales de reactivación” algo más rápida de lo esperado en algunos países que pueden acelerar el proceso de recuperación para Uruguay desde el segundo semestre.

Además, dijo que una caída del PIB de 3% para este año es una cifra que ya de por sí es “hipermoderada” frente a las previsiones que tienen otros países. “Hay una expectativa razonable por una reactivación de la inversión, eso ya lo estamos notando. Quizás eso ayude a que la salida se parezca más a una V si sumamos el impacto de UPM. La herida no parece tan profunda”, indicó. 

Soto considera clave que las exportaciones puedan volver a recobrar dinamismo en la medida que los socios de Uruguay vayan saliendo de la etapa más dura del confinamiento por el covid-19. La interrogante que se plantea es si puede aparecer una nueva oleada del virus como manejó la OCDE esta semana. 

Por otro lado, también hay ciertas dudas sobre cómo reaccionará el motor del consumo privado en Uruguay si se produce una pérdida (más que probable) del salario real. “Ahí quizás podamos tener una luz amarilla”, admitió.

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