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Guillermo Varela: “Peñarol tiene que volver a sus raíces en cuanto a su autodefinición de club”

Guillermo Varela, candidato a presidente de Peñarol, pretende mejorar las juveniles del club, la marca Peñarol, no está de acuerdo con el regreso de Damiani, ni tampoco con los grupos que hoy están en la directiva

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30 de noviembre de 2020 a las 05:01

Guillermo Varela es el líder de Generación 129, un grupo nuevo y que apuesta a mucho en las próximas elecciones de Peñarol ya que no cree en la actual directiva, tampoco en la polarización entre Juan Pedro Damiani e Ignacio Ruglio y pretende mejorar la marca Peñarol, las divisiones menores y sostiene que "esta no es una elección para elegir director técnico sino presidente y un modelo de gestión"

¿Por qué quiere ser presidente de Peñarol?

Es un efecto de una causa que es un poco más importante que era no sentirme representado por los actuales dirigentes y no querer seguir insistiendo con más de lo mismo. Esta decisión la tomé hace varios meses, se aproximaban las elecciones y no encontraba a qué colega acompañar con mi voto por sentir que son los actuales responsables de este momento de Peñarol y de que no tienen una receta mágica para sacarnos de este estado. Ahí entendimos con quienes me acompañan que era necesario pasar de una crítica infértil que hacíamos como hinchas, a tratar de proponer algunas soluciones y el camino que encontramos fue tratar de ser gobierno en el club para tratar de imponer el gobierno en el club para poder imponer los cambios necesarios.

“Me parece que no es necesaria esa chicana de menospreciar las opciones electorales que no somos ni “Damiani presidente” ni “Ruglio presidente”, porque la verdad es que sentimos que le damos voz a una cantidad de socios e hinchas que no quieren más perpetuar este presente y que no es justo que se nos ningunee”

¿Cuáles serían esos cambios?

Modificar absolutamente la relación que se tiene con el socio y con el hincha, hacer un club mucho más transparente, entender que los roles de los directivos son custodiar la gestión y los bienes del club pero rendir cuentas permanentemente, no esto de personalismos que llevan a hacer creer que hay dueños del club. Entonces que sean los hinchas y los socios, la prensa, los formadores de opinión, los que estén evaluando nuestra gestión, por conocerla, por comunicarla, por entender bien cómo es el proceso de gestión, de objetivos claros y eso implica una profesionalización del club que hoy no existe. Otro aspecto que no es menor es que el diagnóstico que tienen los actuales dirigentes es bastante diferente al que tenemos nosotros. Creemos que esta práctica de que los dirigentes sean prestamistas del club es nociva. Como mínimo, antiética.

“El futuro entrenador tiene que ser por consenso porque no nos puede pasar como sucede ahora que el director técnico de nuestro plantel es solamente apoyado por uno solo de 11. No podemos llegar a ese nivel de improvisación y de manejos personales y de gustos individuales”

¿Cree que eso es un error?

Que las mismas personas que gestionan sean las que prestan plata, más allá de que los intereses sean o no los que corresponden. Quiero decirlo como ejercicio, como una especie de ejercicio de propiedad del club. Esta idea falsa de que Peñarol tiene que ser dirigido por millonarios, es una idea impuesta en estos últimos años cuando nunca en la génesis de un club tan popular y nacido de los talleres de los trenes, eso está en nuestro ADN ni mucho menos. Y después, porque no queremos más improvisaciones. Hay una ausencia absoluta de sentido común en Peñarol producto de ese manejo amateur: no se pueden creer las contrataciones que se hacen, una cantidad de decisiones como un plantel de 46 futbolistas, remuneraciones millonarias que damos a cambio de nada. Todo eso denota ausencia de gestión y de capacidad de gestión. Entender cómo se tiene que monitorear un club como Peñarol. Esos ingredientes más muchos más, son los que nos diferencian a la hora de presentarnos como una opción. Nosotros no somos ni rehenes ni heridos de esta lucha política que lleva el club ya hace una década entre buenos y malos, entre oficialismo y oposición, dependiendo de qué lado estás. Esta ausencia absoluta de autocrítica donde siempre la culpa la tiene otro. Nuestro grupo, Generación 129, viene a cumplir un rol de unificar, de dar vuelta una página y para eso se necesitan actores nuevos que no estén manchados con ninguna actividad, ni ninguna herida guerra inútil en la cual la política ha llevado a Peñarol.

“Peñarol no tiene hoy construida una oposición que políticamente sea una opción de voto viable, segura, constructiva. Eso es responsabilidad de la figura magnética de Juan Pedro”

El club atraviesa un pésimo momento económico según dicen algunos candidatos, debiendo US$ 7 millones solo en sueldos al plantel. ¿Cómo conseguiría dinero usted?

El club tiene diferentes desafíos a nivel financiero. En lo que tiene que ver con la caja, por suerte la venta de Facundo (Pellistri) le ha permitido a este ejercicio dejar cubiertos los costos y los gastos mínimamente hasta agosto del año que viene, con lo cual, quienes asumamos en este nuevo período no vamos a estar tan ahogados como estuvo Barrera cuando inició su período que heredó un plantel con cinco o seis meses de atraso y un pasivo con una deuda millonaria. En ese aspecto tenemos una mejora sustancial por las ventas históricas y por esos más de US$ 60 millones que el club facturó en dos años que es un ingreso histórico, aunque tampoco se puede contar como algo que todos los años va a ocurrir porque fue un fenómeno específico. Entonces, las primeras necesidades parecen estar cubiertas. Las necesidades de financiamiento a largo plazo, implican que si seguimos gastando mucho más de lo que nos entra o si seguimos gastando tan mal como estamos gastando, –tenemos un presupuesto actual de US$ 17 millones anuales en el plantel deportivo–, ahí es obvio que vamos a estar ahogados financieramente.

¿Y a qué apuntarán?

Tenemos que apuntar a controlar el gasto, hacerlo de una manera mucho más lógica, razonable. Ya ni siquiera con criterios contables, sino hasta con criterios de sentido común. Eso debería achicar mucho la brecha de los números rojos en Peñarol. O sea que si bien el futuro sigue siendo complejo, no aparece como una espada de Damocles insoportable para  manejar. Nosotros tenemos previsto abrir los fideicomisos para que cualquiera que quiera participar en los diferentes instrumentos de financiación que podamos llegar a proponer, lo pueda hacer y que esto no sea solamente prioridad o privilegio de unos pocos. Lo que sí estamos adoptando es que ninguno de los dirigentes podamos ser prestamistas personales.

“Ese divorcio entre lo que somos y lo que fuimos hay que tratar de terminarlo”

Desde el punto de vista deportivo, ¿cómo lo encararía?

Creemos en el formato de una dirección deportiva fuerte, con una secretaría técnica en contacto directo con el plantel de Primera división, un director de formativas que esté alineado con la visión del club y con la de los directivos. Sí tenemos la expectativa y la esperanza de que Peñarol se gestione como un club de primer mundo, con los procesos deportivos del primer mundo. Lo que no hemos hecho es entrar en esta batalla ilusoria electoral donde las agrupaciones partidarias ya se han tomado para sí el derecho de elegir el director técnico, las condiciones y los detalles. Eso corresponde al futuro nuevo consejo y al futuro presidente.

“Nosotros no somos ni rehenes ni heridos de esta lucha política que lleva el club ya hace una década entre buenos y malos, entre oficialismo y oposición, dependiendo de qué lado estás. Esta ausencia absoluta de autocrítica donde siempre la culpa la tiene otro”

¿Le parece mal que otros grupos hayan dado nombres de viejas glorias que los acompañarían?

Me parece que embanderar a determinadas glorias del club que son patrimonio de todos, con específicas candidaturas o listas, es más de lo mismo. Es la vieja política, la política de vender ilusión tres meses antes de las elecciones. Son todos nombres que todos los hinchas de Peñarol estamos alineados en que podrían conducir al club, pero son decisiones posteriores al acto eleccionario. Esta no es una elección para elegir director técnico sino presidente y un modelo de gestión. En eso, en lo deportivo, nosotros queremos escorear a los jugadores, en forma profesional como se hace en el primer mundo, o sea, valoraciones científicas basadas en tecnología. Estamos con un equipo de científicos de datos muy importante, con gente que está trabajando para el primer mundo ya en nuestros equipos, dirigidos por Diego Vallarino y estamos explicando al mundo del fútbol cómo vamos a evaluar a los jugadores, no solo para sus contrataciones, sino también para cómo enseñarles las mejoras que son necesarias y particularmente, para sus remuneraciones. Nuestra idea es que los salarios sean un mix de fijos más variables, explicarles bien a los jugadores y al entorno de qué constan esas variables, para que el club no sea rehén de decisiones que toman terceros, o para que los futbolistas puedan ver en Peñarol una plataforma de crecimiento profesional y un club que les va a dar información y seguimiento como hacen los grandes clubes del mundo.

"Esta no es una elección para elegir director técnico sino presidente y un modelo de gestión"

¿Cuál será su política en divisiones menores?

Es verdad que estamos mejor que antes, pero también lo es que todavía estamos lejos de nuestro punto óptimo de comportamiento con juveniles. Ahí lo que depende de cada candidato a presidente, es entender cómo con las valoraciones que se se hacen a los juveniles. Porque hay una discusión para dar que es ¿cómo evaluamos a nuestras formativas? ¿Las evaluamos por aquellos jugadores que luego podemos vender al exterior por cifras millonarias? ¿Las evaluamos por la formación deportiva y humana que les damos a esos profesionales? ¿Las evaluamos por ver cuánto tiempo ellos pueden jugar en Primera de Peñarol y nosotros beneficiarnos de ese capital formado? Hay diferentes formas de evaluar la salud de las formativas y el objetivo de las mismas. Nosotros estamos confiados en que hay un mix de varios de esos puntos y de otros, donde hay mucho para trabajar todavía y para mejorar, porque Peñarol como el club más importante del Uruguay, tiene un poderío de captación superior a todos los equipos, y poner rumbo para ese lado. Hoy se quejan de que las actuales formativas no han logrado campeonar en casi ninguna división respecto de otro tipo de rivales. Hay que poner en la balanza si eso es un objetivo en sí o eso es en realidad un procesado que viene por añadidura, y una vez que esté la política definida y conformada por todos, comunicarla correctamente, tomar las acciones necesarias para ejecutarla y después defenderla como parte del ADN de Peñarol. Nosotros tenemos que formar buenos jugadores, pero también tenemos que formar jugadores de Peñarol, futbolistas que en instancias clásicas o en instancias definitorias, tengan el temple y estén hechos de la naturaleza que están hechos nuestros históricos jugadores.

“Hemos iniciado este siglo con una diferencia de 30 clásicos encima de nuestro tradicional rival y las gestiones anteriores lo llevaron al mínimo histórico de 15 de diferencia”

¿Qué importancia le da a la marca Peñarol?

Es una importancia crucial. Particularmente creo que Peñarol se ha ido deteriorando en el sentido de que está perdiendo activos, credibilidad, nombre, estadísticamente está perdiendo muchísimo de su ventaja deportiva. Hemos iniciado este siglo con una diferencia de 30 clásicos encima de nuestro tradicional rival y las gestiones anteriores lo llevaron al mínimo histórico de 15 de diferencia. Hemos bajado muchísimo nuestra diferencia en Campeonatos Uruguayos, ya que ganamos solo cuatro de 14 o seis de 21, entonces todo eso trae aparejado que la marca empieza a perder presencia internacional.

“Juan Pedro persona es la mejor de las noticias que se acerque a trabajar en el club, por lo que sabe, por su experiencia, por lo que nos puede dar. Pero Juan Pedro presidente nos vuelve a meter de nuevo en un juego que pensamos que como institución ya estábamos dejando atrás y es como retroceder un par de casilleros”

¿Por qué?

Requiere vivir mucho de su historia pasada, parece ser su único activo de hoy. Ese divorcio entre lo que somos y lo que fuimos hay que tratar de terminarlo, y también es verdad que comercialmente Peñarol ha cedido la explotación de su marca a un tercero y creo que es necesario entender y mejorar la relación con ese tercero, entender como un socio de negocio al cual hay que explotar mejor la marca, construirla de una forma más robusta, y que también esté alineado a la definición del club, porque cuando uno no tiene objetivos y no tiene descripto el ADN, ni lo que está haciendo, es muy difícil comunicarse. Para eso, Peñarol tiene que volver a sus raíces en cuanto a su autodefinición de club y a partir de ahí sí, comunicarla de una mejor forma, no solamente más rentable a nivel de negocio, sino al valor de la marca por sí, que Peñarol siga siendo un sinónimo de ganar, de lo popular, de liderazgo y no estar sometiéndolo a los tiempos que vive ahora donde todo eso se pone en tela de juicio.

“Nosotros tenemos que formar buenos jugadores, pero también tenemos que formar jugadores de Peñarol, futbolistas que en instancias clásicas o en instancias definitorias, tengan el temple y estén hechos de la naturaleza que están hechos nuestros históricos jugadores”

Con relación a la infraestructura que tiene el club, ¿piensa mejorarla en algún aspecto?

Es necesario y obligatorio mejorarla. En estos meses de ir preparándome para el ejercicio de la dirigencia en el club, pedí muchos consejos a directores deportivos extranjeros, particularmente en Europa y siempre me llamaba mucho la atención que la primera pregunta que me hacían cualquiera de ellos, hasta los técnicos, era con qué infraestructura de entrenamiento contaba el club. Era su principal pregunta y el activo más importante para ellos para poder planificar un trabajo profesional y un crecimiento. En eso el club ha ido mejorando, pero muy gradualmente. Todavía estamos lejos de una infraestructura mínima y necesaria para el nivel que pretendemos tenga Peñarol. Tiene que ser una de las prioridades del club. Sabemos que está el proyecto de la Ciudad Deportiva, pero también que ese fue un proyecto empujado más individualmente por algunos consejeros en particular. Hay que tratar de institucionalizar todo eso, de que no sean iniciativas privadas y personales, sino que el club recobre nuevamente esa institucionalidad que perdió, que las cosas y los activos sean de Peñarol y no de las personas, y esa es una parte extremadamente importante para la cual tenemos que abordarlo, pero con una especie de definición de política de estado, en el sentido que tiene que trascender a los ejercicios de tres años de determinados directivos y tiene que ser pensado a mediano y largo plazo como se piensan estas cosas, con profesionalidad y sobre todo, con unidad en el propósito para que sean los que fueren que estén en el club, después lo sigan alimentando.

“Lo que no hemos hecho es entrar en esta batalla ilusoria electoral donde las agrupaciones partidarias ya se han tomado para sí el derecho de elegir el director técnico, las condiciones y los detalles. Eso corresponde al futuro nuevo consejo y al futuro presidente. Me parece que embanderar a determinadas glorias del club que son patrimonio de todos, con específicas candidaturas o listas, es más de lo mismo”

En el caso de que sea presidente, si no logra la mayoría como le ocurrió a Barrera, ¿abriría el club a otros grupos?

Sí, claro. En cualquiera de los roles que nos toque, eso ni siquiera es una duda, ni siquiera puede ser una opción. En Peñarol tenemos que trabajar todos y particularmente, los mejores. Suponer que cada agrupación política tiene a los mejores solo en sus líneas, es de una arrogancia tal que nosotros no caemos en eso. Creemos que lo mejor que le podría pasar al club es que los mejores de cada uno de los sectores, el 6 de diciembre estemos trabajando por el verdadero objetivo que es Peñarol y no nuestras listas partidarias que son solamente un instrumento. Entiendo que esta es una elección muy particular, porque como la pasada, parece que el futuro presidente no va a tener, o no tendré, mayorías, por lo cual, ya es de cajón que en el primer día, uno va a tener que tender puentes y generar las confianzas, las empatías necesarias para que después ese trabajo sea real y no simplemente un compromiso electoral de un grupo para que después se den media vuelta y se vayan o cambien cargos por puestos. En eso Generación 129 basa parte de su existencia del por qué y para qué está en Peñarol. Somos los que menos heridas tenemos de ese pasado político, no somos resistidos por nadie ni tenemos enemigos, por el contrario, no nos creemos menos que nadie, con lo cual estamos bastante entusiasmados con ser un interlocutor para ir surciendo toda una cantidad de acuerdos que dejen atrás toda esta época oscura de enfrentamientos innecesarios que solamente afectan a Peñarol.

“Damiani vuelve a aparecer como un salvador, vuelve a achatar la riqueza de nuevos dirigentes, de nuevas voces, de nuevas caras que queremos venir a aportarle al club a Peñarol, porque otra vez vuelve a polarizar las cosas entre un plebiscito pro Damiani o anti Damiani y eso va matando el enriquecimiento de diversas visiones y diversas personas. Parecería que estamos todos obligados a encolumnarnos detrás de él a favor o en contra, lo que también vuelve a perjudicar la institucionalidad del club”

¿Qué significa que vuelva Juan Pedro Damiani a las elecciones?

Su ausencia de certeza desde el principio, para mí es una mala señal. Cuando un dirigente no sabe si quiere dirigir, es un mal comienzo. Al principio así lo leía yo. Juan decía 20 días antes de que se presentara, que no se iba a presentar y que lo volvería a repetir para que quedara claro para todos. Esa primera señal no es positiva. La segunda tampoco en el sentido de que vuelve a aparecer como un salvador, vuelve a achatar la riqueza de nuevos dirigentes, de nuevas voces, de nuevas caras que queremos venir a aportarle al club a Peñarol, porque otra vez vuelve a polarizar las cosas entre un plebiscito pro Damiani o anti Damiani y eso va matando el enriquecimiento de diversas visiones y diversas personas. Parecería que estamos todos obligados a encolumnarnos detrás de él a favor o en contra, lo que también vuelve a perjudicar la institucionalidad del club. Damiani no ha conseguido construir una agrupación política que sea sostenible en el tiempo como un oficialismo serio y respaldado. En las elecciones, el oficialismo pierde cada vez más lugares de puestos de gobierno, pero también ha combatido tanto a la oposición que no hay una oposición saludable que haya salido indemne de los ataques entre agrupaciones. Entonces Peñarol no tiene hoy construida una oposición que políticamente sea una opción de voto viable, segura, constructiva.

“Creemos en el formato de una dirección deportiva fuerte, con una secretaría técnica en contacto directo con el plantel de Primera división, un director de formativas que esté alineado con la visión del club y con la de los directivos”

Es un punto de vista diferente al que hablan otros candidatos.

Eso es responsabilidad de la figura magnética de Juan Pedro. En lo positivo, es ganar nuevamente un dirigente que es muy, muy, muy activo, es un motor, es una máquina y en ese aspecto, es una virtud. Para el momento que vive Peñarol, hubiese preferido que Juan nos acompañara desde otras posiciones en el club, no desde la presidencia, no otra vez desde un liderazgo que se va a parecer mucho a lo que ya se hizo y no funcionó. Por lo tanto, Juan Pedro persona es la mejor de las noticias que se acerque a trabajar en el club, por lo que sabe, por su experiencia, por lo que nos puede dar. Pero Juan Pedro presidente nos vuelve a meter de nuevo en un juego que pensamos que como institución ya estábamos dejando atrás y es como retroceder un par de casilleros.

¿Por qué no aceptó una alianza para hacer una fórmula con Mario Colla?

Con Mario nos juntamos el último día de presentar las listas. Nosotros en Generación 129, llegamos con un apoyo masivo real, medido, basamos mucho nuestra gestión en tecnología y tenemos una presencia de gente que quiere un movimiento nuevo basado en los principios que comenté y en otros que tenemos. Mario me propuso que fuera como número 3 y eso implicaba que estos cuatro meses de trabajo con casi un equipo de 100 personas, con 1.300 socios ya registrados prometiéndonos su apoyo, tuviera que diluirse en una propuesta que no conozco mucho a fondo. Nosotros proponemos una profesionalidad en el club, pero no solo como una expresión de deseo, estamos explicando cómo lo vamos a hacer, cómo vamos a rendir cuentas, cómo son los procesos, quiénes van a estar a cargo de determinadas gestiones, con lo cual a mí me parecía que si la única motivación era ser competitivos en una lucha electoral, no era suficiente. Cada vez que hemos tomado una decisión en Generación 129, hemos preguntado y nos hemos preguntado, qué es lo mejor para Peñarol, no para nosotros que somos un grupo nuevo y que nace como resultado de no sentirnos identificados. Entonces no parecía bueno para Peñarol matar este emprendimiento que ha nacido con tanta fuerza, con tanta compañía y apoyo, en aras de un resultado electoral. Nosotros vamos a ocupar el lugar del gobierno de Peñarol que el socio defina y no nos vamos a mover de la silla del consejo, ya que queremos trabajar sí o sí por Peñarol, no tenemos planes que sea una aventura de unos días. Tampoco tenía certezas absolutas de que las alianzas que nos fueron planteando, tuvieran esa misma visión. Creo que faltó tiempo porque en la lista de Mario (Colla) van amigos personales, muy cercanos como el Chumbo (Jorge Da Silva), gente con la cual me siento muy afín, pero el movimiento de la Generación 129 ha crecido y ha tenido una vida propia que no ameritaba sacrificarla por una elección en particular.

“Esta idea falsa de que Peñarol tiene que ser dirigido por millonarios, es una idea impuesta en estos últimos años cuando nunca en la génesis de un club tan popular y nacido de los talleres de los trenes, eso está en nuestro ADN ni mucho menos”

¿Ya tiene determinado quién va a ser su tesorero?

Sí, tenemos determinado una cantidad de profesionales para los cargos, pero como esta elección es de grupos que andarán por el 30% de los votos y será algo bastante fragmentado, ya estipular de antemano quiénes serán cada uno de los directivos, cuando en realidad el 6 de diciembre nos pondremos a trabajar el modelo de club que queremos, ya imponer nombres y lugares como que entorpece un poco la posibilidad de que otros mejores nos vengan a dar una mano en aquellos cargos donde se sientan bien representados. A la Generación 129 lo que más le sobran son profesionales, pero no hemos usado la política de dar nombres.

“Esta práctica de que los dirigentes sean prestamistas del club es nociva. Como mínimo, antiética”

El nombre del futuro técnico lo debe tener en mente.

Sí, pero es una decisión que tiene que tomar la dirección deportiva en conjunto con el presidente porque es un cargo de mucha confianza. Pero también tiene que ser un consenso porque no nos puede pasar como sucede ahora que el director técnico de nuestro plantel es solamente apoyado por uno solo de 11. No podemos llegar a ese nivel de improvisación y de manejos personales y de gustos individuales. Tenemos que trabajar con seriedad. Profesionalizar Peñarol implica eso: postergar nuestros deseos individuales y nuestros apetitos específicos por un consenso y por una visión global que siempre va a ser mucho más rica de lo que Varela pueda opinar. Sin embargo, notoriamente cualquiera de las opciones que se manejan públicamente son de mi agrado, porque tanto las glorias que manejaron otras listas son gente que notoriamente puede dirigir al club y contaría con nuestro apoyo y respaldo, como así otras opciones con las cuales no solo he hablado mucho y largo con ellos para saber la disponibilidad que tendrían con Peñarol, sino sobre todo, para aprender cuál es la visión que tienen sobre estructuras mucho más profesionales que son las que queremos contar: el scouting, la información de datos y todo eso, tienen que ser activos del club y no del director técnico de turno y esa información tiene que pasar a ser patrimonio de Peñarol y no del profesional que momentáneamente nos esté dirigiendo.

“Hay una ausencia absoluta de sentido común en Peñarol producto de ese manejo amateur: no se pueden creer las contrataciones que se hacen, una cantidad de decisiones como un plantel de 46 futbolistas, remuneraciones millonarias que damos a cambio de nada. Todo eso denota ausencia de gestión y de capacidad de gestión”

Será una de las elecciones más polarizadas.

Hay un tema que es una trampa electoral que es la intención de polarizar la elección entre Damiani y Ruglio. Nuestros indicadores de intención de voto, no dicen que eso sea una realidad. Si tuviera que haber dos lecturas, las antagónicas son los actuales dirigentes contra quienes queremos un cambio. Pero ni siquiera eso es válido para proponer. Me parece que no es necesaria esa chicana de menospreciar las opciones electorales que no somos ni “Damiani presidente” ni “Ruglio presidente”, porque la verdad es que sentimos que le damos voz a una cantidad de socios e hinchas que no quieren más perpetuar este presente y que no es justo que se nos ningunee en un poderío que estoy seguro que va a sorprender a la mayoría del mundo no Peñarol, porque en el mundo Peñarol ya somos una realidad.

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