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Haberkorn y Álvarez a Morales: “No podés inventar una realidad que no existió”

Los autores del libro “Relato oculto, las desmemorias de Víctor Hugo Morales” reclaman al relator que asuma el papel que desempeñó en la dictadura desde el periodismo

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30 de julio de 2012 a las 13:25

Los periodistas Leonardo Haberkorn y Luciano Álvarez concuerdan en que el objetivo de su nuevo libro “Relato oculto, las desmemorias de Víctor Hugo Morales” – que estará en las librerías desde este lunes – es sacar a la luz el papel que desempeño Morales en la dictadura desde su lugar como periodista y derribar la imagen que, según los autores, el propio relator auto construyó como opositor al régimen.

“El problema no es si fue amigo (de los militares), si fue al Batallón Florida, cada uno con su conciencia. Pero lo que no podés hacer es adaptarte a tu situación política actual e inventar toda una realidad que no existió”, manifestó Álvarez en entrevista con el programa No toquen nada de Océano FM.

En la obra los periodistas uruguayos investigan sobre el vínculo que Morales mantuvo con lo militares durante la dictadura y llegan a la conclusión de que la relación era muy fluida, tanto que el relator visitaba asiduamente el Batallón Florida, donde jugaba al fútbol, a la paleta, “comía e integraba la barra”.

No obstante, aclaran que las visitas frecuentes de Morales al batallón se dieron durante los años 1975 – 1977, cuando la situación ya era diferente y no ocurrían “cosas terribles” como sucedió entre 1972 – 1973, cuando el Ejército venció al MLN y se vivió “el momento más duro de la guerra”.

En esa época, rememora Haberkorn “pasaron cosas terribles (en el batallón): hubo mucha gente presa y gente que murió en torturas”. Pero la época en la que Morales “va a jugar a la paleta, a comer e integra la barra es otra. Allí el batallón estaba al mando del hoy general retirado Sequeira y ya no participaba en operaciones contra el MLN”, manifestó. “Bajo las órdenes de Sequeira el trato a los presos era correcto y no había apremio físico”, subrayó, al tiempo que agregó que “claramente la comparación (que realizó este domingo) Lanta con al ESMA es una exageración”, agregó.

Más allá de esto, continúo el autor en diálogo con Océano FM, “a nosotros lo que nos interesaba precisar era si en el momento que Víctor Hugo Morales iba al batallón había gente presa. Empezamos a investigar y los propios militares nos dijeron que sí, que había, pero pocos”, expresó.

Haberkorn y Álvarez intentaron ponerse en contacto con alguno de los presos y lo lograron. Se contactaron con un integrante del MLN de apellido Tiscornia y con una psicóloga de apellido Maciel que se lo confirmaron.

Según el autor de “Milicos y Tupas”, Tiscornia incluso les llegó a confesar que cuando Sequeira asumió el mando del batallón les dijo: “Yo vengo a lavarle la cara al Batallón Florida”.

“Todo esto cierra. Porque las invitaciones a los cantantes de tango, a Víctor Hugo Morales eran justamente parte de la lavada de cara. Un lugar donde habían pasado cosas horribles estaba tratando de mostrar un nuevo rostro al Uruguay”, sentenció Haberkorn.

Los autores también buscaron el testimonio de los militares, entre ellos el ex comandante en jefe del Ejército, Jorge Rosales, quien dejó entrever “cierto dolor por alguien que sintieron un amigo y de golpe los ignoró y pasó de ignorarlos a despreciarlos”.

De hecho, este domingo Rosales declaró en el programa de Lanata: “Tenía una relación muy estrecha al punto de que los domingos en parte de su transmisión, Víctor Hugo nos enviaba saludos a los muchachos de Florida”.

El libro también recuerda el mundial del 78 en Argentina, cuando siendo presidente el general Videla, Morales escribe: “El gobierno argentino no mató a nadie para organizar esta copa del mundo”. “En el 76 mataron a Zelmar Michelini y a Gutiérrez Ruiz, a partir de allí creo que a ningún uruguayo le quedó la duda de que en Argentina se mataba a los opositores. Parece que dos años después Víctor Hugo todavía no se había enterado”, reprochó Haberkorn.

“Yo tenía 14 años y sabía que había una dictadura y que había presos políticos. El trabajaba en radios, en diarios, en televisión y como tal recibía los teletipos de las agencias de noticias, que tenían las denuncias. Uno no podía difundirlas, pero uno las recibía”, agregó.

Según Álvarez en el libro “Víctor Hugo por Víctor Hugo Morales”- editado hace algunos años - el relator “fabrica una biografía a partir del presente, fabrica hechos desde la perspectiva de su situación actual y de la imagen que quiere brindar”. Algo que “hizo siempre”.

“Para nosotros como periodistas, como comunicadores sociales, así como docentes universitarios, la ética profesional, la contrastación empírica de los hechos, este tipo de conducta es fundamental y es el origen de nuestro libro”, agregó.

Haberkorn quien coincidió con su colega revindicó que Morales “no puede ponerse como paradigma del periodismo, como ejemplo de periodista”, sino asumir su responsabilidad respecto al papel que jugó en la dictadura desde el periodismo.

“Yo escribí varios libros sobre historia reciente. En mi último libro “Milicos y tupas” lo que trato de mostrar es que no solo militares y tupamaros tienen que rendir cuentas de lo que fue el pasado, también hay otros actores. Y el periodismo es otro actor y el era el periodista más importante”, expresó. “Está bien no mató a nadie, pero que dé cuenta de lo que fue su actuación en la dictadura como el periodismo en general”.

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