Opinión > OPINIÓN

Hacia la soledad oriental

Los uruguayos obligados a decidir mucho más que por quién votar 

Tiempo de lectura: -'

30 de octubre de 2018 a las 05:01

Hay dos piezas de la sabiduría china usadas reiteradamente. La que reza: “Ten cuidado con lo que pides, porque se os puede conceder”, y el hecho de que el ideograma que representa el concepto de crisis es el mismo que expresa el concepto de oportunidad.  El domingo Uruguay comenzó a comprender la primera admonición. ¿Podrá descifrar el significado del ideograma? 

La elección de Jair Bolsonaro no debería ser tema de preocupación para el gobierno, pese a las animaladas vomitadas a través de los años por el nuevo presidente de Brasil, acostumbrado como está el Frente Amplio a tolerar, silenciar y naturalizar como democráticos los crímenes atroces contra la sociedad venezolana de su compañero Nicolás Maduro. A menos que los derechos humanos tengan rótulo ideológico, lo que sería horrible discriminación. 

Hay dos piezas de la sabiduría china usadas reiteradamente. La que reza: “Ten cuidado con lo que pides, porque se os puede conceder”, y el hecho de que el ideograma que representa el concepto de crisis es el mismo que expresa el concepto de oportunidad.

Sí debería preocuparse por el posicionamiento estratégico del país frente a los cambios en el vecino. Porque lo más amenazante para la creencia socialista –y para el bienestar de la población– no es la personalidad del nuevo mandatario, sino el hecho de que Brasil esté decidido a optar por la libertad de comercio. Además del remanido viento de cola, el inmovilismo económico local se vio favorecido por la decadencia a la que condenó a su economía Dilma Rousseff. En esas condiciones, el Frente Amplio y su alter ego, el PIT-CNT, navegaban plácidamente a bordo de un Mercosur proteccionista y agónico. Eso cambió.

Si bien todos los sectores abundaron en críticas al bloque regional por su renuencia a los tratados de libre comercio, no es sensato confiar en que sin esa traba el país se lanzará raudamente a firmar acuerdos globales. En una de sus últimas apariciones públicas, el presidente Batlle abogó por la derogación de la Decisión 32/00 del Mercosur, que puso un tapón a la negociación individual de tratados. Este columnista le preguntó si también derogaría el Frente Amplio y el PIT-CNT, que eran más negativos aún que esa regla para cualquier apertura. Se omite el tenor de la respuesta. 

El primer mensaje del presidente electo fue para precisar su posición frente al Mercosur. En síntesis: seguirá dentro del tratado, pero la Decisión 32/00 ha muerto. O en otros términos: “Abriré la economía, negociaré con o sin ustedes, quienes quieran seguir que me sigan”. El sueño de don Jorge, lo que todos pedían, ha sido concedido. ¿Y ahora?  Se supondría que el sistema uruguayo se lanzará mañana mismo a la caza de nuevos mercados y tratados, a la apertura, a la reducción del proteccionismo y a una plena inserción comercial mundial. Y para ello, no vacilará en obligar a competir a algunos sectores locales, convenientemente guarecidos hoy detrás de la criticada unión aduanera. De ese modo, dará pasos firmes para mejorar el empleo, el PIB, el poder adquisitivo, bajar la inflación y el déficit y aumentar el bienestar.

Se trata de mayéutica; no ocurrirá, como es sabido. Ni ahora ni con cualquier resultado electoral probable en 2019, que casi seguro obligará a pactos que neutralizarán cualquier cambio de rumbo, innovación o audacia. 

Al recorrer la realidad, se ve a economistas multitendencia preparando el camino que haga creer que el ajuste se puede hacer aumentando impuestos, en vez de bajar gastos. El mismo facilismo cobarde y clientelista argentino, que terminará tan mal como siempre. Más impuestos frenarán el consumo, el ahorro, la inversión y la radicación. Y también la compra de instrumentos de deuda, en especial los gravámenes confiscatorios e inconstitucionales sobre patrimonios, amados por los tibios. Esa combinación es mortal para todo intento de aumentar la competitividad, el empleo y la apertura comercial, con cualquier formato que se intentase.

También se escucha decir que el nivel del déficit no es tan grave, igual que el de deuda, y que el grado inversor no peligra, por ahora. Además del desaprovechamiento de las lecciones de la historia propia y ajena, ese optimismo sin fundamento termina golpeando contra los costos de financiamiento público y privado y, una vez más, contra el crecimiento y la competitividad. 

Dentro del Frente Amplio la idea de una apertura comercial es no solo más lejana, sino venenosa. La senadora Constanza Moreira, en su crítica al presidente Bolsonaro, además de fogonear la enemistad, sostuvo que lo peor es que el primer derecho que se quiere defender ahora en Brasil es el de propiedad. La implicancia de tal afirmación, paradigma socialista, es que en opinión de su alianza el derecho de propiedad es opcional. No será fácil negociar tratados ni inversiones sobre esa plataforma. Similar a lo que sostuvo el comunista Juan Castillo, al deslizar que el fondo de garantía de insolvencia patronal es un buen instrumento de la redistribución de la renta basada en la solidaridad de los empleadores. Más allá de la obviedad ideológica, es otro elemento disuasivo de cualquier competitividad, generación de empleo o radicación. Equiparable al descarte de AFE por parte de UPM o a la inexplicable negativa a permitir levantar una terminal portuaria privada para recibir a la mayor parte del turismo uruguayo. 

Brasil por convicción de su Ejecutivo, Argentina porque no tiene más remedio que seguirlo, y Paraguay porque ya lo viene haciendo a su modo, propenderán a la apertura, aun con la presión y el lobby de sus empresarios privilegiados. Uruguay corre el serio riesgo de quedarse solo, ya sin la excusa de la 32/00, encerrado en su déficit, su gasto, su deuda –que si Dios quiere no perderá el grado inversor–, su solidaridad laboral y su defensa de las fuentes de trabajo, que cada vez son menos. ¿La culpa será ahora de Bolsonaro?

La potestad de elegir. Cada crisis puede ser una oportunidad. O cada oportunidad puede ser vista como una crisis. 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...