El movimiento chiita libanés Hezbolá, apoyado por Irán, está "totalmente preparado" para unirse a Hamás en la guerra contra Israel en el momento propicio, declaró el viernes en Beirut el número dos del movimiento.
"Estamos completamente preparados, y cuando llegue el momento de actuar, lo haremos", dijo el subsecretario general de Hezbolá, Naim Qassem, presente en una manifestación propalestina en los suburbios del sur de Beirut.
La guerra entre Israel y Hamás ha llevado a que Hezbolá muestre su apoyo firme a este grupo islamista presente en la Franja de Gaza y a que incluso se produzcan enfrentamientos esporádicos entre milicianos de Hezbolá y tropas israelíes en la frontera con Líbano.
Durante las últimas jornadas incluso se ha llegado a especular sobre la posibilidad que existe de que esta milicia libanesa entre en guerra también con Israel y se produzca una escalada regional en el conflicto actual, con unas consecuencias impredecibles.
En 1982, cuando Israel ocupara la franja sur de Líbano para crear una zona de seguridad y proteger su frontera, Hezbolá surgió como fuerza opositora, una milicia fundamentalista de corte chiita que buscaba, en su origen, convertir a Líbano en un estado islámico.
En este surgimiento fue fundamental la ayuda de Irán, un país que para 1982 llevaba tres años constituido como un República islámica y que ya comenzaba a ejercer su influencia en Medio Oriente. Los valores políticos y religiosos de Hezbolá y del Estado de los Ayatolás son muy similares y la colaboración entre las dos partes ha sido constante hasta la actualidad.
Hezbolá logró armarse de forma efectiva gracias al apoyo de Teherán y se convirtió en el grupo chiita más influyente en la guerra civil libanesa, superando a otros históricos como el partido Amal. Este enfrentamiento con Israel constante hizo que su fama aumentara entre los chiitas libaneses e incluso después de finalizar la guerra civil, esta milicia decidió continuar su lucha contra el Estado hebreo para intentar expulsarlo del sur del Líbano.
Hezbolá comenzó a partir de la década de 1990 a combinar su facción política -es uno de los partidos más importantes de Líbano y ocupa posiciones de Gobierno y estatales- con la armada, que prosiguió con sus hostilidades hacia Israel, hasta que en el año 2000 este país decidió retirar sus tropas de Líbano.
Sin embargo, esta retirada no significó la paz. Hezbolá mantuvo alianzas con el grupo Hamás, a pesar de ser suní, con el único objetivo de intentar desestabilizar en el máximo grado posible a Israel. Acciones que le valieron para ser considerado por Israel, Estados Unidos o las naciones de la Unión Europea como organización terrorista, un término que no todos los países comparten.
La escalada de las tensiones incluso llevó a que se declarara una guerra entre Hezbolá e Israel en el año 2006 que tuvo unas consecuencias nefastas para Líbano. Durante algo más de 30 días, Israel decidió lanzar una operación militar a gran escala sobre su vecino bajo la excusa de "defenderse" de un ataque de Hezbolá que acabó con la vida de varios soldados israelíes.
Este conflicto convulsionó el panorama internacional en la región de Medio Oriente y finalizó con algo más de 1.000 fallecidos y 250.000 desplazados en el lado libanés y 41 muertos por parte de Israel.
Desde entonces, el papel de Hezbolá ha sido el de involucrarse en otras coyunturas regionales e intentar expandir su influencia -y, por consiguiente, la de Irán- en la región. Un ejemplo de ello puede ser la participación de esta milicia en la guerra civil siria en favor de los intereses de Bashar al-Assad o el apoyo, cada vez más fuerte, a Hamás.
(Con información de AFP, France 24 y agencias internacionales)