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Trabaja hace 40 años y planeaba jubilarse: la historia de Isabel, la rehén de la joyería

Su dueña trabaja hace 40 años y planeaba jubilarse porque tiene 73 años

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19 de noviembre de 2020 a las 13:56

Hace 40 años que la joyería Proto está abierta al público en Colonia, entre Vázquez y Javier Barrios Amorín, y los comerciantes de la zona, especialmente los que están instalados hace más de dos décadas, dicen que Isabel, su dueña, trabaja en el local "desde siempre".

Su padre fundó la joyería y desde que era una niña visitaba el lugar, ya que además es vecina del barrio Cordón porque vive a pocas cuadras. Durante la tarde del miércoles y hasta la madrugada del jueves vivió horas de angustia en el copamiento del local, luego de que un delincuente ingresara a robar y la tomara de rehén cuando llegó la policía.

"Esta vez la policía vino muy rápido", le dijo un vecino de la zona a otro que caminaba por el lugar. El delincuente había robado algunas joyas y dinero y cuando se iba vio a un patrullero en la puerta. Entonces, cambió su plan: apuntó a la mujer de 73 años con un arma y la amenazó con dispararle si los policías entraban. Nueve horas más tarde, la liberó y se entregó a la policía.

Isabel vivió otros robos. Hace unos años fue rapiñada cuando un delincuente ingresó, la amenazó y se llevó todas las joyas de la vidriera. En otra oportunidad rompieron los vidrios durante la noche para llevarse los artículos que estaban cerca de la calle, en una vidriera que durante la noche permanece iluminada.

A pesar de los robos, no quiso contratar un guardia de seguridad debido al costo del servicio.

Adrián, encargado del local Service & Repuestos a metros de la joyería, conoce a la familia desde hace muchos años y contó que Isabel trabaja "para no estar ociosa" y le gusta mantenerse activa.

Sin embargo, los vecinos saben que piensa en retirarse. Aldo Martinioni, que vive en un edificio cercano, recordó que hace dos años Isabel le dijo: "En cualquier momento me jubilo".

La mujer abre la joyería un poco antes del mediodía y la cierra alrededor de las 18 horas. No atiende todos los días y cuando lo hace está acompañada generalmente por su hija, que poco antes del robo salió al local comercial de su hermano, Telemarket, dedicado a la venta de repuestos electrónicos. Este comercio también es una herencia familiar.

La fiscal de Flagrancia, Adriana Costa, investiga el caso y tomará declaración a la víctima primero y luego al delincuente, además de solicitar pericias sobre el arma utilizada durante el copamiento. El hombre, que se hizo llamar Juan, en una primera instancia argumentó que la rapiña respondía a la necesidad de cubrir los costos del tratamiento de un hijo enfermo, pero luego cambió su versión. Tiene tres antecedentes penales, según supo El Observador, y llegó a la joyería en un taxi. Fue identificado por la policía antes de que liberara a la rehén.

Isabel es hipertensa, por lo que en determinado momento de la noche sus hijos alertaron a la policía de que su necesitaba tomar su medicación, y lograron acordar con el delincuente alcanzarlos.

El negociador le trasladó este planteo al delincuente, quien aceptó que a la mujer se le dejara en la puerta de la joyería una bolsa con un refresco y su medicación, que fue llevada por uno de sus hijos sobre las 21, cuatro horas después de que empezara el atraco.

La mujer salió de la joyería caminando, acompañada de dos policías, y fue atendida por médicos en el lugar. Según supo El Observador se encuentra en buen estado de salud.

Escena de película

"En cinco minutos estaba toda la policía, la GEO (Grupo Especial de Operaciones) y cercaron toda la manzana", relató Martinioni sobre el operativo del Ministerio del Interior que se desplegó desde las cinco de la tarde del miércoles hasta cerca de las dos de la mañana de este jueves. El vecino ingresó a su casa escoltado por la policía.

Un rato después tuvo que salir y ya no pudo entrar hasta las tres de la mañana, cuando se retiró la Policía Científica y se habilitó el pasaje de personas. Mientras, junto a otros vecinos, esperaron en la esquina de Barrios Amorín. "Por suerte la noche estaba linda", dijo Martinioni.

Quienes viven en el edificio contiguo a la joyería vivieron momentos de tensión. Una vecina dialogó con El Observador a través del portero eléctrico y contó que no pudo salir hasta la mañana. Dijo que el barrio estaba "conmocionado" y muchos permanecían en contacto a través de WhatsApp. Otra joven tampoco pudo entrar a su casa hasta la madrugada. Cuando pudo hacerlo, ya casi era hora de volver a salir.

En la cuadra hay varios comercios, algunos cerraron cerca de las seis de la tarde cuando al policía comenzó a montar el operativo, y sus empleados lograron salir de la zona antes de que los efectivos limitaran el tránsito de vehículos y personas. Este fue el caso de Bruno, trabajador de una óptica en la acera de enfrente a la joyería, que preguntó a un policía si podía salir y cerró el local.

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