13 de marzo de 2013 21:07 hs

El Ministerio del Interior (MI) emitió anoche una resolución por la que rechaza el ingreso al país de más de 50 hinchas de Boca Juniors, la mayoría integrantes de la facción disidente de la barra brava del club, la que simpatiza con Rafael Di Zeo. Ese fue el último recurso del gobierno para evitar el enfrentamiento entre las facciones rivales de la barra brava del club argentino, que esta noche jugará por Copa Libertadores contra Nacional desde la hora 19.15 en el estadio Centenario.

La orden alude al literal G del artículo 45 de la ley de migración (18.250) que establece como causal de “rechazo de ingreso al país (...) razones de orden público o de seguridad del Estado determinadas por el Poder Ejecutivo”. El director de Migraciones, Carlos Del Puerto, informó a El Observador que esta es una medida “inédita”.

La resolución fue enviada anoche a Prefectura y Migraciones. Fuentes ministeriales informaron a El Observador que la orden se emitió a última hora por dos razones. En primer lugar, porque el recurso le generaba dudas a algunos integrantes del ministerio, que realizaron consultas jurídicas hasta último momento. En segundo lugar, porque costó reunir la información documental de quienes están impedidos de entrar. De hecho, de los 115 hinchas violentos que no podrán ingresar al estadio, la Policía solo consiguió el Documento Nacional de Identificación (DNI) de “la mitad” aproximadamente, informó el jefe de seguridad de Nacional, Wilson Miraballes, a El Observador.

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Los restantes hinchas que integran esta lista serán identificados por funcionarios de seguridad de Boca en la puerta del estadio y se les prohibirá el ingreso al espectáculo apelando al derecho de admisión.

La lista de 115 barras fue aportada por el club Boca Juniors, y cotejada con una lista que tenía la Dirección Nacional de Información e Inteligencia. Entre estos nombres figuran Rafael y Fernando Di Zeo, Mauro Martín y Maximiliano Mazzaro.

Mazzaro, el actual líder de la barra oficial, está prófugo de la Justicia desde enero, cuando su exsocio, Martín, que está preso por homicidio, lo vinculó al crimen en cuestión. Por otra parte, Rafael Di Zeo es el referente de la barra disidente.

El Inspecto Mayor Miguel Iraola, encargado del operativo de seguridad que rige desde ayer y finalizará cuando los hinchas de Boca salgan del país, dijo a El Observador que los rumores de prensa de que la disputa entre las barras puede saldarse en Uruguay tiene en alerta al Ministerio del Interior, que dispuso el despliegue de 1.000 efectivos. Participarán del operativo Prefectura, Migraciones, Policía Caminera, la Guardia Republicana y las Jefaturas de Policía de Montevideo y las de Río Negro, Paysandú y Colonia, por donde ingresarán al país los hinchas argentinos. También colaborará en el paso fronterizo la Gendarmería argentina.

La Policía informó ayer en rueda de prensa que, luego de que ingresen al territorio nacional, los ómnibus que trasladan a los hinchas xeneizes serán “encapsulados” por Caminera hasta llegar a parque Batlle, el lugar asignado para que se reúnan. El velódromo municipal será sitio de detención y de asistencia a heridos, en caso de que se produzcan incidentes.

“Alguno puede ser que pase”
Si bien estos 115 barras perdieron el derecho de admisión a partidos de fútbol por disposición judicial, el periodista de Olé Gustavo Grabia, autor del libro La Doce, la barra brava de Boca Juniors, informó a El Observador que muchos de los integrantes de la barra disidente, la que simpatiza con Di Zeo, ingresaron al último clásico que se disputó en Mar del Plata y “ganaron la tribuna”.

En la puerta de los estadios argentinos, un detector de huellas dactilares revela quiénes perdieron el derecho de admisión. Sin embargo, Grabia advirtió que de alguna manera ingeniosa muchos pudieron saltear ese obstáculo y entrar al estadio de Mar del Plata.

Como Uruguay no cuenta con esa tecnología, la única alternativa era que integrantes de la seguridad de Boca Juniors reconocieran a estos hinchas sancionados en la puerta del estadio. “Son medidas que no son perfectas, porque (por disposiciones judiciales) no podemos tener fotografías de ellos”, dijo Iraola en el mediodía de ayer a El Observador. “Alguno puede ser que pase”, reconoció.

Ante estas limitantes, creció con fuerza en el ministerio la idea de rechazar el ingreso en la frontera. De todas maneras, los controles en el estadio se mantendrán.

Dentro de la hinchada de Boca, que se ubicará en la tribuna y la platea América, habrá policías de Inteligencia infiltrados. La barra brava de Nacional estará a unos 40 metros, en la tribuna Colombes, distanciada, según la Policía, por “un gran pulmón” integrado por vallados y agentes de la Guardia Metropolitana. La Policía prohibió ingresar pirotecnia y bengalas al estadio.

Se prevé que ingresen al estadio unos 3.500 hinchas de Boca y más de 40.000 de Nacional (ver páginas 4 y 5 del suplemento Derportivo). “Esperemos que sea una fiesta”, rezó Iraola.

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