9 de marzo de 2013 20:45 hs

La noticia que trascendió esta semana de que el Ministerio del Interior entregó entradas de favor a las hinchadas de Nacional y Peñarol para tres partidos por las eliminatorias para el mundial Brasil 2014, pone en entredicho la actuación de las autoridades en su meta de erradicar la violencia en el fútbol, sobre todo porque el propio protocolo que en 2008 firmaron los ministerios de Deporte e Interior (MI) con la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y los clubes, prohíbe a las instituciones hacerlo.

El MI justificó su actuación al señalar que se hizo para favorecer a las hinchadas que “venían en un proceso de readaptación” aunque luego una fuente de esa secretaría de Estado dijo que “esa gente no cambió” y que se cortaba la práctica de ahora en más. Por medio de un comunicado afirmó que se buscaba “un compromiso y un gesto de convivencia que contribuía a la erradicación de la violencia en el deporte”.

Hechos como este, se suman a promesas que tardan en cumplirse como la identificación de los violentos para impedirles el ingreso y permanencia en los escenarios deportivos. Mientras que en Inglaterra las autoridades no titubearon en aplicar políticas de mano dura, en Uruguay se siguen tomando tibias medidas.

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MODELO INGLES
Leyes duras. A partir de 1990 se prohibió el ingreso de por vida a los estadios de los hinchas violentos y se estableció la pena de cárcel para los fanáticos que violaran las leyes, entre ellas la prohibición del porte de armas y el consumo de alcohol o drogas en los escenarios deportivos.

Multas para todos. Las medidas judiciales no se hicieron solo para los violentos. Por ejemplo, si las autoridades capturaban en el metro, un tren o un avión a un ‘hooligan’, o a un grupo de ellos, la empresa transportadora recibía multas y sanciones.

Combate desde adentro. Agentes especiales se infiltraron en las barras para identificar a los violentos y su manera de actuar. Así armaron una lista de 5.000 barrabravas a los que les prohibieron el ingreso a los estadios.

Carnets. Una medida clave fue darles carnet a todos los integrantes de las barrasbravas para identificarlos y para saber si tenían antecedentes judiciales y en ese caso impedirles la entrada a los estadios. Hubo ‘hooligans’ que debían presentarse en una comisaría durante la disputa de los partidos. Si incumplían se exponían a castigos incluso peores que cometer actos violentos.

Seguridad de los clubes. Los equipos profesionales de fútbol crearon sus propios grupos de seguridad, para disminuir la presencia de la policía uniformada en los estadios. Instalaron cámaras y un sistema de identificación de hinchas con lectores de huellas dactilares.

Asientos numerados. Se instalaron asientos personales en todas las tribunas, que permitía la mejor identificación de los hinchas. La Federación Inglesa dio un plazo de nueve años a sus clubes para que sus escenarios deportivos cumplieran con la norma.

Financiación. El gobierno de Inglaterra otorgó créditos a los clubes para financiar las medidas de seguridad y además propició la vinculación de las empresas privadas para ofrecer patrocinios, así como de la televisión, que empezó a transmitir los partidos de forma masiva.

MODELO URUGUAYO
Ley de violencia. Ante el creciente fenómeno de violencia en el deporte en 2006 se aprobó la ley 17.951 que creó la Comisión Honoraria para la prevención, control y erradicación de la violencia en el deporte que funciona en la órbita del Ministerio del Interior.

Protocolo de seguridad. Fue firmado en 2008, por los ministerios del Interior y de Deportes, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) y la IMM. El primero de esos compromisos dice: “No distribuirán entradas gratuitas a los particulares”. En caso de comprobarse la violación a esta disposición los responsables y la institución involucrada deberán ser sometidos a los órganos jurisdiccionales de la AUF”. Esta semana se conoció que el MI entregó entradas a hinchas de Nacional y Peñarol.

Cámaras. Se colocaron cámaras de video en el Estadio Centenario pero con ellas nunca se identificó a un violento. Los clubes designaron coordinadores de seguridad de las hinchadas para implementar acciones conjuntas con la Policía.

Entradas. Se implementó un plan de venta anticipada de entradas, (a través de redes de pago), para evitar aglomeraciones en partidos de alta convocatoria popular.

Alcoholizados. El Ministerio del Interior debe impedir el ingreso de personas alcoholizadas o bajo efectos de drogas o que posean inhibición judicial para su ingreso.

Promesa 1. La comisión propuso modificar la ley 17.951 para implementar el Derecho de Admisión y reformular el Registro de Violentos de modo de poder impedir el ingreso y permanencia de quienes se encuentren incluidos en el registro de infractores por violencia en el deporte. Aún no se ha cumplido ese compromiso.

Promesa 2. Tras los incidentes entre hinchas de Peñarol y Vélez, la AUF anunció que este año se implementará el sistema de identificación de hinchas que empezará por identificar a la persona que adquiere la entrada.

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