El mundo cambió. Europa ya no es una cuna pura de caucásicos descendientes de latinos originales y vikingos escandinavos. Hoy es, más que nada, un colorido continente donde se conjugan múltiples etnias, creencias, religiones e historias, y donde los inmigrantes –legales e ilegales– pasaron a formar parte de un paisaje sumamente complejo. Porque la diversidad cultural que llegó también estuvo acompañada del resurgimiento de políticas xenófobas, de miedos exacerbados y de mafias que aprovecharon la ocasión para operar con sus vidas desamparadas. Es un problema real, que todavía sigue dando coletazos en cada país del viejo continente y cuya solución todavía es distante. Y cuyos reflejos, obviamente, iban a llegar tarde o temprano a la industria del entretenimiento.
Inmigración, política y feminismo en Collateral, la nueva miniserie de Netflix sobre la Inglaterra pos Brexit
Producida en conjunto con la BBC, la serie explora a partir de un asesinato, las consecuencias de la inmigración en la nueva sociedad inglesa