El ejército israelí afirmó este miércoles tener "pruebas" de la responsabilidad del grupo palestino Yihad Islámica en la explosión en un hospital en Gaza que causó cientos de muertos.
"Las pruebas, que compartimos con todos ustedes, confirman que la explosión en un hospital de Gaza fue provocada por el disparo de un cohete de la Yihad Islámica que falló", afirmó el portavoz militar Daniel Hagari en una conferencia de prensa.
El vocero del ejército israelí negó directamente que haya tenido lugar un bombardeo y aseguró que el edificio no está destruido, que no ha sufrido daños graves y que únicamente hubo una explosión de menor envergadura en un estacionamiento adyacente causada por un cohete fallido del grupo gazatí Yihad Islámica.
"La explosión en el hospital Al Ahli se debe a un cohete de Yihad Islámica, cuyo lanzamiento falló. Están inflando las cifras de víctimas. No hubo un impacto directo en el hospital", afirmó en una rueda de prensa el portavoz.
En su versión, “no hay daños estructurales en el edificio, las paredes están enteras, no hay cráter, no hay daños salvo en el aparcamiento", insistió Hagari, reiterando que no hubo en este lugar ningún ataque del Ejército israelí, "ni por aire, tierra o mar".
"Este análisis profesional se basa en datos de inteligencia, sistemas operaciones e imágenes aéreas", agregó.
"No hubo fuego del ejército israelí ni por tierra, ni por mar ni por aire que golpeara el hospital", aseguró Hagari.
"Nuestro sistema de radares siguió los misiles disparados por los terroristas en Gaza en el momento de la explosión, y el análisis de la trayectoria de los cohetes muestra que estos fueron disparados desde una distancia cercana al hospital", argumentó.
El movimiento islamista palestino Hamás, que gobierna Gaza, acusó a Israel del bombardeo, en el que según dijo murieron más de 500 personas, según sus estimaciones.
Las imágenes del hospital tomadas por las agencias internacionales de noticias muestran cientos de cuerpos envueltos en sábanas apiladas entre los escombros del centro sanitario donde, además de pacientes, murieron refugiados y personal médico que trabajaba en el lugar
Hagari mostró en la rueda de prensa fotos aéreas del estacionamiento tomadas por un dron israelí tras difundirse la noticia del bombardeo, según explicó.
Las imágenes muestran un espacio de unos 20 por 40 metros al lado del hospital, con una veintena de coches aparcados, varios de ellos calcinados, pero solo dos o tres seriamente destruidos.
Explicó que los daños se debían a un incendio provocado no tanto por la cabeza explosiva del cohete, como por el combustible que contiene este proyectil autopropulsado, cuyo depósito debía de estar aún prácticamente lleno al acabar de iniciar el vuelo.
El portavoz agregó que el Ejército había interceptado además conversaciones entre milicianos de Gaza que se informan mutuamente del impacto, asegurando que se trata de un cohete de Yihad Islámica y que la metralla encontrada en el lugar no corresponde a modelos de misiles israelíes.
Hagari aceptó que pudo haber muertos porque "pudo haber gente en el aparcamiento que habían acudido allí por considerarlo un lugar seguro", pero subrayó que Hamás, al difundir la noticia, "infló la cifra de víctimas", si bien rehusó dar estimaciones de un posible número de fallecidos.
Contrapuso su explicación a los 1.400 fallecidos, en su mayoría civiles, que tuvo Israel en la incursión de milicianos palestinos de Hamas el pasado 7 de octubre.
Desde entonces, dijo, se han contabilizado 450 cohetes lanzados desde Gaza que, por fallos en su funcionamiento, cayeron dentro del propio enclave.
La prensa israelí ha recogido varios de estos incidentes, recordando que en mayo pasado murieron cuatro personas al caer un proyectil en una zona habitada y en agosto pasado otros dos en un incidente similar.
El hospital Al Ahli, también conocido como Hospital Bautista, está gestionado por la Iglesia Anglicana de Jerusalén, que anoche condenó en un comunicado el "atroz ataque", sin indicar su autoría, que "según primeras informaciones ha causado la pérdida de innumerables vidas".
También el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo sentirse “horrorizado” por el bombardeo de un hospital y en una escuela de la Agencia de la ONU para los refugiados palestinos pero, sin pronunciarse sobre la autoría de los ataques.
Recordó que los hospitales y el personal médico "están protegidos por la ley humanitaria internacional".
(Con información de agencias)