Mundo > Pandemia

Israel privilegió el impacto económico del virus y ahora se volvió a confinar

La población de Israel pasará las fiestas del año nuevo judío con medidas para evitar el contacto social y mantener el distanciamiento

Tiempo de lectura: -'

14 de septiembre de 2020 a las 18:52

Israel es el segundo país del mundo que ha registrado el mayor número de casos de coronavirus per cápita en las últimas semanas, después de Baréin, nuevo aliado con el cual debe firmar este martes en Washington un acuerdo de normalización de relaciones, señaló AFP.

A partir de agosto, con la reapertura de colegios y la masiva celebración de bodas y otros festejos, la tasa de infección en Israel ha vuelto a subir hasta 159.290 casos de covid-19 acumulado, incluyendo 1.136 muertes, quizás demasiado para una población de solo nueve millones de habitantes.

Las autoridades impusieron la semana pasada un toque de queda a unas 40 ciudades del país, en particular en las ciudades árabes y judías ultraortodoxas, con la esperanza de frenar la propagación del virus, lo que no impidió el aumento del número de casos, con hospitales y personal médico "desbordados", de acuerdo al primer ministro Benjamin Netanyahu.

Pero el domingo el gobierno anunció el reconfinamiento nacional a partir del viernes para la fiesta de Rosh Hashaná (Año Nuevo judío), que continuará durante Yom Kipur y terminará en el último día de Sucot, alrededor del 10 de octubre próximo. Tres semanas que han encolerizado a una buena parte de la población del país.

Israel impuso un bloqueo estricto durante parte de marzo y gran parte de abril, frenando con éxito la propagación del virus. Después de volver a abrir, el país ha visto un resurgimiento de la pandemia. 

El nombramiento del profesor Ronni Gamzu a finales de julio, como la máxima autoridad en la lucha contra el coronavirus, fue entendido como que en el futuro no se aplicarían nuevas restricciones, porque Gamzu había expresado su escepticismo sobre el impacto de las medidas de bloqueo en la contención del virus, de acuerdo a Times de Israel

A principios de agosto, Gamzu reveló el esquema general de su plan para hacer frente a la pandemia, que incluía la construcción de la confianza del público eliminando lo que denominó restricciones "ilógicas". “El trauma socioeconómico es mucho mayor”, dijo a los medios en aquel momento.

Pero ahora, al final de  un verano de playa y sol, los israelíes vivían el lunes con una mezcla de cólera y decepción la imposición de un confinamiento general durante al menos tres semanas, tras una segunda ola de contaminación al nuevo coronavirus. 

Bloqueo del ocio

El principal asesor de Gamzu, el epidemiólogo Ran Balicer, se niega, en todo caso, a considerar las medidas anunciadas el domingo como un "cierre total" y propone buscar otro nombre, como "bloqueo del ocio social".

Algo con lo que seguramente desacuerda Rivka Vakinnla, de 70 años, que se siente "realmente deprimida" por estar otra vez sola durante las fiestas del Año Nuevo Judío. "¿Por qué ahora durante las fiestas?" señaló refiriéndose a la época del confinamiento.

Líderes empresariales y políticos de la oposición han advertido de las nefastas consecuencias del reconfinamiento, según Times de Israel, pero Balicer insistió en que muchas empresas permanecerán abiertas y gran parte de la población seguirá trabajando. "En términos de la economía, esto de ninguna manera, ni siquiera está cerca, de un cierre", indicó. 

Los israelíes aceptaron en mayor o menor grado el primer confinamiento de marzo-abril, que coincidió con la Pascua judía, pero esta vez son evidentes el hartazgo y la incomprensión.

En las páginas del diario de gran tirada Maariv, el conocido cronista Ben Caspit aseguró no hallar "ninguna explicación convincente" para justificar el confinamiento.

Y añadió: "No sé quién tiene razón, pero la verdad es que el proceso de toma de decisiones recuerda hoy más al de un 'shtetl' [poblado judío] de Europa del Este del siglo XIX que al de un país de alta tecnología que lanza satélites al espacio e intercepta cohetes en pleno vuelo".

Gamzu y sus asesores intentaron en las últimas semanas evitar un bloqueo nacional estableciendo un sistema de colores en las ciudades, semejante a un semáforo, pero que Balicer consideró que se había aplicado "demasiado tarde" para que sea útil en los desafíos actuales. "Todo el país se está moviendo del verde al rojo, por lo que la idea de diferenciación geográfica pierde sentido cuando el nivel es tan dramático", agregó.

El cierre a iniciarse, de acuerdo a Balicer, llevará a la gente de sus trabajos y luego a sus casas "pero no a un bar, a un restaurante, y los niños no irán al centro comercial a pasar el rato".

(Con información de AFP).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...