La fórmula de la declaración conjunta es bastante vaga en cuanto a calendario. No precisa que la desnuclearización vaya a ser "verificable e irreversible" como reclamaba Estados Unidos, lo que podría interpretarse como un paso atrás de Trump.
"Kim Jong Un reiteró su compromiso firme e inquebrantable en favor de una desnuclearización completa de la península coreana", escribió en este texto, que los dos están dispuestos a aplicar "en su totalidad" y "muy pronto".
Esta reunión, la primera entre un presidente estadounidense en activo y un líder norcoreano, estuvo marcada por apretones de manos, algo inimaginable hace tan sólo unos meses, cuando se amenazaban e insultaban.
Kim Jong-un estimó haber "pasado página" salvando "numerosos obstáculos" para llegar a un encuentro que es "un buen preludio para la paz". Donald Trump aseguró haber creado "un vínculo especial" con el número uno norcoreano, que dirige el país con mano de hierro como su padre y su abuelo.
Sonriente, Trump estimó que esta reunión "realmente fantástica" transcurrió "mejor de lo que nadie había esperado" y permitió hacer "muchos progresos".
Donald Trump no escatimó en muestras de afecto y se declaró dispuesto a invitar a Kim a la Casa Blanca.
"Es una enorme victoria para Kim Jong-un, que hizo una gran jugada con su cara a cara con el presidente", afirma Michael Kovrig, del International Crisis Group (ICG) en Washington. Su padre y su abuelo "soñaron con ello". "Para Estados Unidos y para la comunidad internacional es un punto de partida positivo -estima- para negociaciones que se anuncian largas y difíciles".
Trump y Kim se reunieron durante casi cinco horas: primero a solas durante unos 40 minutos y luego en una reunión de trabajo, seguida de un almuerzo con un menú de platos occidentales y asiáticos (cóctel de gambas, cerdo crujiente con salsa agridulce y tarta).
Kim Jong-un estuvo acompañado por su brazo derecho Kim Yong-chol, quien viajó recientemente a la Casa Blanca, y por otros dirigentes del partido en el poder, como su hermana Kim Yo-yong.
El presidente de Estados Unidos, quien llegó al poder sin la más mínima experiencia diplomática, asumió grandes riesgos hace tres meses apostando por la cumbre con Kim Jong-un.
Trump, que lleva poco más de 500 días en la Casa Blanca, afrontó uno de los momentos más importantes de su presidencia en el escenario internacional, donde ha disgustado a numerosos mandatarios, incluidos algunos de los aliados de Estados Unidos.
A pesar del espectacular acercamiento diplomático de los últimos meses persisten las incógnitas.