Tuve esta semana la agradable oportunidad de compartir con estudiantes de primer año de Agronomía algunas reflexiones sobre mis 25 años como docente. Lo primero a destacar es que si uno anda pisando los cincuenta, como quien esto escribe, es analógico y del siglo pasado. De nada sirve que nos esforcemos en mantenernos actualizados: seguiremos siendo del siglo pasado. Nuestro “disco duro” afectivo y profesional se formateó antes de internet. Una época en donde lo más importante era buscar las respuestas correctas a unas pocas preguntas relevantes (estables y previsibles). Para los jóvenes de hoy, el juego es otro.
La generación agrodigital
Columna de análisis en El Observador Agropecuario