20 de octubre de 2023 5:02 hs

En los años 1920, la comunidad india de los Osage, en el norte de Oklahoma, era la población de mayor renta per cápita del mundo. El petróleo que yacía bajo sus propiedades convirtió a los pobladores en millonarios: construyeron mansiones, tenían choferes y mandaban a sus hijos a estudiar a Europa.

Pero una espiral de violencia asoló a la comunidad cuando sus miembros empezaron a morir y a desaparecer en extrañas circunstancias. La familia de una mujer osage, Mollie Burkhart, se convirtió en un objetivo principal. Sus tres hermanas fueron asesinadas. Una fue envenenada, otra murió a tiros y la tercera falleció en una explosión.

Otros miembros de los Osage morían en circunstancias misteriosas, y muchos de los que se atrevieron a investigar los crímenes también fueron asesinados. Cuando el número de muertos alcanzó los veinticuatro, el recién inaugurado FBI decidió intervenir. Uno de sus primeros grandes casos de homicidio.

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Después de que la investigación resultara un fiasco, el por entonces joven director del FBI Edgar Hoover acudió al antiguo comandante de Texas para que develara el misterio con un equipo infiltrado, que incluyó a un agente nativo. La investigación resultó un fiasco.

AFP Otros miembros de los Osage morían en circunstancias misteriosas, y muchos de los que se atrevieron a investigar los crímenes también fueron asesinados.

Hoy, pasados cien años, el viento barre el cementerio de Gray Horse, en tierras del pueblo nativo americano, mientras las águilas surcan el cielo y Margie Burkhart señala las tumbas de sus antepasados asesinados.

La tragedia que afectó a su familia constituye el argumento de la nueva película de Martin Scorsese, Los asesinos de la luna (Killers of the Flower Moon), basada en el best-seller homónimo de David Gran, publicado en 2017 y ganador del Premio Edgar Allan Poe al Mejor Policial del año.

Mollie Burkhart, la abuela de Margie, interpretada en la pantalla por la actriz nativa americana Lily Gladstone, vio cómo varios miembros de su familia, entre ellos su madre, sus hermanas y su cuñado, fueron asesinados uno tras otro en los años 1920. “Eligieron metódicamente a quién matar”, dice Margie.

Los responsables de los crímenes fueron el propio marido de Mollie, Ernest Burkhart, interpretado en el filme por Leonardo DiCaprio, y su tío William Hale, interpretado por Robert De Niro, dos colonos blancos deseosos de hacerse con los títulos de explotación petrolera de esta familia nativa.

AFP Hoy, pasados cien años, el viento barre el cementerio de Gray Horse, en tierras del pueblo nativo americano, mientras las águilas surcan el cielo.

Simple codicia

A principios del siglo XX, las torres de perforación cubrían las praderas de la región. Fue poco después de que se descubriera uno de los yacimientos petroleros más grandes de Estados Unidos. Los Osage tenían la exclusividad de la explotación de esta inesperada riqueza. Los derechos no podían transmitirse ni venderse, sólo heredarse.

“Los Osage eran considerados entonces el pueblo más rico del mundo”, dice Kathryn Red Corn en la casa construida por su bisabuelo Osage en Pawhuska, la sede del actual gobierno tribal.

A la zona llegaron forasteros, en especial colonos blancos, con la intención de casarse con integrantes de la tribu sólo por su dinero. “Los asesinaban y luego heredaban sus posesiones”, relata Kathryn, ahora una mujer octogenaria de pelo color azabache, ojos penetrantes, cara cuadrada y pendientes de plata en las orejas.

AFP A la zona llegaron forasteros, en especial colonos blancos, con la intención de casarse con integrantes de la tribu sólo por su dinero.

Sentada en su salón decorado con arte Osage y fotografías en blanco y negro de sus antepasados, recuerda que su abuelo, Raymond Red Corn padre, también de la comunidad, sospechaba que su segunda esposa, una mujer blanca, lo estaba envenenando. “Murió a comienzos de los 1920 de la noche a la mañana. Tenía poco más de 40 años y gozaba de buena salud”, explica Kathryn.

La mujer recuerda que hasta que el FBI tomó cartas en el asunto, ninguna de las autoridades de Oklahoma investigó los homicidios. Margie, al igual que otros integrantes de la comunidad originaria, no pudo evitar revivir con fuerza la indignación que siempre la acompañó cuando vio la película de Scorsese en una proyección privada.

“Me quitaron a mis tías abuelas. Podría haber tenido una gran familia. Podría haber tenido muchos primos, sobrinas, sobrinos, pero crecí sin ellos”, dice con un nudo en la garganta. “William Hale no necesitaba hacer lo que hizo. Era uno de los hombres más ricos del condado de Osage. Tenía mucho ganado, mucho dinero. Asesinó por simple codicia”, dice Margie.

AFP “Los asesinaban y luego heredaban sus posesiones”, relata Kathryn, ahora una mujer octogenaria de pelo color azabache, ojos penetrantes, cara cuadrada y pendientes de plata en las orejas.

Sin justicia para los “pisoteados”

“Sencillamente porque eran nativos americanos, sus vidas tenían menos valor”, resume con amargura Jim Gray, cuyo bisabuelo Henry Roan fue asesinado en 1923. Un crimen también orquestado por Hale, en este caso para cobrar un seguro de vida.

Sólo el 5% de los asesinatos de Osage cometidos en los 1920 fueron objeto de investigación federal, estima Jim Gray, quien sirvió como jefe de la Nación Osage entre 2002 y 2010. “No hubo justicia para estas familias”, afirma en Skiatook, al norte de Tulsa, y admite que cuando se enteró que Hollywood estaba interesado en este doloroso pasado lo invadió la ansiedad.

AFP Kathryn recuerda que su abuelo, Raymond Red Corn padre, también de la comunidad, sospechaba que su segunda esposa, una mujer blanca, lo estaba envenenando.

“¿Íbamos a convertirnos en actores secundarios de nuestra propia historia? Imagínense nuestra sorpresa cuando Scorsese se contactó, habló con nosotros, nos escuchó y reescribió gran parte del guión”, comenta Jim. Inicialmente, el guión debía centrarse en la investigación federal, pero finalmente se centró en la pareja Mollie-Ernest.

“Cuando vean la película sentirán la influencia de los Osage”, dice Jim, que aspira a que el estreno del largometraje genere conciencia sobre “las personas que fueron pisoteadas para que Estados Unidos se convirtiera en lo que es hoy”.

“Probablemente la gente no quiera hablar de ello. No está en nuestros libros de historia, pero debemos conocer nuestro pasado, especialmente de los errores, para no repetirlos”, dice Jim. Margie también espera que el drama vivido por los Osage no sea olvidado. “Dentro de dos o tres años, cuando la película ya no sea noticia, espero que la gente siga hablando de ella”, dice la mujer.

 

(Con información de AFP)

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