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Lazard cuelga el casco: el piloto se despidió del Dakar

Tras correr 12 ediciones del mítico rally y completar 10, siendo nombrado “Leyenda”, el piloto franco uruguayo decidió dejar de competir

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06 de septiembre de 2018 a las 18:30

El piloto de motos Laurent Lazard anunció que dejará de competir en el Rally Dakar, la mítica carrera que se realiza año a año y en la que el francés que representa a Uruguay dijo presente en 12 ediciones, completando 10 de ellas, lo que llevó a que sea declarado “Leyenda del Dakar” por los organizadores de la prueba.

“Amigos, después de 25 años de competición, hemos competido en 12 Dakar, terminamos 10, siendo nombrado Leyenda del Dakar, siento que cumplí mi meta así que decidí que una hoja de mi vida se termina para empezar una nueva. He decidido dejar la moto en lo que es el Rally Dakar”, anunció en un video este miércoles.

El piloto de 40 años dejó abierta la puerta de seguir en la prueba pero desde otro rol, ya sea como copiloto o en algún equipo.

“Quién sabe lo que haremos en el futuro, capaz que siendo copiloto ya que me gusta la navegación, o jefe de equipo entrenado pilotos para eso, o quien sabe trabajando junto a la organización del Dakar, veremos qué nos da el futuro”, señaló.

Lazard, que este año completó su décimo Dakar y que participó en todas las ediciones sudamericanas más en dos realizadas en África cuando aún se hacía en ese continente, agradeció a quienes lo han apoyado durante todo ese tiempo. “Muy pronto les tendré noticias”, señaló.

El piloto ya cuenta con experiencia como jefe de equipo preparando a otros competidores uruguayos a quienes ha pasado sus conocimientos en este tipo de carreras todo terreno.

De esta forma, Lazard, quien hace unos llegó a Uruguay a visitar a un amigo y se quedó para siempre, formando su familia y radicándose en Atlántida, que el año pasado tuvo un breve pasaje por MasterChef, cierra su etapa como competidor de motos en la carrera rally más importante del mundo. El año que viene, cuando largue el Dakar, sin dudas que se lo extrañará.

Cinco reflexiones de Lazard sobre el Dakar

Cómo era correr en África

“En África era una gran aventura con poco de competencia”, dijo a Referí con su tonada francesa antes de largar el Dakar de 2017. “¿Por qué? Allá tenía miedo de donde iba. Era una aventura. No teníamos casa rodante, dormías y comías en el piso. Era invierno, teníamos mucho frío. A la noche te daban la cena, te sentabas en el piso y tenías que esconderte para poder comer porque había tormentas de arena y si no se te llenaba de arena la comida. No había ningún lujo, ni para el piloto número uno ni para el último”.

Los amigos que murieron en carrera.

“Los momentos duros del Dakar es cuando perdes a un amigo. Tristemente perdí a seis o siete amigos que perdieron. Son momentos en los que uno vuelve a tierra y dice que somos un poco egoístas, porque al final vivimos nuestra pasión pero no pensamos en nuestra familia y en todo. Yo siempre soy una persona que considero que lo hago, por eso mi señora siempre tiene tranquilidad (…) Doy la tranquilidad de que voy seguro, de que estoy a 80% y no me voy a poner a mi 100% porque es una carrera de larga duración y si te pones a 100% yo creo que no llegas”.

“Hay momentos duros que pasan en carrera. Me pasó una vez que venía andando y vi a un compañero que lo estaban encerrando en la bolsa. Y estas a mitad de camino y tenes que completar la carrera con eso en la mente. O cuando ves una moto toda destrozada y te queda la duda todo el día si el tipo está bien o mal. A veces es una boludez. Pero hay que tratar de volver a la realidad, que somos un grupo de locos que estamos acelerando a fondo en el desierto sin saber dónde vamos y te puede pasar cualquier cosa”.

El cambio del Dakar en Sudamérica

“Ahora, al venir a América, cambió un poco. Apareció un público que no había en África, porque estábamos solos allá, vos pasabas días sin ver a nadie. Acá no. El primer año hubo un millón de personas en Buenos Aires, 500.000 en Mendoza, 500.000 en Córdoba… Ya nos tenían que encerrar en un lugar: parques, estadios, circuitos de autos… En África era todo de tierra, acá es todo de asfalto, lo que te permite tener casas rodantes. En Argentina se volvió todo más profesional, trabajamos con la prensa, con público. Es todo más organizado. Un lujo: ahora tenemos baños químicos, antes tenías que hacer un pozo. No había duchas. Si te podías bañar en los 15 días tres veces, era un lujo. Ahora tenemos para bañarnos todos los días”.

La dureza de la carrera

“En los últimos años el Dakar se puso más duro, con montañas y dunas, cada vez más complicado. Y lo que no conocíamos de África es que tuvimos temperaturas extremas, llegamos a 57°. Y en los primeros años empezaron a aparecer muertos por deshidratación y cosas así. Entonces dijeron ‘tenemos que tener gente preparada’. No importa que vos seas el más lento. Ellos lo que quieren es que corras una fecha del Mundial y que la termines, para que tengas una noción. No importa que termines último. Conozco pilotos muy rápidos que fueron campeones en otras pruebas, fueron a correr una fecha del mundial, rompieron y no clasificaron. Y hay tipos que se arrastran, pero terminaron, y se clasificaron. Eso es perfecto, porque no lo mandan a que se mate gente. Al día de hoy, hasta el último competidor sabe que hasta el último es profesional, tiene la responsabilidad, sabe el riesgo que va a enfrentar. Porque, sí, es un deporte riesgoso, pero si vos sabes los riesgos que vas a enfrentar, no lo es tanto. Vos tenes que ser consciente de que vas a tener varios días con más de 50°, tu cuerpo tiene que estar preparado, saber qué vas a tomar, tener toda esa responsabilidad que antes la gente no lo tenía”.

Los buenos momentos del Dakar

“En las cosas buenas me aportó mucho. Todos los amigos. Somos una familia muy grande, vivimos 15 días todos los años juntos. Y sufrimos todos, porque no es verdad que hay un tipo que te diga que corrió el Dakar y no la pasó mal. Esa búsqueda de límites, de aventuras, te une más y creo que después te sirve mucho en la vida. Hay un antes y un después del Dakar. Después relativizas todo, cuando tenes un problema lo pensás diferentes.

Los lugares que conocí, la gente. Tuve la suerte de recorrer toda Sudamérica y conocer lugares que de vacaciones no hubiera ido. Que un presidente, como Evo Morales, venga y me dé la mano y hablemos cinco minutos, o compartir un mate con un paisano argentino en el medio de su campo. Esas son cosas de aventura. Ahora en un rally en Bolivia llegamos a un pueblo que eran cuatro casas en la mitad de la nada y una gente muy humilde. Y paramos. Nos cocinaron, les pagamos, les compramos la comida, y con un poco de miedo comimos porque veías el arroz, el cordero, el estado del cordero. Nos sirvió agua y era marrón. Pase al baño y me mandaron a la pieza del fondo y era un cuadrado de madera. Para mí, si me decías que me tengo que quedar ahí me muero, pero fue una experiencia tan linda, estuvimos dos horas compartiendo con esa señora muy inteligente, muy buena, y eso no lo habría hecho sin hacer este deporte. Después de eso ves la vida un poco diferente”.

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