9 de marzo de 2013 20:14 hs

Con un proyecto de ley enviado la semana pasada al Parlamento, que incluye directrices del espacio costero, el gobierno intenta poner un freno al crecimiento de las construcciones sin control cerca de las playas, lo que afecta el medioambiente y genera, a su vez, un desorden en el ordenamiento territorial.

En un proyecto breve, el Poder Ejecutivo obliga a los gobiernos departamentales a establecer instrumentos para cumplir con lineamientos básicos antes de edificar.

“Simplemente lo que se dice es: aprendamos de las cosas que hicimos mal y, a partir de ahora, lo que en adelante hagamos, se haga bien”, dijo a El Observador el director nacional de Ordenamiento Territorial, Manuel Chabalgoity.

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Se trata de una especie de “protección”, pero no entendida como una prohibición. “Es un criterio de protección promoviendo un uso inteligente y prudente del ecosistema costero, para no generar problemas que tienden a su destrucción”, aseguró el jerarca.

El gobierno quiere ponerle un freno al crecimiento descontrolado, “pero no un freno al crecimiento en abstracto”, insistió el director de Ordenamiento Territorial.
“Con esto se quiere decir que no en todos los lugares se puede hacer cualquier cosa”, agregó.

Si el proyecto se convierte en ley, los que quieran construir sobre la franja costera uruguaya, deberán cumplir con los lineamientos departamentales.

Las directrices indican que se controlarán los procesos de ocupación urbana, construcciones u obras continuas a lo largo de la costa. También que se deberá procurar la accesibilidad pública a la ribera y garantizar el libre tránsito de personal, así como identificar los paisajes con “valores escénicos relevantes”, procurando que no se alteren, obstruyan o distorsionen las visuales.

El gobierno optó por diseñar un proyecto con generalidades para que sean los gobiernos departamentales los encargados de establecer qué se exige para cumplir con esos lineamientos.

En la exposición de motivos de la iniciativa se describe un panorama grave en buena parte de la franja costera, producto de la imprevisión a la hora de edificar. Según Chabalgoity, la mayoría de lo que fue transformado desde el punto de vista físico-natural, es “irreversible”.

“No se trata, ni lo plantea la directriz, de volver atrás con las ciudades construidas sobre los bordes costeros”, dijo el director. La intención es que por lo menos se tome en cuenta de ahora en más la condición de los recursos naturales en la franja costera.
La directriz enumera los recursos que deberán ser protegidos: playas, dunas en sus diferentes grados de consolidación, lagunas, barras, cuencas, desembocaduras, deltas, humedales, barrancas, costas y puntas rocosas, sitios arqueológicos, playas submarinas, bancos de arena, entre otros.

“A lo largo de décadas, el espacio costero fue fraccionado sin haber considerado su morfología ni el funcionamiento de los procesos naturales”, se indica en el argumento del proyecto. “Resulta posible corregir procesos negativos como la inundación urbana y orientar las intervenciones en zonas costeras aún no afectadas por urbanización”, agrega.

En entrevista con El Observador, el director de Ordenamiento Territorial puso el ejemplo de Ciudad de la Costa, en Canelones, para referirse a ese crecimiento descontrolado del espacio urbano en la franja costera.

Ese espacio que comprende decenas de balnearios desde el puente sobre el arroyo Carrasco hasta el peaje en la ruta Interbalnearia sobre el arroyo Pando, cambió de forma abrupta en pocos años cuando propietarios eligieron esos lugares como residencia, y no como espacio para vacacionar, para lo que había sido concebido hace décadas.

“Yo no estoy endilgando mala intención a quien de pronto pensó en crear un área balnearia en todo lo que es Ciudad de la Costa. Una vez que se habilitó un proceso de fraccionamiento de segunda residencia, no se pensaba que las necesidades iban a aumentar al grado tal que iban a generar problemas de contaminación de agua, y posteriormente se transforma a ciudad de segunda residencia en ciudad de residencia permanente”, dijo Chabalgoity.

La ocupación en esos balnearios de Canelones como zona de vivienda permanente generó luego la necesidad de contar con servicios públicos adecuados como saneamiento y calles.

“Este contexto socio-institucional ha generado una cultura contemporánea de uso y ocupación de la costa, que ha conducido a la situación actual con preocupantes niveles de deterioro”, concluye la exposición de motivos del proyecto.


“Con esto se quiere decir que no en todos los lugares se puede hacer cualquier cosa”
“Simplemente lo que se dice es: aprendamos de las cosas que hicimos mal y, a partir de ahora, lo que en adelante hagamos, se haga bien”
Manuel Chabalgoity
Director de Ordenamiento Territorial

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