En el prólogo general a los Cuentos de Canterbury, Geoffrey Chaucer escribió a fines del siglo XIV: "Las suaves lluvias de abril han penetrado hasta lo más profundo de la sequía de marzo y empapado todos los vasos con la humedad suficiente para engendrar la flor". Desde entonces, por razones que la razón no entiende por completo –pero igual se atreve a imaginar–, abril ha sido el mes más citado en canciones y literatura, en todos los idiomas. Es una de las cosas de mayor universalidad que hay. Tan ubicua es la presencia de abril, que el mes favorito de la imaginación protagoniza varias expresiones populares, y quizá la más conocida es la que anuncia: "Las lluvias de abril traen las flores de mayo". Claro, ha sido acuñada en el hemisferio norte, que vive en abril sus primeros días de primavera, pócima curadora tras aciagos meses invernales. Conozco casi 50 dichos populares que mencionan a abril, pero con seguridad son más. Me escribió ayer un amigo de Madrid: "Acá, en tierras castellanas haciendo honor a un dicho popular que no suele fallar: 'en abril: aguas mil'". Sin necesidad de abril la imaginación, abril entra por todos lados.
Lluvias de abril, flores de mayo
Abril es el mes que más aparece en canciones y poemas. ¿Por qué?